Ensayo fílmico de Chris Marker. Francia: 1983. Crítica en TrendeSombras.
Esquizofrenizando códigos. Transversalizando territorios. Creando mundos.
Ensayo fílmico de Chris Marker. Francia: 1983. Crítica en TrendeSombras.
Estás palabras que lees están arañando tu cerebro. Una letra detrás de otra, el sentido que conforman todas juntas, está siendo escarificada en tu seso. La silla en la que estás sentado ha dispuesto tu estructura osea de una determinada manera. El ratón está conformando la forma de tu mano, de tus dedos. El dedo indice coge más habilidad con cada click, en detrimento del resto de dedos. Tu mundo se prolonga a través de la pantalla que tienes en frente, esta te golpea constantemente. Si tomamos la última definición de poder de Foucault, aquella que decía de este que era “acción sobre acciones posibles, capacidad de dirigir las conductas posibles de los demás”, podemos decir que estamos continuamente sometidos a relaciones de poder.
Nietzsche ya lo advirtió: “Eres voluntad de poder y nada más”. No solo por intentar expandir tu campo de poder cada vez más, por intentar “afirmar la vida”. Sino que mucho más allá, dándole la vuelta a la expresión, todo lo que eres, es resultado de una relación de poder. Podriamos ir a las mismas bases biológicas de la vida, a aquello que llamamos ADN y ver que este también es producto de una relación de poder. Poder entre el medio y nosotros, entre otros seres vivos y nosotros. Lo que se ha llamado, posiblemente de forma equívoca “evolución” no es sino esto. Pongamonos entonces extremistas junto a Nietzsche y Foucault: el poder lo es todo.
Gran parte de la izquierda radical ha considerado tradicionalmente el poder como algo nocivo, algo a suprimir, veían en el poder solo su caracter represivo condensado en unas ciertas figuras de las que emanaba. Entendiendolo así a la manera que lo hacía Hobbes: “tener la capacidad o la potencia para hacer algo, ejercer el poder para realizarlo”. La crítica de Nietzsche a los anarquistas de su época iba en parte en ese sentido. Pero entonces, ¿como plantear la problemática del poder en este nuevo contexto?.
El último Foucault nos da un posible punto de partida: no toda relación de poder es similar. Él, distingue entre tres tipos:
a) Relaciones estratégicas. “Constituye un haz de relaciones de poder que se ejercen entre individuos en el seno de una familia, de una relación pedagógica, comunicaional, amorosa, etcetera. Son juegos de poder infitesimales, móviles, reversibles e inestables que permiten a los diferentes partenaires poner en práctica estrategias para modificar situaciones” (Maurizio Lazzarato, Por una política menor: 218). No tienen por lo tanto nada de negativo. Son por ejemplo estas letras y tú leyendolas.
b) Estados de dominación. “caracterizados por el hecho de que la relación estratégica está estabilizada en instituciones que limitan, fijan y bloquean la movilidad, la reversibilidad y la inestabilidad de la acción sobre la otra acción” (Maurizio Lazzarato, Por una política menor: 218). Por ejemplo, los partidos o sindicatos.
c) Tecnologías de gobernavilidad. Si vemos las dos formas de poder anteriores como dos estratos, dos capas superpuestas, estás tecnologías se encuentran justo entre ambas. Son “el conjunto de las prácticas por las cuales se puede constituir, definir, organizar, instrumentalizar las estrategias que los individuos en su libertad, pueden tener en relación con los demás” (Michel Foucault, Dits et écrits vol II:728). A través de ellas las relaciones estratégicas pueden ser abiertas o cerradas (en formas de dominación).
Entonces la diferencia radica en aumentar las condiciones de movilidad, de libertad, de reversibilidad en las relaciones de poder. Disminuir al máximo los estados de dominación. Construcción también de técnicas de gobernavilidad colectivas, radicalmente democráticas, horizontales. Solo ello nos permitirá la creatividad y la libertad necesaria para adaptarnos al devenir. Solo ello nos permitiría afirmar la vida una y otra vez. Es en cierta manera un nuevo paradigma evolutivo. El horizonte de una nueva teoría y praxis anti-autoritaria. Cuyo campo de actuación político son las técnicas de gobierno. Y cuya ética es la de la experimentación y la contaminación mutua.
Postdata:
- Por una política menor. Acontecimiento y política en las sociedades de control. Maurizio Lazzarato. Editorial Traficantes de Sueños.
Dedicado a un gran amigo ;). De una conversación con él nació este post… (aunque llegue un poco tarde)
Llevo tiempo intentando subir este video completo a video.google pero no lo consigo (se sube unicamente la mitad del video), así que aquí dejo esa primera parte…
Con todos ustedes el biologo lokuelo chileno hablando de Nietzsche y Heiddeger, Saber y conocer, y algunas cosas más…
Libros y textos de Maturana en Caosmosis.
La Mancha
3 Ecuaciones:
TERRITORIO = TIERRA + SENTIDO. Describe el proceso de territorialización relativa, es decir, el acto de dar un sentido a un lugar; simplemente otorgar contenido y coordenadas.
TIERRA = TERRITORIO – SENTIDO. Describe una desterritorilización relativa virtual, es decir cuando una tierra pierde significación, desaparece lo humano del lugar que vuelve a ser simplemente una deriva geológica.
SENTIDO = TERRITORIO – TIERRA. Describe una desterritorialización virtual. Simulación: el mapa precede al territorio.
Postdata:
Tierra, Sentido y Territorio: La ecuación geosemántica
Intro
Comentaba Marshall McLuhan algo así como que un pez sobre lo último que tenía conocimiento era sobre el propio agua pues era el medio en que se movía. Hoy quiero analizar ese medio que es la Internet. Medio sin el que no es compresible nuestro mundo. La mayor parte de la economía reside en él, al igual que la producción cultural y muchas de las relaciones sociales. El acercamiento que propongo es fragmentario y contradictorio como lo es el espíritu la propia internet. Se trata de lanzar sondas que toquen o introduzcan algunas de las problemáticas que plantea. Mostrar, en cierta manera, temblorosas luces y sombras que marcan posibles devenires de nuestra sociedad contemporanea. Porque como decía Deleuze “es sencillo buscar correspondencias entre tipos de sociedad y tipos de máquinas, no porque las máquinas sean determinantes, sino porque expresan las formaciones sociales que las han originado y que las utilizan”.
Abbie Hoffman vertió acido en el depósito de agua. Los hippies hicieron volar el pentagono. La I.S. abolió el aburrimiento. El punk nunca murió. Los provos acabaron con los burgueses. Radio Alice emitió de forma global. Miremos las cosas de otra manera: la revolución, o al menos una revolución, acabó. Vencimos. Hoy vivimos su resultado.
Los revolucionarios son gente devota. La revolución no. Se luchó contra el hombre unidimensional, se lucho contra el imperialismo. Nuestro mundo ya no es su mundo. Hoy existe una nueva máquina social, un nuevo modo de producción/consumo/acumulación y un nuevo estar en el mundo. La cultura hoy es el centro de la producción. La cultura es también un campo de batalla. Los efectos de las revoluciones de los 60 y 70 se viven en ese campo de batalla. El semio-capitalismo está infectado. Dispositivos anti-disciplinarios lo pueblan, se reproducen y le obligan a ir siempre más allá: a romper todos los dogmas, todos lo códigos. Es una conspiración insconsciente de escala global. Un virus introducido décadas atrás.
También hay nuevas luchas. Servidumbres y liberaciones van siempre de la mano. Ya no solo movimientos reaccionarios que intentan volver a otros tiempos, a viejos dogmas. Sino que el Capital y esta esquizofrenia vírica van de la mano. El primero necesita del segundo, lo alimenta y captura. Solo dinero. Una contradictoria convivencia. Mientras que una quiere triturar todo, el otro necesita de su supervivencia. Es en esa tensión que vivimos.
Entonces, ¿Que nuevas subjetividades produciran los virus culturales? ¿Que nuevas luchas se plantearan? ¿Que nuevas rupturas se produciran?
El nuevo Milenio recien acaba de empezar. Lo hace a cada instante.
Adjuntos:
Input: La ciudad tecnicolor®
Erase una vez una ciudad donde la gente vestía de todos los colores del arcoiris porque eran reflejos de todo lo que habían sido alguna vez. Estériles eran la gente que poblaban esta ciudad, perdidos tras la muerte de Dios, son incapaces de crear nada nuevo sin su fé. Está es en definitiva la ciudad del último hombre. Pero, ¿realmente han muerto todos los dioses? y quizá otra pregunta aún más interesante ¿hay algo más allá de la pantalla?…
¡Dios ha muerto! proclamó a finales del siglo XIX Nietzsche. Su grito no se refería unicamente a ese Dios católico que había dominado toda la cosmovisión occidental -para luego expandirse aún más allá-, sino que hacía referencia a la muerte de cualquier instancia transcendental que separara al hombre de la vida. Ninguna verdad a la que aferrarse, todo es finalmente cuestionado, todo lo que se consideraba “cierto” o “tradicional” había sido derribado. El hombre era ya cuerpo y carne y así se plantaba ante él un nuevo reto: la dimensión trágica de la existencia. “No hay devenir, ni revolución, ni lucha, ni sendero; tú ya eres el monarca de tu propia piel” (Hakim Bey, 1996: 1). Esta dimensión trágica no era sino una falta de finalidad, si nadie nos había colocado aquí, ¿para qué vivir? ¿a qué aferrarse? ¿qué conocer?. Está afirmación parece haber ganado con el paso del tiempo aún mayor rotundidad. La realidad se le escapa de entre las manos a nuestro tiempo. Las promesas de la Ilustración parecen haber acabado definitivamente en nada. Tras la segunda guerra mundial, los acontecimientos de los 60 y 70 y finalmente la caída del muro de Berlín todas estas promesas se han convertido en catástrofes: las guerras mundiales, la bomba atómica, Aushwitz, Chernobil, el gulag, etc. Parecemos movernos en una cascada de sentido sin sentido: eterna proliferación de lo mismo. Y así definitivamente podríamos describir el espíritu de nuestra época como nihilista. Nihilismo en su aspecto pasivo: perdida de todos los valores y hastio. Es la desaparición de cualquier proyecto humano y, en última instancia, de cualquier esperanza en que fundar éste: es el espíritu de la pesadez. No hay alternativas, no hay salidas, no hay propuestas. Benedicto XVI llora por lo considera el triunfo del relativismo moral, según él “en las cosas esenciales ya no tendremos una visión común”1. Pero Benedicto comparte esta visión con viejos -y no tan viejos- revolucionarios, la perdida de los metarelatos, de los puntos de unión, de la Verdad, no nos puede llevar sino a cierto pensamiento debil que es incapaz de cuestionar la realidad y superarla. Para ellos, al igual que para Benedicto, la salida pasa por volver a los valores de antaño cuando la familia o el proletariado estaba(n) unido(s), cuando las cosas estaban claras y los buenos/malos bien delimitados: ¡Ay! aquellos maravillosos años… En cambio, para Nietzsche se planteaba una salida otra: la creación del superhombre que aceptaría la dimensión trágica de la existencia e iría más allá, construiría a partir de la carne y la vida, no a partir de los viejos dioses. Para él, el hombre no era sino una etapa. Foucault aún iría (quizá) más allá y afirmaría que el hombre era un producto ha ser superado, un resultado de las Verdades de la Ilustración. Así para Nietzsche este tiempo de la muerte de Dios, que el representaba en la llamada ciudad multicolor2, era justamente su ciudad/época más querida: el superhombre solo podía nacer de la nada. ¿Pero realmente es la nuestra la ciudad multicolor? ¿Han muerto todos los dioses?
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