GUERRA SÓNICA de Steve Goodman [Introducción]

diciembre 18, 2012 § 3 comentarios

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Actualmente trabajo en la traducción de Sonic Warfare, el fantástico libro sobre filosofía de la música, guerra sónica y dub de Steve Goodman. Como presentación publico la versión preliminar en castellano de su introducción.

GUERRA SÓNICA.
SONIDO, AFECTOS y ECOLOGÍA DEL MIEDO.
Manuscrito original de Steve Goodman AKA Kode9
Traducción de Rosendo González Núñez

INTRODUCCIÓN

Es de noche. Estás dormido, soñando tranquilamente. De repente, el suelo comienza a temblar. Poco a poco la vibración aumenta hasta que te desvelas, intentando, en ese momento, agarrarrarte a cualquier sitio para no caerte. Sientes las ondas a través de tu cuerpo, constriñendo tus órganos internos hasta que golpean tu pecho y garganta, haciéndote imposible respirar. Cuando estas a punto de asfixiarte, el suelo se abre ante ti, absorbiéndote en un oscuro abismo. Gritando silenciosamente tiemblas y caes, sobrevolando lo que parece un pozo sin fondo. Después, sin previo aviso, tu descenso se detiene en la dura superficie del suelo. En el doloroso momento del impacto, de manera anticipada, te despiertas definitivamente. Pero no sientes alivio, en ese preciso instante experimentas un intenso sonido que te golpea en tu ser más profundo. Miras alrededor pero no ves destrozo alguno. Te levantas, das vueltas a la habitación. Pero de nuevo no encuentras ningún daño. ¿Que ha ocurrido? La único que tienes por seguro es que ya no serás capaz de volver a dormir porque todavía estas resonando con el reciente encuentro.

En noviembre de 2005, un numeroso grupo de periodistas internacionales informaron que la fuerza aérea israelí estaba usando bombas sónicas, bajo la cobertura de la noche, con el nombre de “bombas de sonido” en la Franja de Gaza. Llamamos bomba sónica al efecto de baja frecuencia y alto volumen provocado por aviones que vuelan a poca altura y más rápido que la velocidad del sonido. Sus victimas las compararon con el muro de aire a presión que genera una explosión masiva. Los informes sobre sus efectos incluyen ventanas rotas, dolor de oído, sangrado de narices, ataques de ansiedad, insomnio, hipertensión y algo usualmente calificado como “sacudida interna”. A pesar de las protestas por parte de palestinos e israelís, el gobierno alegó que las bombas de sonido eran “preferibles a las reales”. ¿Cual es el objetivo de estos ataques a poblaciones civiles? ¿Y que nuevos modos de ejercicio del poder ejemplifican estos -no tan- nuevos métodos? Como sucedió tanto con la adopción por parte del ejercito estadounidense de las tácticas de “sorpresa y conmoción” en los ataques preventivos de Iraq, como con las bocinas de los apoyos a proximidad durante la blitzkrieg de la segunda guerra mundial, el objetivo ha sido debilitar la moral de la población civil creando un clima de miedo a través de una amenaza que era preferiblemente no-letal, pero, muy posiblemente, igual de perturbadora que un ataque verdadero. El miedo puramente inducido por efectos de sonido, o, por llamarlo de otro modo, aquel que se sitúa en el espacio de indecibilidad entre un ataque sónico o uno “verdadero”, es lo que llamamos un miedo virtualizado. El miedo que en este caso se vuelve totalmente ajeno de la necesidad por ser “controlado”. Y, por supuesto, ese miedo inducido sónicamente no por ello es menos real. En él, se activa exactamente el mismo mecanismo de defensa ante un posible futuro no deseado, quizás aún mas poderoso por su presencia espectral. Aún es más, estas innovaciones armamentísticas no tienen porque provocar la desmovilización enemiga, prevenir un futuro indeseable, sino que más bien tienden a provocar, a incrementar la sed de conflicto, a precipitar el futuro.

Guerra Sónica; Sonido, afectos y ecología del miedo rastrea las resonancias provocadas por estas innovaciones, al igual que también investiga su impacto en la forma en que siente la población –Y no nos referimos solo a sus emociones personales, subjetivas e individualizadas, sino más bien a sus sentimientos colectivos o, más exactamente, a eso que llamamos “afectos”. Específicamente, prestaremos más interés por los entornos, o ecologías, en los que el sonido contribuye con una atmósfera o ambiente inmersivo de miedo y amenaza –cuando decimos que el sonido ayuda a crear una mala vibración. A esta dimensión del encuentro se le llamará tonalidad afectiva, un termino que tiene una obvia, pero poco explorada, relación con como el sonido modula el ánimo. Mientras que en los ejemplos anteriores las armas sónicas no producían más que ansiedad, las vibraciones intensas no amenazan solo a las disposiciones emocionales traumadas o a la fisiología de la población, sino que también afectan a la misma estructura de nuestras construcciones y muros.

En este sentido, usaremos el término amplio de afecto para describir la potencia de una entidad o evento para afectar o ser afectado por otra entidad o evento. De las sensaciones a las vibraciones, así transversalizamos mente y cuerpo, sujeto y objeto, vida y no-vida. Después de todo, y de una manera u otra, la vibración conecta todas las entidades separadas en el cosmos, orgánicas o inorgánicas. Guerra Sónica trata, por lo tanto, de la violencia acústica de la vibración y del temblor en los temperamentos. A cada paso boceta un mapa de fuerzas, construyendo conceptos para investigar el desarrollo de las sound systems en la modulación de afectos. El principal argumento se basa en la afirmación de que, hasta la fecha, las discusiones más teóricas acerca de la resonancia entre las culturas sñonicas y musicales, y las relaciones de poder, al no tratar el concepto de vibración, han perdido cierta dimensión de análisis. A esta dimensión perdida, y al paradigma ético-estético que pregoniza, le llamaremos políticas de la frecuencia. Para cartografiar este agujero negro necesitaremos una metodología transdisciplinar, específicamente preparada, que tome de la filosofía, la ciencia, la ficción, la estética, y la cultura popular los elementos necesarios para enfrentarse al progresivo urbanismo militar que impera en nuestros días. Construiremos este método como una ontología no-representacional de fuerzas vibrátiles, y por consiguiente, de vínculos rítmicos entre cuerpos, tecnología, y procesos sónicos, que se manifiestan a inicios del siglo veintiuno como tendencias afectivas en las culturas urbanas contemporáneas. Hablaremos de un (dis)continuo de fuerza vibrátil, una vasta, deshilvanada, superficie trémula, que conecta con las innovaciones en los medios acústicos de control de multitudes de policiales y militares, o con los nuevos procesos corporativos de producción sónica, a través de los encuentros sónicos entre arte sonoro y cultura musical.

Este libro no es solo un análisis evolutivo o histórico del armamento acústico, ni tampoco un ensayo crítico-estético sobre el uso de la guerra sónica como metáfora dentro de la cultura musical contemporánea. Por el camino hablaremos de algunos de estos casos concretos, incluyendo los experimentos con armas basadas en el infrasonido, la surreal “corrección psicoacústica” empleada tanto por el ejercito de Estados Unidos en la ciudad de Panamá como por el FBI durante el asedio de Waco o los cimarrones jamaicanos que utilizaron el abeng (cuerno) en sus tácticas de guerrilla para generar miedo a las fuerzas coloniales británicas. Pero esta no es una indagación histórica exhaustiva. Igualmente, no hablaremos de una historia absoluta, ni siquiera de una critica a esta. Consideramos que estas son, por el contrario, las típicas posiciones militarizadas (y falocéntricas) que nos son habituales a todos, del rock al hip-hop, dentro de sectores tanto de la música popular negra como blanca. Aunque sin duda, podemos aprender mucho de los muros amplificados de intensidad y retroalimentación sónica desarrollados por el rock, de Hendrix al metal, a través de bandas como Sonic Youth y My Bloody Valentine. Pero este no es tampoco un libro sobre el ruido blanco –o las guitarras. Igualmente, prestaremos atención a algunos procesos sónicos claves de la diáspora africana, así intentaremos hacer un análisis de las políticas innovadoras del ruido negro al igual que hablaremos de la estética militar de Public Enemy o el look kung-fu de los Wu Tang. En este análisis, apartemos los problemas representativos o económicos mas convencionales en las políticas de la música negra a favor de un agenciamiento con la política estético especulativa sugerida por el afrofuturismo. Guerra Sonica tratará, así, sobre la producción, transmisión y mutación de la tonalidad afectiva.

De la misma manera, este libro no pretende ser una investigación concienzuda sobre novedades en la investigación científico-militar del sonido. Pero, a lo largo de la narración, se citaran las bombas sónicas de la Franja de Gaza, los dispositivos LRAD, la tortura musical en Iraq y Guantánamo, el ultrasonido direccional de los supermercados y los repelentes de ratas de alta frecuencia utilizados contra adolescentes. Pero este, ya lo dijimos, no es un catalogo de estos criticables inventos. Mas advertencias, dado que el libro gira alrededor de la intensidad sónica y las sensaciones potencialmente asociadas, al igual que las emociones y estados que provocan, tanto creativos como de control, puede chocar a algunos lectores que se haya omitido la problemática de las drogas. Desde la ganja hasta el hachis, de la cocaina al MDMA, o del LSD a la ketamina y la anfetamina, el vínculo entre drogas y sensación sónica, lo narcosónico, actúa como un intensificador de las sensaciones acústicas y sirve tanto para tecnología sensorial como para tecnología experimental, utilizada por artistas, músicos, productores, bailarines y oyentes para magnificar, mejorar y cambiar, la percepción de la vibración. Lo narcosónico, al mismo tiempo, también funciona como un medio de movilización económico. Así, el conocimiento de estas intensas experiencia se usa como atractor del consumo dentro de la red proliferante que hoy constituye la industria del clubbing global. Por otra parte, como lo sónico, los narcóticos forman parten de la oscuro trastienda del complejo recreativo-militar, en el cual, la modulación de los afectos se convierte en un protocolo invisible de control además de un medio para distraer a poblaciones enteras. Para intentar hacer justicia a esta problemática en sus dimensiones afectivas o geoestratégicas necesitaremos, por lo tanto, un proyecto más específico y mejor enfocado –un proyecto sensible tanto a los peligros, como a los empoderamientos que vienen de la intoxicación.

Nuestra narración, de cualquier manera, tocará siempre estos temas de investigación. Aunque tome nota de todos estos objetos empíricos, Guerra Sónica, en cambio, asume un carácter más especulativo. Este tono tendrá su origen en la premisa spnizoniana de que “no sabemos, todavía, lo que puede un cuerpo sónico”. Adoptando este tono especulativo, Guerra Sonica no pretende ser predictivo, sino que, en cambio, investiga algunas tendencias reales, otras virtuales, activas dentro del campo extendido y difuso de la cultura sónica. Ya con ello se intentará elaborar algunos conceptos que puedan permanecer abiertos a estas tendencias impredecibles; a la invención potencial de nuevos y colectivos modos de sensación, percepción y movimiento. Haciendo hincapié en las malas vibraciones del sonido, queremos evitar el evangelismo dentro reciente renacimiento sónico de la academia. Centrándonos en la vibración podemos problematizar las fronteras del auditorio. Siendo este, el lugar de partida para una investigación crítica sobre la colonización sigilosa de lo todavía-no-oido y las dimensiones infra y ultrasónicas del sinsonido. Al mismo tiempo que diremos que las fronteras e intersticios de percepción sónica han estado siempre bajo mutación, tanto dentro como fuera de la banda auditiva humana, también sugeriremos una hipótesis aún mas fuerte, que el medio ubicuo de las ecologías tecno-afectivas contemporáneas experimenta, en la actualidad, una intensificación que requiere un análisis que conecte lo sónico con otros modos de “dominación de amplio espectro” del urbanismo militar. Guerra Sónica se concentrará, así, en construir algunos conceptos iniciales para unas políticas de la frecuencia interrogándose por los ritmos, códigos y vibraciones subyacentes que animan este campo de batalla complejo e invisible –donde habitan intereses comerciales, militares, científicos, artísticos y populares. Bajo este punto de vista, nuestra labor será cartografiar los modos por los cuales, potenciales sónicos todavía deshilachados, son capturados, probados, ingenierizados y alimentados.

El libro oscila deliberadamente entre la pura teorización, la posición clarificadora y la diferenciación de conceptos, de un lado, y los episodios descriptivos y ejemplares tomados de la realidad y la ficción, de otro. Espero que este ritmo no sea demasiado desorientador. Mi intención ha sido presentar un texto que se abre al afuera desde diversos ángulos. Un flujo compuesto por un conjunto de secciones relativamente cortas que pueden ser leídos en secuencia, desde el principio hasta el final como bloques linealmente conectados. Cada sección esta fechada, marcando la singularidad de su respectivo acontecimiento vibrátil, conceptual, musical, militar, social o tecnológico. Además, estas secciones también pueden ser consultadas de manera aleatoria, con cada pedazo funcionando como módulo autónomo. Se facilita, igualmente, un índice para apoyar esta linea de ataque. Para ayudar a la navegación, en esta introducción mostramos -y hemos mostrado- un breve tour sobre el giro temático del libro. El argumento principal del libro se encuentra en la tensión entre dos tendencias criticas etiquetadas como políticas del ruido y políticas del silencio en tanto que constituyen los típicos límites de la discusión politizada acerca de lo sónico. Abiertamente sobresimplificando una multitud de posiciones divergentes, estas dos tendencias sitúan el potencial de la cultura sónica, sus virtuales, en lo cultural y psicológicamente inaudible. Igualmente, cualquiera de los dos extremos se resuelve pragmáticamente, por un lado, en las políticas morales y reaccionarias acerca de los contaminados espacios sonoro o, por el otro, pretende mejorar toda forma de cacofonía. Guerra Sónica rechaza estas dos tipos de ecología acústica y futurismo crudo, como fetichizaciones arbitrarias y reconstruye, en cambio, el campo con otras lineas de investigación. El libro comienza con una discusión sobre los orígenes, características y contexto del concepto de guerra sónica. Esta definición nos servirá para poner énfasis en el aspecto físico de la fuerza vibrátil, la modulación de la tonalidad afectiva, y su uso en “técnicas de disimulo” como el camuflaje o diferentes tipos de ardides. Citaremos y prolongaremos a los teóricos clave de la tecnología y la guerra, Friedrich Kittler, Paul Virilio, y, también, a aquellos relacionados con los medios sónicos, como Jacques Attali, forzándolos a un enfrentamiento afectivo con las problemáticas del complejo recreativo-militar.

A lo largo del libro construiremos un discontinuo de fuerzas sónicas, conectando ejemplos de la modulación de tonalidades afectivas dentro de la música popular y de vanguardia, el diseño cinemático de sonido, y las invenciones militares y policiales en el campo de las tácticas acústicas. La respuesta del futurismo a esta problemática pasó por su arte de la guerra a través el arte del ruido. Esta respuesta artística ha sido revisada, mutada y actualizada por el afrofuturismo, recalcando que, a principios del siglo veintiuno, las aproximaciones “futuristas” deben adaptarse a la nueva temporalidad de los modos de control contemporáneos, con frecuencia llamados poder preventivo o capital sci-fi. Las teorías recientes sobre la experiencia sónica intentan conectar el dualismo existente entre “paisaje sonoro” (ecología acústica) y “objeto sonoro” (fenomenología del sonido) a través del concepto de “efecto sónico”. El libro intentará mostrar que, de cualquier manera, este concepto se queda igualmente corto, así propondremos la transformación de la fenomenología de los efectos sónicos en el ambientalismo o ecología de los afectos vibrátiles, palabras que consideramos mucho menos antropocéntricas. Con este giro, continuaremos cuestionándonos la tonalidad afectiva en la dimensión sónica de la ecología del miedo. ¿Como se traducen las reacciones, provocadas por ataques sónicos, fisiológicas y autónomas del cuerpo al miedo en las fluidas redes mediáticas y colectivas? Nuestras formas de anticipación a las amenazas serán, igualmente analizadas, a través de las dinámicas de anticipación sónica a la sorpresa como modelo de la actividad del futuro en el presente, y por ello, un portal a la lógica operativa del miedo dentro del paradigma emergente del poder preventivo.

Después, y utilizando las filosofías de la vibración y el ritmo, Guerra Sónica se aventurará más allá de la percepción sónica cara a la construcción de una ontología de la fuerza vibrátil como aproximación inicial a lo todavía-no-oido Y cuando aquí hablamos de vibración, nos referimos a oscilaciones microrítmicas. Para este menester utilizaremos las herramientas conceptuales ofrecidas por el ritmoanálisis, una infracorriente del siglo veinte ensamblada por el filósofo brasileño Pinheiros dos Santos, y que recogemos a través de Gaston Bachelar y Henri Lefebvre. A su vez, el ritmoanálisis mostrará tensiones conceptuales, con influyentes filosofías de la duración como la de Henri Bergson, que intentaremos analizar. El “materialismo especulativo” desarrollado por Alfred North Whitehead nos ofrecerá, en este caso, una ruta a través de los callejones sin salida del énfasis de Bachelatr en el instante y la continuidad Bergsoniana, haciendo posible una filosofía de la fuerza vibrátil basada en el concepto whiteheadiano de nexo de experiencia –tanto en su ontología estética como en la importancia que otorga a la noción de “nudos de experiencia”. Estas resonancias, y la emergencia del ritmo y el ruido, serán rastreadas desde las poblaciones moleculares a las escalas sociales a través del concepto de “masa palpipante” proveniente de la obra de Elias Canetti. Finalmente, el análisis filosófico de la fuerza vibrátil será contrastado con la teoría de Gilles Deleuze y Félix Guattari acerca del ritornelo, y los análisis rítmicos implícitos en la teorías físicas de la turbulencia. La linea del frente en la guerra sónica se encuentra en el campo de las sensaciones y las resonancias provenientes de la textura vibrátil. Una ontología de la fuerza vibrátil nos puede servir, por lo tanto, para profundizar en el pliegue entre la vibración analógica o aquella modulada digitalmente, aquella hecha de matería y aquella hecha de información, sin la arbitrarización que produce la fetichización de ambas posiciones. Con todo lo dicho, se reformulará la relación entre ondas analógicas continuas y moléculas discretas digitales. El libro Guerra Sónica mutará entonces, pasando a pensar en los términos de unas matemáticas sensuales y una ecología del código y la vibración. Con esta fundamentación filosófica, pasaremos a analizar la contagiosa afección de eventos sónicos a través de las redes del capitalismo cibernético. La virología sonora cartografía, así, los vectores de propagación de los eventos vibrátiles, lo que involucrará una discusión crítica de la aproximación dominante a los virus culturales, la memética y la relación entre la matería sónica y la memoria. Por su lado, las estrategias sónicas de modulación de multitudes han sido investigadas, ya, desde los orígenes militares-industriales del Muzak o la emergencia de la publicidad musical a través de los jingles a las estrategias contemporáneas de branding sónico corporativo y los aspectos psicológicos de los estribillos repetitivos (earworms) y los desfases cognitivos. El objetivo, en este caso, es aplicar la ontología de la fuerza vibrátil al contexto mnemonico y táctico del capitalismo viral. A ese respecto, lanzaremos algunas hipótesis en relación al diseño acústico de diferentes entornos ubicuos, “sensibles”, predatorios y “de diseño” usando fenómenos sónicos digitalmente modelados, contagiosos y mutantes en la propagación de ambientes autónomos de consumo. Forzando, con todo ello, los propios dominios del arte sonoro, la música generativa y la estética sónica en la vida artificial del contexto de las políticas de la frecuencia. Allí donde el branding salvaje ha capturado y redesplegado tácticas virosónicas para inducir consumo genérico, la elaboración táctica de la guerra sónica de algunas corrientes del futurismo sónico del Atlántico negro toman, en la ficción, el concepto de “virus sonoro” más allá de las limitaciones de la memética y la teoría del sonido digital. En este caso, entendemos por audiovirus la movilización afectiva a través de la proliferación diaspórica de los procesos sónicos, transmitidos por las ondas de la ciencia de ritmos, bajos y oralidad maquínica. Ilustrando la diseminación y el uso de tecnologías militares en la cultura popular, al igual que el desarrollo del concepto de virus sonoro a través de un análisis de “la voz”, rastrearemos los orígenes militares del vocoder desde los dispositivos de encriptación de la segunda guerra mundial a la popularización de la voz vocoderizada en la música popular. Este vinculo contagioso de ciencia de bajos, ritmos y vocales, y sus respectivas tácticas de movilización afectiva, tendrán continuidad en las pragmáticas del Hazlo Tu Mismo propias de las culturas de los sound system dentro de los metrópolis descontroladas en lo que Mike Davis ha llamado recientemente “Planeta Favela”. ¿Que vibraciones se emiten cuando barriadas, guettos, chabolas, favelas y periferias en general se enfrentan al hipercapital? ¿Y que tipo de afectos urbanos presagian dichas culturas dentro del capitalismo contemporáneo global?

El libro termina recopilando algunas teorías acerca de lo todavía-no-oido, o sinsonido, en el siglo veintiuno. Para ello, cartografiá ciertas tendencias inmanentes en el cuerpo sónico del complejo recreativo-militar. El concepto de sinsonido guardará relación,en este caso, tanto con las periferias de la percepción acústica, como con el vinculo sin actualizar del ritmo y la frecuencia dentro de las bandas audibles. Durante la narración haré algunas sugerencias para una investigación más profunda acerca de la guerra sónica dentro de las sociedades contemporáneas, definidas por la normalización del urbanismo militar y el control sobre la tonalidad afectiva. Se argumentará, en ese caso, que las compresiones del poder audiosocial en las políticas del silencio, y las políticas del ruido, deben ser suplementadas por unas politicas de la frecuencia. Más tarde, añadiremos el prefijo “sub” a esta idea de políticas de la frecuencia. La ambivalencia propia el término “(sub)políticas de la frecuencia” es intencionada. Para algunos, el concepto no tendrá nada de político en sentido tradicional alguno, sino que más bien subyace en el nivel cambiante de las tácticas colectivas para la movilización afectiva –o a las micropolíticas podrían decir otros. Mientras que estas micropolíticas implican una crítica de la militarización de la percepción, tales aproximaciones militares, para bien o para mal, son siempre productivas, abriendo nuevas vías de audición, aunque sea solo para cerrarlas justo después. A pesar de que mostraremos aún más interés por aquellas tácticas proactivas que unen procesos sónicos y tecnologías de poder, explotando consecuencias no previstas en los sistemas de control. Precisamente, el prefijo “(sub)” puede sernos apropiado en este caso, en cuanto tiene que ver con culturas y modos de vida cuyos procesos sónicos buscan intensificar las vibraciones a baja frecuencia como una técnica de movilización afectiva. Así, finalmente, la producción de entornos vibrátiles que faciliten la transducción de las tensiones en la existencia urbana, transformando densos ambientes de miedo o amenaza en otro tipo de disposiciones colectivas, servirá así como un modelo de colectividad que gira alrededor de la tonalidad afectiva y que precede a la ideología.

§ 3 respuestas a GUERRA SÓNICA de Steve Goodman [Introducción]

  • Facu Leiva-Freytes dice:

    Hola, quisiera saber si continuaste con tu trabajo de traducción del libro y cual es la idea del proyecto. Tienes pensado publicarlo, editarlo o algo?
    Muchas gracias.

    • Rosendo González Núñez dice:

      Hola Facu.

      Pues es una traducción que quiero sacar adelante desde hace un tiempo. De momento voy trabajando poco a poco (en el tiempo libre) e intento “colocársela” a alguna editorial con las cuales ya tengo hablado. También manejaba la opción de crowdfunding pero de momento no lo veo factible y sin cierta financiación tampoco me veo capaz de llevar adelante el proyecto. ¿Alguna idea?

  • Facu Leiva-Freytes dice:

    Pues imagino que como dices sin apoyo no es fácil, verdad? Nada lo es de hecho…
    Has intentado contactarte con la editorial que edito el libro o con el autor? Quizás ellos estén interesados (principalmente el autor creo yo) en publicarlo en castellano y se logre algo por ese lado.
    Si no sigue intentando con las editoriales que ya has contactado como dices.
    Lo importante es que no dejes de lado el proyecto, creo que es una gran idea y que puede ser muy útil para muchos que quizás no tenemos la oportunidad de llegar al libro de otra manera ya sea por una o por otra razón.
    Saludos desde Argentina y sigue adelante!!

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