Postales desde La Mancha: Geofilosofía, dignidad, lengua y nacionalismo

marzo 1, 2014 § Deja un comentario

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Colectivización agraria en Albacete 1936-1937

«Verde el campo y fructífero; hombres y rebaños igualmente holgados sobre la novísima tierra; igualmente adheridos a la fuerza de la colina, a la población audaz y laboriosa; aquí, en el interior, un país paradisíaco [...] Por entero me entrego a este designio, que esa es la última palabra de la sabiduría; sólo merece libertad y vida quien diariamente sabe conquistarlas. Transcurran aquí de ese modo sus activos años, cerrados de peligro, el niño, el hombre adulto y el anciano. Un gentío así querría yo ver y hallarme en terreno libre con un libre pueblo» [Fausto, Goethe: 11563-11580]

Hace ya un mes que abandoné Albacete camino de nuevo a la viña francesa (sic). Aún así escribo una postal como si aún estuviera allí pendiente de una otra que todavía me quedó en el tintero. Albacete es la tierra en la que me crié y en la que se supone que la mayoría de mis conexiones neuronales y mis formas de entender el mundo se desarrollaron. Son muchos los años que han pasado desde que dejé de vivir allí y mucho el tiempo en que no la visitaba de manera profunda. Supongo que otra mucha gente ha pasado por muchos más sitios que yo, no voy a hacer recuento de ellos ni a presumir, no me interesa. Si me interesa en este caso particular mi estancia en Valencia (Cataluña) y especialmente Galicia. parte de la «perifería nacionalista del estado español». Dos territorios, especialmente este último, que ya forman también parte de mi cuerpo y, por supuesto, mi corazón. No en vano, en Albacete no pocos amigos me llaman el gallego de La Roda (por la consiguiente entonación melódica y alargada gallega), mientras que paradojicamente en Galicia me recuerdan que aún conservo un cierto acento castellano (manchego). Llega a hacer gracia, aunque a veces te haga pensarte como no perteneciente a ningún sitio, es la propia historia grabada en la lengua.

Y me resulta curiosa esta fijación en la lengua y el lenguaje. Para cualquiera de los habitantes independentistas y nacionalistas de los territorios que he habitado (España, Galicia, Cataluña, Valencia, Francia) viene a conformarse como un elemento central de identidad. Y son palabras todas estas: identidad, lengua, nacionalismo (soberanía) que tienen su origen en la modernidad y no dejan de resonar con ella. No se si inocentemente pero muchas veces pienso que todas estas palabras son tonterías, codificaciones que de un periodo (muy) concreto de la historia nos dimos los humanos para nuestra organización política, cultural y social. ¿Es hora de situarse un poquito más allá? Los niños de los sitios que he habitado suelen aprender como primeras palabras siempre cosas parecidas: papa, mama, caca, pipi. Al igual que pienso que existe una especie de lenguaje universal (entre muchos otros) que permite en primer lugar una comunicación entre especies más allá de los límites de las gramáticas modernas, la normalización lingüística y las reales academias de la lengua. Una comunicación que tiene que ver con el movimiento, la química, la mirada, lo no verbal, el olfato, la entonación, el sonido, etc. La búsqueda de un lenguaje universal y común debería empezar antes que por el esperanto por los animales, las plantas y la materia inorgánica. Ahí creo que encontraríamos verdadera comunciación y verdadera sabiduría y quizá también encontraríamos una Nueva Tierra, un nuevo nacionalismo si se quiere.

Y he dicho inocente porque bien es sabido por todos la relación que el lenguaje ha tenido con el poder. No hace falta irse a lecturas posmodernas de Foucault y Buttler sobre la performatividad del lenguaje, muchas han sido las historias de vida que a lo largo de mi camino he oído sobre traumas relacionados con la utilización de ciertas lenguas como la gallega o el euskera. Por un lado la identificación entre el gallego y el paleto de pueblo por otro la relación entre el euskera y el nacionalismo (y también los paletos de pueblo). Las lenguas de la «periferia española» se han conformado así como un instrumento de resistencia frente al imperialismo y los afanes absolutistas. Algo lleno de una profunda dignidad y merecedor de una gran admiración por todos nosotros. Ahora bien, la lengua y el poder no han ejercido solo su influencia en los territorios de la «periferia española»: los mapas son mucho más complejos que una serie de retículas cuadriculadas sobre un papel en dos dimensiones. Sólo hace falta visitar el agro albaceteño o ver a los españoles (muchos andaluces y castellanos) que trabajan en el campo francés para comprobarlo: muchos son analfabetos y muchos otros muestran serios problemas con las lenguas y normativas imperiales. No todos los habitantes de Castilla son hidalgos del medievo o grandes terratenientes al igual que los habitantes de Galicia pueden ser igualmente absolutistas a través de normativas que devienen (nuevamente) imperiales. No. Tampoco el flamenco es una lengua imperial, sino una lengua nómada y gitana que se vive en los «peores tugurios» de Albacete y Andalucía, al igual que ocurre con el jazz (por mucho que ambas hayan querido ser capturadas por la alta cultura). Incluso, voy a decir más, si realmente a lo material y económico nos referimos vamos a encontrar mucha más pobreza y desempleo a lo largo de la modernidad en el sur (españolista) del Reino de España que en el norte (nacionalista periférico). Mucha ha sido la pobreza y miseria que me han relatado los abuelos manchegos (al igual que, repito, su analfabetismo) y mucha es la pobreza que muestran los mapas del paro en la actualidad en el sur de España. Incluso si miramos al nivel de la política representativa, mientras que las luchas socialistas han estado muy presentes en lugares como La Mancha o Andalucía, lo han estado menos en otros lugares como Galicia. En la historia de la «democracia española» ha gobernado durante mucho tiempo en un sitio el PSOE y en otro el PP por poner solo un ejemplo númerico.

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Mapa del paro en España 2013

Sinceramente, muchas veces no entiendo como los habitantes del «norte nacionalista» del Reino de España pueden echar la culpa de sus problemas a esta panda de desharrapados, que lejos de los estereotipos, no han hecho a lo largo de su historia más que trabajar y «tirar pa’lante» en gran parte como jornaleros en los grandes latifundios de estas tierras. Incluso es normal que a veces se vea con resentimiento esta visión de los «norteños» como cierto mecanismo de defensa de los propios intereses por encima de los de los sureños. No he parado de oír este argumento en Albacete, por cierto. La geofilosofía define a la gente del sur como más vaga, más callejera, más animal, más irracional, más corporal frente a los norteños que son más racionales, organizados, cabeza cuadradas, etc. Una división que se repite en un pais y otro o un territorio y otro, de forma relativa: España, Francia, Europa, Estados Unidos, el mundo, asociado generalmente al territorio (y su organización) y al clima. Si bien esta clasificación puede tener tintes de ser cierta no se pùede negar su enorme capacidad de esfuerzo y trabajo a los territorios sureños, junto a su enorme dignidad, al igual que tampoco se puede hacer más que comprobar empíricamente la mayor riqueza económica de los territorios norteños. Un pensamiento perverso de un Albaceteño podría llegar a decir: esta gente tiene más dinero, nosotros llevamos toda la vida dejándonos la espalda y la vida en el trabajo y aún así ¡van de víctimas!

Y así nos va (sic), buscando una salida a la modernidad (y la modernidad lingüística), los unos echan parte de sus culpas a los otros, y viceversa, mientras unos pocos se benefician de las miserias de los demás, cada vez más tras el fin de la clase media y el establecimiento de nuevas categorías sociales. Una cosa le diría especialmente a mis amigos gallegos al igual que también hay que recordársela a mis amigos albaceteños: no son pocas las ocasiones en que buscamos enemigos exteriores y ocurre que muchas veces el enemigo es interior. Los gallegos deberían preguntarse, entre muchas otras cosas, porque durante la historia de la democracia española ha ganado el PP en sus territorios. Los manchegos y andaluces deberíamos preguntarnos por que seguir aguantando con resignación y estoicismo esta situación de desigualdad social y económica, también por qué valoramos ciertas formas culturales más propias del patrón, del amo (así se sigue llamando al patrón en el agro rodense) y del señorito que del hombre de a pie.

Y es que tenemos mucho por construir. El éxodo hacia la nueva tierra no ha hecho más que comenzar. Es hora de alegrarnos <3

La paz social son los padres

enero 18, 2014 § 2 comentarios

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Familia de clase media

Los padres desaparecieron en primer lugar. Se fueron a la fábrica, a la oficina. Luego fueron las madres las que, a su vez, partieron a la fábrica, a la oficina. Y cada vez no eran los padres o las madres los que desaparecían, sino un orden simbólico, un mundo. El mundo de los padres desapareció en primer lugar, luego lo hizo el de las madres, el orden simbólico de la madre, que hasta entonces nada había logrado socavar. Y esta pérdida es tan incalculable y el duelo por ello tan enorme, que nadie consiente hacerlo.

Rabia, esperanza, confianza. Primeras notas sobre el manifiesto “mover ficha”

enero 16, 2014 § 4 comentarios

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Nuestros sueños no caben en vuestras urnas

Pertenezco a una generación que durante toda su existencia ha tenido cerrada la puerta a la política institucional, por no mencionar también el mercado laboral. Hemos vivido -los mayores- y hemos sido criados -los jovenes- bajo el estado social y de bienestar, con sus luces y sombras. Con el 15M muchos de nosotros irrumpimos en la vida pública, otros ya lo habían hecho antes a través de los diferentes movimientos sociales o políticos, y empezamos a ver que La Política -con mayusculas- excedía los muros del parlamento: esos chorizos, herederos del franquismo de diverso tipo no nos representan. Durante estos años -mayores y jóvenes- hemos acumulado rabía, esperanza y confianza. Rabia por un futuro que se nos ha negado. Esperanza porque hemos desarrollado un plan y unas propuestas. Confianza porque sabemos que sí se puede. Ha llegado el momento de asaltar las instituciones.

El gesto que ha protagonizado Pablo Iglesias y los firmantes del manifiesto «mover ficha» va en este sentido. El significante Pablo Iglesias ha resultado positivo y negativo a la vez. Positivo porque sin su impacto mediático no habriamos despertado como lo hemos hecho en este preciso momento, viendo claramente las posibilidades que se nos abren. Negativo por la imposición de un candidato desde arriba y la inserción en una tradición izquierdista. Gracias por todo ello y de corazón a todxs lxs firmantes de este gesto.

Personalmente apoyo el manifiesto «mover ficha» y poseo una gran confianza en sus firmantes, muchos de los cuales son amigos y compañeros, considerándolos de las mentes más brillantes a nivel político de todo el estado y especialmente de mi generación. Notables, como diría Raimundo Viejo Viñas, los mejores. A pesar de ello sitúo el terreno de lucha institucional más cercano en las próximas elecciones municipales, y no en las elecciones europeas, en donde deseo la irrupción de una «plataforma amplia» -perdonarme los politólogos por el término- que sume a una multitud de actores, un nosotrxs, todos y todas, un pueblo, la ciudadanía empezando por aquella ciudadanía que ahora mismo se haya en movimiento. Aún así, tanto este proyecto europeo como los próximos movimientos a nivel municipal van a enfrentar problemáticas similares y este primer experimento nos va servir precisamente como eso: un experimento. Respecto a esta apuesta europea ya solo me queda por decir que, como ya aprendimos durante el 15M, doy un voto de confianza y autonomía a los diferentes grupos de trabajo, en este caso al encabezado por Pablo iglesias y los firmantes del manifiesto. Dicho esto empecemos a soñar pero también a construir, con paso firme e intentándolo hacer lo mejor posible, porque vamos a ganar y lo vamos a hacer porque luchamos con nuestros corazones y tenemos toda la maldita razón. Yo voy a empezar a hacerlo: esta va a ser mi primera contribución para el debate. Iniciándome con lo que considero van a ser los principales retos a los que nos enfrentamos, tanto el grupo de trabajo de Pablo Iglesias como un futurible nosotrxs, después de las primeras conversaciones e impresiones:

1. El desarrollo de un mecanismo securitario. Estamos hartos de la lógica de partidos y de la clase política. Muchxs de nosotrxs hemos vivido tantos los exteriores como los interiores de la lógica de partidos, está podrida, todos lo sabemos. Por otro lado no queremos continuar nunca más la reproducción de una casta política que únicamente vele por sus propios intereses desvinculados totalmente de un pueblo empobrecido y lleno de rabia que sufre sus consecuencias. Para evitarlo debemos dotarnos de una serie de mecanismos securitarios, este es uno de nuestros objetivos principales. Raimundo Viejo Viñas, uno de los firmantes del manifiesto, ya ha iniciado parte de la discursión. Estos mecanismos pueden incluir la elaboración de listas abiertas a toda la ciudadanía (y sin la co-optación que supone esto dentro de los propios partidos), la regulación de los salarios y la revocabilidad dentro de los propios márgenes legales que nos ofrece nuestro pobre sistema democrático. Cualquier candidato debería firmar este mecanismo de seguridad, esto también te incluye a tí, Pablo Iglesias.

2. La implementación de un interfaz representativo funcional. En este sentido el Partido X, Democracia Líquida, el ayuntamiento de Reykjavik o el Partido Pirata -entre muchos otros- ya han hecho gran parte de un trabajo que aún falta por terminar de desarrollar. Tenemos que contar con ellos y su trabajo. Necesitamos herramientas que nos permitan traducir más facilmente la voluntad de la multitud a propuestas que podamos llevar a las instituciones, saltándonos en mayor medida de lo posible los intermediarios. Lo que se llama democracia directa, que más que un objetivo es un camino a recorrer. Esto también significaría, por supuesto, la apertura de la «plataforma» a toda la ciudadanía.

3. El juego con la vieja política. No partimos de la nada, estamos insertos en una tradición y un determinado escenario político. La apuesta de Pablo Iglesias y el resto de compañeros en gran parte ha venido dada por el bloqueo que los partidos políticos (la pequeña y gran izquierda y derecha: IU/PSOE y UPyD/PP) estaban operando a nivel institucional. Izquierda Unida, el único partido que parecería que podía dar cierta salida a las aspiraciones de la multitud en crisis ha tocado techo y ha demostrado arrastrar en gran parte los vicios del resto de partidos además de revelarse como pilar pequeño del regimen vigente de partidos. El reto es situarse más allá de estas lógicas partidistas de izquierda/derecha y abrir el nuevo campo de la multitud, mirando especialmente por los de «abajo», forzando los límites de los partidos. Hay muchas heridas abiertas, lo sé, será dificil cerrarlas, hemos vivido muchas injusticias: no perdonamos, no olvidamos. Para lograr cierta incidencia necesitaremos, aún así, jugar con algunos de estos viejos partidos. Pablo Iglesias en este sentido lo tiene más complicado que lo que podriamos tenerlo nosotrxs en un futuro. Él arrastra la tradición de la izquierda y a pesar de hablar desde los de «abajo» seguirá haciéndolo. Se le van a echar encima gente de todas las posiciones precisamente por ello, ya lo están haciendo, le deseamos suerte y le doy mi apoyo: ¡fuerza Pablo!. Por nuestro lado será más fácil aunque la partida está aún por jugar. Nosotrxs somos el pueblo, deberán obedecernos, especialmente aquellos partidos -IU fundamentalmente y PSOE- que incorporan la palabra pueblo a su discurso. Ahí tengo confianza en nuestra inteligencia y fuerza. Sobre todo en nuestra inteligencia y fuerza colectiva que ya se vio expresada en acontecimientos como el 15M. Nuestro principal reto será superar los egos y las discursiones internas y articular un nosotrxs real. No queremos ser políticos profesionales, no queremos la «fama», no buscamos una salida laboral, buscamos el buen vivir para todos y todas. Esto debe quedar claro. El camino está aún por recorrer, tenemos que dotarnos de herramientas y conocimientos para producir el pueblo por venir: necesitamos sobre todo desarrollar una nueva política afectiva.

Por otro lado, algunxs compañerxs han preguntado por un supuesto programa. Personalmente tengo total confianza en las propuestas que desarrollemos, creo que ese no es el problema. El 15M desarrolló propuestas estupendas de las que podemos partir, posiblemente muchas de las que nosotrxs desarrollemos tengan que ver con ellas y las mejoren. En ese sentido confío en la inteligencia colectiva y creo que es una tarea a hacer entre todos y todas.

Espero que estas lineas sirvan para alimentar el debate. Estoy intentando soñar junto a muchxs otrxs, incluidos lxs firmantes del manifiesto, ojalá todos y todas hagamos lo mismo, que pensemos en ganar, nos mojemos y luchemos. Aquí acabo esta primera contribución, mucha suerte amigxs. ¿Lo habeis oido? Es el sonido de su mundo derrumbándose, del nuestro resurgiendo <3

Rosendo González Núñez. Versión 0.1

El espacio de los escorpiones

enero 15, 2014 § Deja un comentario

Un nómada del desierto no migra, puesto que está minimamente expuesto a los factores climáticos. El nómada del desierto escava tuneles, fabricandose nichos dentro del desierto, cruzando las dimensiones de los espacios lisos y estriados, explotándolos y traicionándolos a partes iguales. Los escorpiones no son arquitectos. Los escorpiones toman prestado, no construyen en base a composiciones solidas o vacias, no se mueven sin descanso. Los escorpiones devoran volumenes y arrancan espacios. Para ellos el espacio agujereado no es solo una mina (un lugar del que extraer materiales), ni un lugar donde residir (un nicho a ocupar). Para ellos el espacio agujereado, es sobre todo, La Casa de la Guera (dâr al-harb), el espacio agujereado de la caza indiscriminada.

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Llamamiento a las armas

enero 10, 2014 § Deja un comentario

Nos sobran las razones. Literalmente, todo el mundo lo sabe. Ya no basta con el logos, las ideologías y la verdad, el largo siglo XIX acabó. Tampoco es el tiempo de la psicología de masas y el inconsciente. Goebbels y el populismo lleva ya mucho tiempo instalado en nuestras pantallas, el siglo XX también ha sido lapidado. Son estratos, utilizadlos. Hoy vivimos el tiempo de la pasión, los modos de vida, los afectos y la materialidad. Vamos a lo profundo, a lo sensible. Hora de completar el triangulo: Este es un llamamiento a las armas <3

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Imagen cortesía de Kris Lewis

Postales desde Francia: La república está podrida, larga vida a la república

septiembre 24, 2013 § 1 comentario

Unos días antes de que el compañero de aventuras Tintin abandonara el barco de Saint André de Figuere para dirigirse a unas merecidas vacaciones –cierta filosofía del emigrante: Take the money and run- hablábamos sobre la entonación, ritmo y acentuación del lenguaje francés. Ahora te entiendo mucho mejor amigo. El francés posiblemente sea una de las personas del mundo que más atención presta al lenguaje y su entonación, no ocurre lo mismo con el inglés o el español. Para el francés es realmente difícil comprender una mala entonación, algo que en un primer momento parece inexplicable para nosotros gallegos emigrantes, españoles plurinacionales o ingleses con millones de acentos que primamos la comunicación sobre la “forma”.

Aquí hay algo que tiene que quedarnos claro y que demuestra la importancia del idioma para los habitantes de La France, el francés no es solo un signo de identidad o pertenencia sino que el francés guarda correspondencia absoluta con la misma república, el idioma francés es la república. En primer lugar, el francés es el primer paso de pertenencia a la ciudadanía republicana francesa. Hace unos días oía en France Culture, la emisora de cultura de élite francesa (temas políticos, filosóficos, psicológicos, etc), un debate sobre el estado de la nación en donde el conflicto acerca de la inmigración se trasladaba directamente al lenguaje. Frente a un idioma “bonito” y bien entonado se sentía la amenaza de la inmigración africana, española y el ataque por parte de las banlieus al lenguaje. El ciudadano republicano veía no solo como su querido idioma era asediado sino que además siente que le proporciona poca movilidad por el mundo. La mayoría de ciudadanos de bien franceses únicamente saben su idioma y además este tampoco le proporciona muchos destinos globales aparte de la (bien rica) liga francófona formada por las excolonias. En esta situación, la clase media francesa responde con un cierre mayor de su lenguaje y, por tanto, de la república. Un cierre que muchas, muchas veces, alcanza tintes racistas y que lleva a oir en varias ocasiones ataques a los españoles (que solo vienen a coger el dinero y correr) u otros grupos étnicos por su forma de adaptar el lenguaje.

Todo ello, por supuesto, se traslada al día a día de la vida en Francia para el emigrante. En el apéro después de acabar la vendimia en el domaine Ott* se sentía parte de este ambiente.  Con una gran parte de componentes del equipo eran franceses y era inevitable que parte de ellos mostraran ciertas aptitudes racistas (para los sociólogos: 2 entre 20, un 10%). Y en esos momentos cuando sientes los verdaderos componentes del racismo. Como es el caso de S., francés más bien de clase baja, y cuya novia C. (hija de emigrantes italianos) siente afinidad por la cultura española. C. está deseando viajar al sur de Europa mientras que a S. le provoca muchos inconvenientes reforzados por su discurso racista. Todo ello lleva a que ante la presencia de españoles S. sienta una gran frustración al ver como C. se relaciona con los exóticos extranjeros reforzando aún más sus mecanismos de defensa y desbordándolo completamente ante la aparición de aún más emigrantes que convierten el territorio del grupo ya no en un territorio francés sino en uno plurinacional en donde diferentes gentes del mundo (checos, españoles, portugueses, franceses, italianos) intentan comunicarse con sus diferentes sabores. Y casos como estos existen muchísimos en el poco tiempo que llevo en Francia.

No es raro que Jacques Derrida filosofo francés de familia argelina (y el mismor econocido marrano) se centrará tantísimo en la deconstrucción del lenguaje francés. Además de la centralidad del lenguaje en su visión del mundo destaca la forma en que afrontaba el problema de la ciudadanía francesa y el idioma. Y aquí comparte estrategia con el compañero Tintín. El lenguaje francés se deconstruye desde dentro. Aprendihendolo bien y luego metiéndole caña. No hay nada como hablarle a un ciudadano racista de la republica en perfecto francés y luego demostrarle que no es el único lenguaje del mundo. Que dominas su terreno y muchos más, porque el mundo es mucho más grande que ese pedacito de tierra llamado Francia. Junto a esta estrategia existen otras mucho más violentas y frontales, como es el caso de la jerga empleada en las banlieus donde el orden de las palabras se invierten y merci pasa a ser cimer dando la vuelta a la misma república. Por supuesto, el compañero de trabajo S. denigra esta postura diciendo que es de macarras de barrio y que no se nos ocurra utilizarlo para introducirnos en la sociedad bienpensante francesa. Los emigrantes, muchos franceses de bien y barriobajeros repetimos entonces al unísono: cimer. Y es que la idea de republica francesa se ha quedado pequeña, la misma cerrazón de su lenguaje demuestra esta pequeñez y al igual que necesita la apertura para su renovación, esa primera frontera que el lenguaje debe ser derribada y renovada para que el territorio francés tenga un futuro más allá de las banlieus y el racismo. Sí, la republica está podrida, larga vida a la república. Me tocará aprender a hablar bien el francés… por mucho que utilicen la garganta o la nariz para un manchego que ha pasado por Cataluña, Galicia y habla inglés. Y mientras, continuamos vendimiando.

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Los emisarios del apocalipsis: postales desde Francia I

junio 15, 2013 § 1 comentario

Son las dos de la tarde, tras una intensa jornada de trabajo en el campo que empezó a las seis de la madrugada discuto con mis compañeros seasoniers sobre el fin del mundo. Tema sencillo, ya veis. La cuadrilla está compuesta de seis personas, según criterios identitarios y afectivos: un ruso-francés de unos veinticinco años llamado Pierre que excretado por la maquinaria disciplinaria francesa pasó diez meses en la cárcel por cargos de alcohol –como mucha otra gente de su edad en este país que dio nacimiento a Michel Foucault: Vigilar y castigar-, otro francés adorable llamado Pascal –al que “acusan” constantemente de gay dentro del domaine personas que posiblemente votarán al Frente Popular, ¡puagh!: la sociedad francesa es terriblemente familiar-, Josefina –una española de unos 60 años que lleva toda su vida de emigrante en Francia y a la que llamamos la mamá y todos respetamos: ojos vivos, cuerpo abrasado al sol e ingenio agudizado-, Maggie –inglesa de 45 años, con hijos, que huyó de una relación con final triste en su país natal y que posee un indescriptible atractivo salvaje junto a una fuerza indómita-, Tintín –amigo, compañero de aventuras desde hace tiempo y revolucionario en búsqueda de un futuro nómada: roots and future, podéis visitar su blog aquí- y yo.

El caso de Tintín y mío es similar al de muchos otros jóvenes españoles, buscamos una salida al desierto que ha invadido nuestro país natal. Queremos un futuro y decidimos autoexiliarnos, una decisión política y existencial. Consideramos que la vida no se puede reducir a esa cárcel en que se ha convertido España para mucha gente de nuestra generación. En unos días se unirán otros dos amigos españoles a nuestra cuadrilla mientras otro compañero de aventuras y revolución me ofrece irme un año a Ecuador donde están formando otra célula de autoexiliados –en la que ya habitan otros tres amigos gallegos. Puede que España se convierta en el principal país exportador de revolucionarios. Al menos mientras los impuestos de nuestros padres -esa clase media que desaparece perdidos en su propio delirio noventero- sigan pagando los palos que recibimos en nuestras espaldas por parte de antidisturbios que nos niegan una vida, mientras esos mismos padres intentan mantenernos en modo de supervivencia y dependencia económica de nuestras familias. Así de duro: entre nosotros ya empezamos a hablar en voz baja de generación perdida. Pero algunos ya nos hemos empezado a rebelarnos ante ese estatus: algo bueno tenía que tener todo esto.

Nuestro grupo de seasoniers conforma el paisaje típico de los márgenes del sistema productivo. Una estampa que ya viví hace siete años, trabajando en aquel caso en la vendimia española, donde por cierto ya no puedo trabajar, no solo porque paguen una miseria y cada vez haya menos trabajo sino porque la mayor parte de jornaleros son contratados ahora por empresas externas en el extranjero, principalmente en Marruecos. Pascal inicia la conversación sobre el fin del mundo: dice que un amigo le contó que el sol está a punto de estallar y con esa explosión se deshabilitarán todos los dispositivos electrónicos y de geolocalización: el fin de la civilización. La historia ya la había oído antes, en el 2012, con un significado para mí más narrativo que real. En ese momento Tintín salta y proclama que nosotros somos ya los emisarios del apocalipsis: los franceses no tienen ni idea de la que se les viene encima. Yo apostillo: el fin del mundo ya ha sido, nosotros habitamos el desierto, fait accompli. Explico que junto los nuevos emigrantes españoles, italianos, griegos y árabes que hoy se dirigen al centro del imperio (europeo) –Francia, Alemania, UK- se encuentran todos aquellos emigrantes senegaleses, marroquíes o rumanos que han decidido abandonar la miseria de la periferia europea –los PIGS- y sumarse a esta gran oleada migratoria. A Coruña se está quedando vacía de senegaleses, también de jóvenes. Aun así me pregunto ¿después de Francia y Alemania que parada nos espera? Esta es la last stop para todos los emigrantes de la globalización capitalista. El círculo se cierra. Las consecuencias de una emigración basada en la desigualdad llegan: realmente somos emisarios del apocalipsis.

Dudo que Francia pueda aguantar la presión migratoria que se le viene encima, a la que se le suma la presión proveniente de las banlieus y la inminente recesión de la que los franceses aún no tienen ni idea. No saben de la gente quemándose a lo gonzo delante de los bancos, de los policías acuchillando a vendedores de preferentes, de las derivas fascistas de un gobierno que se derrumba, de la revolución, de la depresión, de los padres y madres de familia desesperados ahorcándose y de los jóvenes con su sistema nervioso colapsado por la ansiedad y la falta de realización personal. Ayer tuvimos la reunión anual de evaluación de la producción y reparto de primas. Todo caras sonrientes, la empresa parece realmente una familia y no del tipo de esas multinacionales americanas o alemanas que juegan a paintball. Muy distante de las actuales reuniones de empresas españolas, con sus despidos, su mala leche, sus caras largas, sus EREs. Era como volver al pasado: back to the future. Pero las señales del futuro ya empiezan a llegar. A pesar de que los números de la empresa siguen creciendo, la deuda de los compradores ha subido un 10%, muchísimo más que el año pasado: Tintín y yo nos miramos y sonreímos, somos profetas de un apocalipsis que no tardará mucho en llegar, conocemos el futuro. Por supuesto, tras la reunión se desvelan los típicos conflictos de clase, los jornaleros cobran menos que los que están en la oficina a pesar de deslomarse al sol pero la grieta de esta sociedad francesa que se descompone aún no es lo suficiente grande y esa diferencia de clase aún no ha alcanzado las cotas a las que se llega tras una crisis como la española cuando la pequeña apertura se convierte en abismo. Como dicen en La Haine: Mientras se cae todo va bien, lo importante no es la caída, es el aterrizaje.

Finalmente el grupo de jornaleros acaba hablando de comunismo. La comunidad está muy presente entre los estratos más bajos de esta sociedad entre lo feudal y lo capitalista que es el domaine. Priman los afectos y la economía del don. Me recuerda a la edad media y las rebeliones de campesinos del siglo XVI con Thomas Muntzer a la cabeza. Aquellas rebeliones a las que los marxistas llaman despectivamente pre-revolucionarias y que dejaron Europa poblada de cadáveres de hombres y mujeres que lucharon por su libertad. Omnia Sunt Comunnia. Cadáveres que suponen la antesala del capitalismo moderno y el fin de un modo de vida. Hablamos entonces del lema “a cada uno según sus necesidades y de cada uno según sus posibilidades”. Ya solo quedan dos horas para acabar la jornada de hoy. Espero que no me entre más azufre en el ojo: quizá por eso relacionen a los comunistas con el demonio. Los jornaleros huelen mal, según dicen este olor no se me irá en menos de tres semanas, las clases altas no tienen ese problema. Hoy iré a la playa y visitaré al alcornoque centenario que está de camino. Es el más grande que he visto jamás. Abriré los pulmones y respiraré fuerte.

Todo está por construir: el apocalipsis es la apertura hacia lo posible, trés jolie como le decimos a nuestra cuadrilla de seasoniers mientras todos reímos.

Pd: Precisamente, y no es casualidad, el compañero Tintín publica hoy un nuevo post hablándonos sobre las postales. Muerte: te retamos. Leerlo aquí: http://ecosnomadas.blogspot.fr/2013/06/postais.html

El alcornoque centenario

El alcornoque centenario

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