“Una operación de guerrilla que libera un área (de tierra, el tiempo, la imaginación) y luego se disuelve para rehacerse en otra parte / otro lugar antes de que el estado pueda aplastarlo. [...] El techno ha sido hecho no sólo para ser emitido, sino para ser escuchado a todo volumen… [se nos dice que no escuchemos, sino sintamos] …no los acordes, la melodía, la dinámica lienal o recapitulación – sino el pulso, el ambiente, el ciclo, la ‘vibración’ metafísica …el techno es a la vez la música del cuerpo, y la música del cuerpo electrónico…la tecnología, una vez seca, representativa, y sumamente fuerte, por fin es desnudada… se convierte vanalmente en ‘maleable’ y ‘orgánica’ – la ‘humanidad’ [del techno] es menos…control…y más imperfecta, aleatoria, terrenal e imprevisible. Estos elementos forman un escape-sónico cerebral y un espacio que es constantemente imprevisible y desarrolla voces de poder y de imaginación que seguramente no pueden ignorarse. [...] La familia es cerrada, por la genética, por la posesión del macho de las mujeres y los niños, por la totalidad jerárquica sociedad agricola / industrial. La banda es abierta, no a todo el mundo desde luego, sino al grupo de afinidad, los iniciados juran un lazo de amor. La banda… es parte de un modelo horizontal de clientela, de parentesco ampliado, contrato y alianza, afinidades espirituales, etc.”
[De una conversación en Se y Haz]



No comments yet
Feed de los comentarios de este artículo