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Tsutomu Nihei, autor de Blame!, además de escritor y dibujante es arquitecto. Que estas ilustraciones sirvan de anexo al post Metropolis Sci-Fi: Second Life y Blame!. Veamoslas no como un futuro distópico, tampoco como un sueño arquitectónico. Veamoslas como nuestras metrópolis contemporaneas. Veamoslas como nuestra realidad (virtual).

Tsutomu Nihei : Megalomania : pag. 116

Tsutomu Nihei : Megalomania : pag. 118

Tsutomu Nihei : Megalomanía : pag. 120

Tsutomu Nihei : Megalomanía : pag. 127
La ciencia-ficción ya no evoca, si alguna vez lo ha hecho, posibilidades futuras. La ciencia-ficción afirma, declara, pone en acción. La ciencia-ficción crea una especie de Creación Impotente, arma veleidosa apuntada contra la tiranía de la virtualidad y contra la reducción de la complejidad a cálculo, a códice binario, a esquema, algoritmo, malla operativa. Reacciona ante la identificación entre mente y pensamiento y ante la reducción del pensamiento a matemática, a Inteligencia Artificial. La ciencia-ficción contemporánea tiene como objeto sólo el horror de lo cotidiano.
- Wu ming 5: El tiempo de la metrópolis está terminado
Metrópoli Sci-Fi 01 :: Second Life
Hace pocos días Rafael Cippolini publicó una entrevista que realizó a los miembros de City Program, un grupo de investigadores centrado en el estudio de las arquitecturas y formas de habitar que se desarrollan en Second Life. Un diálogo bien evocador. Bien, creo que el metaverse de Second Life tiene algo de espacio narrativo. La propuesta podría ser pensada como un enorme teatro en donde diferentes actores construyen un relato. En Second Life, “Las ciudades son decorados. Sitios donde transcurre la acción”. El objetivo no es tanto replicación de la realidad sino la creacción de un espacio fictio -deliberadamente fictio. “Cuando visité réplicas de ciudades existentes en Real Life, no me cautivaron para nada. Todos nosotros preferimos las ciudades inventadas, en todo o en parte”.

- Cippodrom : Cities Hunters@Second Life
Pero Second Life no es similar en su forma de narrar al teatro, la televisión o el cine. Los escenarios, los habitats, las ciudades que lo con-forman tampoco lo son. Primero, el relato es colectivo y en tiempo real acomodandose a los nuevos medios trans-narrativos. Segundo, “el concepto de ciudadano en los mundos virtuales no sirve. Nadie se reclama como tal. La relación con el entorno es más laxa”. El desarraigo, la extrañeza y la no-pertenencia son evidentes. Tercero, “la ciudad se transforma en un campamento de vacaciones”. es la utopía urbanística situacionista. Hay lugares para todo, donde poder dar rienda a los deseos. Una estriación del espacio a la carta. Cuarto, como indicaba Cippolini en otro texto, “En los Metaversos los lugares simplemente desaparecen. Las ciudades, selvas, edificios, montañas, naves espaciales, paisajes submarinos, subterráneos, cualquier sitio cargado de experiencias o en el que sólo estuviste de paso repentinamente no está más allí. Como si jamás hubiera estado”. La renovación es continua y la estriación escapa a las reglas de la racionalidad, a lo humano también. Se define por procesos de heterogénesis. Quinto, los flujos que la componen son flujos digitales, inmateriales. Sexto, la única manera de entrar a formar parte de ella, de construirla, pasa por el pago -adquirir la ciudadania como comenta uno de los miembros de City program. El dinero es el password. No lo que da acceso a los diferentes habitats sino lo que permite construir estos medios de representacción y acción.
El texto empezaba aclarando que estas ciudades, las formas de habitarlas también, no tenían nada que ver con las reales: “lo que llamamos ciudades en metaversos como Second Life no son ciudades. O son ciudades restringidas, que cumplen algunas de sus funciones y de una forma que no se parece mucho a lo que conocemos en el mundo físico”. Pues bien, creo que se equivocaban en esta afirmación. El metaverso es la hiperbole de nuestra metropolis. Es la radicalización de esta. Un relato sci-fi. El horror de lo cotidaneo como decía Wu-ming 5 con la cita que abría el post. Hoy, “La metrópolis define lo post-moderno por su sola existencia. La metrópolis muestra una extrema complejidad contradictoria, pero siempre nueva. Una novedad intransitiva, y un elemento irreversible. [...] El nuevo modo de producción, y la nueva consistencia de la valorización, se forman a partir de la concentración y la acumulación de fuerza de trabajo vivo de trabajo inmaterial y cognitivo. [...] no se trata de un fenómeno simplemente vinculado a los procesos de asimilación de la inmigración y a su crisis, ni de fenómenos vinculados a las desigualdades, a la ineficiencia de los procesos de gobernancia: se trata sobre todo (incluso si no solamente, como es evidente) de fenómenos ligados a la desintegración del tejido metropolitano productivo, a la multiplicación de las fronteras culturales y las metamorfosis mezcladas, que se realizan al final de la crisis del fordismo, y durante la afirmación del nuevo modo de producir cognitivo. [...] en la metrópolis la multitud está sometida a los procesos temporales y de dispersión espacial. [...] El propio capital, en este nivel de desarrollo, no llega a indicarnos ningún orden coherente y, en consecuencia, no llega a ejercer ninguna capacidad de orden, que sea otro que el recurso al estado de excepción”. (Antonio Negri: Metrópolis y multitud).
Metrópoli Sci-Fi 02 :: Blame!

- Blame! Dispersión, soledad, megaestructura
Blame! dentro de una narrativa “más clásica”, el manga y el anime, trata principalmente de este último punto de Negri. La falta de orden por sobre-orden, el proceso irrefenable de dispersión temporal y espacial. Blame! ambientada en un marco cyberpunk (una forma de hablar del cyberpunk es como relatos sci-fi críticos), sitúa su acción en una megaestructura. Una maraña de niveles de estructuras metálicas y caminos laberínticos que los conectan. La metrópolis en Blame! es más concretamente una esfera de Dyson: “una cubierta esférica de talla astronómica (e.g. con un radio equivalente al de una órbita planetaria) alrededor de una estrella, la cual permitiría a una civilización avanzada aprovechar lo máximo posible la energía lumínica y térmica del astro” (wikipedia). El radio de esta megaestructura se insinúa que ya ha alcanzado Jupiter en el manga. Nadie conoce ese último nivel, la vida se desarrolla en los niveles subterraneos, en la metrópolis en sí. La historia del protagonista, su fín, es llegar al último nivel, encontrar una salida del laberinto.
Y es que ocurre algo peculiar, la construción de esta metropolis ha escapado al control humano, al crecimiento ordenado, actuando por multiplicación y plaga infinita -al igual que ocurría en la metrópolis de Negri, de Guattari y de Second Life. Este crecimiento se produce por unos constructores automatizados fuera de control. Es al virulencia por profilaxis que describe Baudrillard, “La creciente cerebralidad de las máquinas debe provocar la purificación tecnológica de los cuerpos. [...] En un mundo expurgado de las viejas infecciones, en un mundo clínico “ideal”, se despliega una patología impalpable, implacable, nacida de la propia desinfección. [...] Una patología que ya no depende del accidente o de la anomia, sino de la anomalía. [...] La virulencia se apodera de un cuerpo, de una red o de un sistema cuando expulsa todos sus elementos negativos y se resuelve en una combinatoria de elementos simples. [...] Por haber hecho del cuerpo y del lenguaje unos sistemas artificiales entregados a la inteligencia artificial, no solo los hemos librado a la estupidez artificial sino también a todas las aberraciones virales nacidas de esta artificialidad sin recursos” (Baudrillard, La Transparencia del Mal: 67-72).
Viviendo en un regimen de indeterminación dominado por la “infección y no por la defección” (como era el caso de su anterior hipotesis en A la sombra de las mayorías silenciosas) para Baudrillard, situado en este límite, solo queda la catástrofe, el único acontecimiento posible. Afortunadamente aún existe el acontecimiento más allá de la catastrofe, aún existe la resistencia -estos relatos sci-fi son un signo de ello. Posiblemente la pregunta que más nos apremie ahora, por la que pasa la reconstrucción del tejido comunitario y la creacción de nuevos modos de existencia que superen la construcción monstruosa -en sentido negativo- de la metrópolis sea esta: “¿Cómo unificar, cómo recomponer, guardando al mismo tiempo la diferencia de singularidades, la multitud contra los dispositivos de discontinuidad y dispersión, que sufre continuamente en la relación productiva, y en el conflicto político que atravieza la metrópolis?” (Negri: Metrópolis y Multitud). Entonces, también es necesario la creación de nuevas narrativas que superen el impasse de la hipermodernidad, de las narrativas sci-fi, dibujando nuevos y radicales mundos posibles. Mitopoiesis más allá de la metrópolis.
Blame! trailer
Anexos:
- Blame! logs [Anime]. Aviso: El anime es un complemento al manga, imposible de entender sin este.
- Ilustraciones de Tsutomu Nihei (autor de Blame!).
- Metrópolis/Urbanismo en Caosmosis.
- ¡Lo que quereis es llenarle
la cabeza de mierda a la gente!
- Lo dices como si fuera algo malo
Presentamos el nuevo comic de Alvaro López. Una historia de terrorismo, trabajo-basura, mutaciones, descerebre televisivo y violencia catárquica. Justo lo que estabas necesitando… [+ info]
Prólogo:
Directiva corporativa número I [Top Secret]
I
El desarrollo y dominio de la raza humana se ha establecido desde el siglo XVIII hasta finales del siglo XX a través de dispositivos disciplinarios. La tarea que nos correspondía era igual que la que corresponde a adiestrar un perro o enderezar un árbol Para ello habilitamos diversas instituciones que pronto se extenderían por todo el globo: la escuela, el ejercito, la fábrica, la familia, la universidad, el psiquiátrico, la prisión. Todas ellas son obras nuestras. Todas ellas se componen de una serie de mecanismos habilitados para su correcto funcionamiento. Los militares deben estirar el cuello y andar recto porque así es como se forman ejércitos diligentes. Los niños deben sentarse en sus pupitres y mantenerse quietos, atentos a la lección, solo así es como se puede aprender. El enfermo mental debe ser reprogramado, sometido a electroshock si hiciera falta, así conocerá la cordura. Entonces, detectar las desviaciones y corregirlas: vigilar y castigar. Se instituye el cuerpo de la sociedad como un todo que debe ser cuidado y sanado para la perpetuación del ser humano. Somos, finalmente, sanadores: el hombre necesita de nuestra actuación, lo quiera o no. Porque esto es lo importante: nosotros sabemos lo que es mejor para el ser humano, jamás debemos dejar que caiga en su propia ignorancia.
II
El modelo utilizado era el del panóptico Observar a todos los sujetos humanos desde un eje central y hacerlo sin que estos sepan si están siendo vigilados o no. Colocar un policía en cada esquina. Atender a la confesión de los pecados. Desarrollar el censo, regular las poblaciones enfermas, cuantificarlas. Levantar la sospecha y el recelo en la sociedad misma: la mejor vigilancia es la del vecino o la del hijo. Colocar cámaras (cuando se obtuvo la tecnología necesaria) en cada esquina sustituyendo a la policía Rastrear cualquier comunicación. Finalmente colocar un panóptico dentro de cada cuerpo. Solo así se puede controlar esa bestia indomable que es el ser humano, solo así puede dirigirse a un fin supremo.
III
Este modelo aunque vigente está mostrándose obsoleto. El ser humano esta empezando a mostrar todo su potencial. Incluso está empezando a dejar de ser humano: ya no tiene esencias, pasiones, naturaleza que lo definan como tal. Posiblemente nunca las tuvo. Hoy nos toca producir la vida misma, fabricar el humano que deseamos. La sociedad de control sustituye a la sociedad disciplinaria. El complejo científico-militar sigue siendo nuestro predilecto. En él empezamos a alterar las leyes de la genética y fabricar superhombres que ya no se desviaran porque el mundo que creamos para ellos, ellos mismos, son el único modelo posible. Ya no desean la perturbación porque son incapaces de imaginarla, es un mundo feliz el que queremos construir Nuestros experimentos en el campo genético se ven acompañados de nuestras técnicas publicitarias Ofrecer diversidad, crear la ilusión de esta, pero que esta diversidad sea solo el reflejo del único mundo que queremos construir. Producir, entonces, a través de estas visiones el mundo que deseamos, la ingeniería semiótica se ha mostrado incluso más potente que la ingeniería genética. Gracias a los nuevos medios de comunicación podemos repetir el mensaje una y otra vez hasta que sea ese único mensaje imaginable. Pero no solo genética y semiótica, también la ingeniería farmacológica: crear un cuerpo sometido y producido por las sustancias que deseamos. ¿Necesitamos energía extra para nuestra maquinaria? Inyección de estimulantes como cocaína ¿Necesitamos de descanso tras el sobretrabajo? Dosis de prozac ¿Quizá un vigoroso orgasmo productivo? La respuesta es viagra. Hoy, definitivamente, ya no podemos hablar de hombres sino de post-humanidad.
IV
Fabricar la vida, fabricar los modos de experiencia significa la habilitación de dispositivos más sutiles que los que habían predominado hasta ahora. Las cárceles, el ejercito, la escuela deben desaparecer. La trama debe enmascararse, solo así puede alcanzar su pleno potencial. Ya no actuar por instituciones que empiezan desde cero y van una detrás de otra. La vida debe ser hoy una gran institución que actúe más por una modulación capaz de adecuarse a las pretensiones de cada sujeto y sacar el máximo potencial de este. Fragmentar la vida y someterla absolutamente a través de su fabricación. Solo así el humano puede morir y dejar paso a la gran obra. Es tu misión trabajar en ella.
¡CYNNAGOR VAT NUK!
Nota a mano: Somos los hijos ilegítimos del industrialismo militar y del capitalismo patriarcal, por no mencionar del socialismo de estado. Pero los bastardos son a menudo infieles a sus orígenes Sus padres, después de todo, no son esenciales. Somos, pues, una irónica promesa para este nuevo milenio. Más allá del ser humano, más allá de la realidad…
Lain Iwakura, una niña japonesa de catorce años, vive en un mundo que le es extraño, incluso muchas veces hostil. No logra relacionarse satisfactoriamente con sus compañeras de clase. Su madre solo tiene tiempo para el cuidado de su padre. Su hermana mayor, siempre fuera de casa, la trata como a un bicho raro. Mientras que su padre, trabajador a la japonesa durante el día y adicto a los ordenadores por la noche, es el único que le presta una mínima atención. Un retrato típico de generación post-alfa. Un día, una de sus pocas amigas -Chisa Yomoda- se suma a la lista de suicidios adolescentes japonesa. A partir de entonces empezarán a llegarle emails firmados por la difunta Chisa. Los correos le pedirán que se interese por el mundo virtual de la internet, Lain se sumergirá entonces en este mundo hasta ahora desconocido para ella…
…Este es el inicio de una de las mejores series anime cyberpunk y filosóficas -con permiso de Ghost in the shell y Neon Genesis Evangelion-, Serial Experiments Lain. Compuesta de trece episodios, nos habla sobre algunas de las más importantes problemáticas que la internet plantea en este nuevo milenio. A saber (intentando evitar spoilers al máximo):
I. Principio de realidad. El llamado mundo virtual parece no tan virtual, las acciones que se desarrollan en la internet resultan tener su impacto en la realidad, de hecho la realidad vive hoy gracias a la internet (donde se desarrolla la mayoría del intercambio económico, donde se generan nuevas formas de relaciones sociales y donde también se produce una ingente cantidad de cultura). La internet, un medio creado enteramente por el hombre, compuesto de bits, parece soportar el gran peso de la realidad fuera de ella. Entonces, ¿no resultará que la realidad no es tan exterior, tan objetiva a nosotros como pensábamos? ¿acaso la realidad tiene la misma naturaleza producida y virtual que posee la internet? En el mundo de Lain estás fronteras son aún más difusas. Chisa Yomoda abandonó este mundo -el “real”- porque se encontraba más cómoda en el virtual, de hecho para ella no había diferencia, o sí, el mundo virtual estaba ya por encima del “real”: lo virtual determina a lo real devenido hiperreal.
II. Gnosis 2.0. El punto anterior, la salida de Chisa, lleva a preguntarnos sobre el cuerpo. Para Chisa, este es algo totalmente innecesario. Cansada de su vida de marginada terrenal, de su valle de lágrimas, desea encontrar el descanso a través de su conversión en información pura, a través de su desmaterialización. La internet parece proponer la idea de que somos capaces de vivir sin nuestro cuerpo, dualismo materia/espiritu rememorado. No solo eso, sino que el cuerpo es solamente una limitación humana, para el siguiente paso evolutivo -teoría compartida por algunos transhumanistas- es necesario deshacerse de esta “cárcel de la carne”. Esta será una de las preocupaciones principales que rondaran la cabeza de Lain a lo largo de la serie. ¿Necesito de mi cuerpo? ¿que relación guarda con mi mente? El corazón late, las caricias existen, los besos también…
III. Identidad esquizo. Ocurre que Lain desarrolla progresivamente una identidad múltiple. Primero, una Lain en el mundo real y otra en el virtual; luego infinitas Laines. La esquizofrenia alcanza tal punto de que no es capaz de controlar sus diferentes identidades: llega a hacerse daño a sí misma y a los que la rodean. Finalmente se olvida incluso de quien es. La pregunta ¿Quien/que es Lain? recorre todo el anime. Lain divina, Lain tímida, Lain hacker, Lain malvada, Lain valiente, etc. La internet ofrece el acceso masivo a focos de subjetivización parciales. Librados de las limitaciones espacio/temporales somos capaces de acceder a modos de existencia totalmente desconocidos para nosotros. Y lo podemos hacer a un ritmo vertiginoso. Esto es una novedad, el mundo del obrero no era así, el mundo del campesino tampoco. También un problema, del que a día de hoy no sabemos bien el resultado, ni la salida. ¿Como beneficiarse de esta identidad múltiple -del juego de máscaras- sin perder la propia noción de existencia? Ya no hay marcha atrás por otro lado, justamente esta posibilidad ha abierto la caja de Pandora: no hay nada más allá de esas máscaras.
IV. Memoria actualizable. La identidad va directamente relacionada con la memoria -esto viene siendo una constante en filosofía, quizá relanzada especialmente por el empirismo inglés y tratada de manera profunda por Bergson. La memoria es algo que no se sabe bien como funciona. Está claro que la viejas explicaciones acerca de un tiempo lineal, con un pasado inamovible, un presente inmediado y un futuro por-venir, dejaron ya de funcionar. Lain sigue la linea de Bergson con un marco conceptual informático. El pasado puede borrarse y reconfigurarse, el presente continuamente actualiza el pasado y el pasado no por ser actualizado o borrado deja de ser real. ¿Quien son realmente esos padres distantes de Lain? Ya lo dijimos, el presente se actualiza a cada momento.
V. Animismo e idea de Dios. La sociedad japonesa guarda una relación muy particular con sus productos tecnológicos, muy diferente a la que tenemos aquí en Occidente. En Occidente tradicionalmente -legado judeocristiano- entendemos que el alma, que la existencia, la consciencia, no la pueden tener más que los hombres: “Dios dotó de alma al hombre”. Por ello son también seres racionales. O como mucho, y esto es un amplio y tradicional debate teológico, los animales también poseen este alma. Esta afirmación más o menos conscientemente ha inundado nuestro pensamiento hasta fechas muy recientes. Las máquinas nos parecen seres vacíos, intentar dotarles de alma es una simple obscenidad. Mientras, en Japón, bajo la concepción animista, el alma puede vivir dentro de objetos animados e inanimados. Quizá esta explicación sea muy determinista, sí, posiblemente lo sea, pero sin duda ayuda a entender las extrañas relaciones que la sociedad ultra-tecnófila japonesa entabla con sus máquinas. Bajo este punto de vista, Lain se pregunta sobre la existencia de un Dios de la internet. Un ser omnipotente y omnipresente, creado -y he aquí una de las paradojas que se desarrollarán en la serie- a partir de la existencia de internet. ¿Podría ser que la internet tuviera alma, consciencia de sí misma? ¿que significaría esto? Quizá sea interesante utilizarlo como un simple valor simbólico, quizá vaya más allá.
VI. Inconsciente colectivo y comunicación. Una hipótesis arriesgada: ¿y si resulta que siempre ha existido una trama global de comunicación, el inconsciente colectivo? ¿y si resulta que la internet solo es una expresión más material -por más visible- de esta red invisible de comunicaciones?. Lain explora las investigaciones de Jung sobre el inconsciente colectivo, también los experimentos de John C. Lilly y Timothy Leary (que aparecen en el anime) acerca de la comunicación “extra-sensorial”. La discusión ontológica está servida.
Todo esto y mucho más (teorías conspiratorias, hackers, drogas de diseño, protocolos de comunicación, cultura pop y un largo etcétera) ofrece Serial Experiments Lain…
Serial Experiments Lain trailer
Postdata:
Mientras ningún Ramoncín nos sople en la nuca, la serie puede verse en streaming a través de youtube o también puede conseguirse a través de tu cliente p2p favorito.
Siguiendo con el cyberpunk… Una canción de Zager & Evans…
Creo que hay un problema en como se entiende el concepto de generación conectiva -aquella que gracias a Internet y al teléfono videocelular ha podido entrar en circuitos globales incluso antes de haber formado una sensibilidad localizada- y su devenir-enjambre. Me explico y lo hago a través de la pregunta ¿Que significa esta nueva mente enjambre? o más bien ¿como funciona?
a) Según cierta visión de Franco Berardi Bifo: “Devenir hormigas, en el sentido de procesadores automatizados”. Es decir, el peligro que también describe en el libro de Generación post-alfa respecto a la colisión humano-máquina: “Ocurre que el superorganismo bioinformático -la internet y todos los seres vivos conectados a ella- tiende a introyectar tecnicamente y a subsumir el sistema nervioso colectivo transformandolo en su apendice o, más bien, en un servomecanismo dirigido por los automatismos técnicos de la red global”. Se trata entonces de entender las máquinas -con los humanos que forman parte de ellas- como automatas mas que como IA’s. Una otra pregunta que viene a ser lo mismo: ¿Que tipo de mecanismos de inferencia, que tipo de racionalidad, viene de la mano de la generación conectiva? Bifo explica que esta nueva generación ya no se preocupa tanto del contenido sino del indexado de la información y de su procesamiento (acríticos). Los Wu Ming alababan hace no mucho los beneficios de la Cultura convergence, Bifo no parece estar tan seguro…
b) Como lo hacía Jose Luis Brea en Cultura_RAM: Un salto de una Cultura_ROM (memoria no-volatil, de almacenamiento) a una Cultura_RAM (memoria temporal/volatil). “Cultura_RAM significa: que la energía simbólica que moviliza la cultura está empezando a dejar de tener un carácter primordialmente rememorante, recuperador, para derivarse a una dirección productiva, relacional. Que la cultura mira ahora menos hacia el pasado (para asegurar su recuperabilidad, su transmisión) y más hacia el presente y su procesamiento. Menos hacia la conservación garantizada de los patrimonios y los saberes acumulados a lo largo del tiempo, de la historia, y más hacia la gestión heurística de nuevo conocimiento; a eso y a la optimización de las condiciones del vivir en comunidad, de la interacción entre la conjunción de los sujetos de conocimiento –sometida a grados crecientes de diversificación, diferencia y complejidad”. Son estas dos visiones muy diferentes. Esta última significa superar -primero- la división entre individuo y colectivo (el concepto de mónadas tal y como lo desarrolla Lazzaratto en “Por una política menor” me parece muy acertado para estudiar este fenomeno) e insertar el organismo no ya en una red de automatismos técnicos, sino convertirse en una máquina autopoiética atravesada por las redes de comunicación global y por la instantaniedad de las nuevas formas de cultura y racionalidad.
Finalmente creo que es también esencial estudiar eso que Baudrillard llamada regimen de indeterminación: “un principio de simulación que ya nos gobierna en lugar del antiguo principio de realidad, Las finalidades han desaparecido: son los modelos los que engendran¨. Este regimen de indeterminación se ve favorecido actualmente por una regulación puramente procesual de los flujos entrantes y salientes dada por los mismos formatos que regulan el acceso a la Internet. En cierta manera gran parte de la problemática que separa a Brea y a Bifo pasa por aquí. La cultura_RAM tiene algo de regimen de indeterminación. Este es el miedo de Bifo, pero creo que no es tanto un problema inherente a la inserción de esos “organismos en un servomecanismo dirigido por los automatismos técnicos de la red global” sino que viene dado por otros muchos problemas (sobre todo orientados a como se dan los procesos de subjetivización actualmente). Aunque también es posible que la Internet no sea posible, que el devenir-RAM de la cultura no sea posible, sino es gracias a estos procesos de subjetivización porque como decía Deleuze: “es sencillo buscar correspondencias entre tipos de sociedad y tipos de máquinas, no porque las máquinas sean determinantes, sino porque expresan las formaciones sociales que las han originado y que las utilizan”. No creo que esto sea así, ni mucho menos, tampoco tiene porque no serlo, no hay ningún determinismo…
Una irónica promesa para este nuevo milenio. Más allá del ser humano, más allá de la realidad…
Pd: Unas críticas a la “¿Inteligencia? colectiva” en La Petite Claudine:
http://www.lapetiteclaudine.com/archives/008386.html
http://www.lapetiteclaudine.com/archives/008991.html
Intro
Comentaba Marshall McLuhan algo así como que un pez sobre lo último que tenía conocimiento era sobre el propio agua pues era el medio en que se movía. Hoy quiero analizar ese medio que es la Internet. Medio sin el que no es compresible nuestro mundo. La mayor parte de la economía reside en él, al igual que la producción cultural y muchas de las relaciones sociales. El acercamiento que propongo es fragmentario y contradictorio como lo es el espíritu la propia internet. Se trata de lanzar sondas que toquen o introduzcan algunas de las problemáticas que plantea. Mostrar, en cierta manera, temblorosas luces y sombras que marcan posibles devenires de nuestra sociedad contemporanea. Porque como decía Deleuze “es sencillo buscar correspondencias entre tipos de sociedad y tipos de máquinas, no porque las máquinas sean determinantes, sino porque expresan las formaciones sociales que las han originado y que las utilizan”.
El (no)cuerpo del último hombre: deshilachado, descompuesto, con moleculas esparcidas por el piso, desbordadas por una cascada de sentido, absorción infinita de este. Ningún atractor extraño que las fije, ninguna instancia transcedente que las ate. Solo flujos, solo agujero negro, descontrolado, incapaz de crear por sí mismo. Materia desatada, nihilismo explicito y pasivo. Solo un sueño, la destrucción del mundo, la destrucción del todo: es lo único que marcaría una diferencia. Tetsuo ya no es un hombre, sino mitad maquina mitad humano, la agonía provocada por la confusión se expande al infinito. El es un cierto límite esquizofrénico, la furia de los años ha sido desatada. Finalmente el legado judeo-cristiano se pliega sobre sí mismo. Tenía que haber un final y el final es ahora. Ahora y aquí, en nuestra CiudadTecniColor.
Pero ya no más Tetsuo. La carne, los circuitos, el kaosmos deviene cuerpo finalmente. Ahora es Akira, ahora es una celula, un hedonista. Todo es perfectamente real ya, no 100% materia, sino 100% transcendencia. Todo es diferencia y la diferencia crea el mundo. Akira es un tipo de constructivista radical, poco más que la pragmática del Deseo le interesa. Una alegría que delata su sonrisa. La esquizofrenia ha sido contenida en la esquizofrenia misma: yo no soy yo, pero yo me construyo. Una nueva adoración al cuerpo y a la vida. No basada en ningún tipo de contemplación, sino en la pura y simple creacción, en la experimentación. Akira sueña con alcanzar potencias. Akira sueña con alegres encuentros entre cuerpos. Nunca permanece en un sitio, es un nomada cuyo cuerpo es recompuesto a cada instante. Siempre entre el filo de la absoluta descomposición y el riesgo de la inmovilidad. Una nueva busqueda sin final ni objeto, solo deseo. ¿quien sabe de lo que es capaz un cuerpo?
Akira
Por José Luís Brea
Capítulo 2 del libro Cultura_RAM
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1. El campo expandido de la producción.
Producción de producción: producción de experiencia, de subjetividad, producción de comunidad, de afecto o de concepto, de pasionalidad o sentido, producción de deseo, producción de significado, … todo es producción.
Nada escapa ya a su inscripción en tal proceso. O, digamos, la producción ha expandido su campo para abarcar todas las modalidades de actividad –o pasionalidad- que conciernen a lo humano. Qué mezquina aquella obstrucción oportunista que Baudrillard[1] interpuso a la creciente prosperidad que el hallazgo post-estructuralista situaba en torno a la producción, como campo expandido del modelo más comprensivo nunca esbozado para un desarrollo radicalmente materialista de las ciencias humanas –producción de producción, producción de circulación, producción de registro, de inscripción[2]. Sea como sea, su fracaso está cumplido: no hay sino la producción –y aquella fantasía de otrosí que situara en la seducción un inverso del producir, pretendía desconocer que toda seducción es necesariamente también producción de seducción, producción del deseo y de las figuras que se quiera que lo complementen (la compañía, el diálogo conversacional, la co-experiencia del instante, la desjerarquización de la aventura relacional, la fluídica de los juegos de conquista y sumisión, … desplieguen en su fantasía la panoplia de movimientos que consideren: en todo caso, la seducción únicamente operará en el efecto de producirlos).
Definitivamente. Nada precede a su producción, todo lo que pudiéramos decir de lo humano se inscribe de lleno en uno u otro proceso –por el que es producido. “Producir para ser producido…” –escribía Descartes. Es el tiempo en que todo escenario del darse de lo humano comparece como resultado y efecto, como consecuencia, de una producción.






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