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La crisis de los Estados-Nación, la irrupción de la globalización y la posmodernidad nos permiten repensar conceptos como apátrida o nación.
¿Que significa hoy apatrida? Patria de forma tradicional se ha relacionado con un cierto territorio geográfico pero podemos hacer una transposición y repensar el concepto bajo el paraguas de un territorio existencial. Bajo este punto de vista apatrida sería aquel que no posee ningún hogar físico/mental. El apátrida se sitúa más allá del nómada deleuziano, mientras que este se territorializa en la desterritorialización, el apátrida -como límite puro- no hace más que reterritorializarse en un movimiento incesante. El apátrida es el loco, siempre derecho al precipio. He ahí su destino trágico, siempre en la posición de que el terreno al que pertenece jamás será suyo, consciente de que la misma desterritorialización jamás será suya tampoco. Su condición ontológica es la del esquizofrénico, en última instancia aquel que ya sobrecargado de estimulos no es capaz de organizar el sobresentido. Perdido, a la deriva, quizá el apatrida encuentre su descanso en un último acto nihilista: su propia auto-destrucción. Alcanzando el acto zen de devenir-imperceptible, ¡incluso para sí mismo!.
La nación, bajo esta ontología, podría concebirse como cualquier territorio existencial colectivo: ¡el cuerpo ya es una nación del ser!, las fuerzas que lo componen conforman un yo inestable. Cualquier nación, no es entonces sino una comunidad imaginada. Estamos ya rodeados de naciones. Existe igualmente una nación del nómada, ¡incluso alguna anarquista!. Ejemplos de estas comunidades nómadas no nos faltan, naciones mutantes como los zapatistas, palestinos o adolescentes. El principal peligro de la nación es la segmentación dura. “Bajo el modo duro, la segmentaridad binaria vale por sí misma y depende de grandes máquinas de binarización directa, mientras que, bajo el otro modo, las binaridades resultan de “multiplicidades de n dimensiones” (Deleuze y Guattari, Mil mesetas | Micropolítica y segmentaridad). La segmentación dura es la congelación de la comunidad y la creacción de dispositivos de dominación por parte de la nación. La nación puede suponer un descanso, posiblemente sea algo necesario -enfrentada al destino trágico del apatrida. Pero para no devenir-dura, debe lanzarse a la fuga y una vez allá se tendrá que enfrentar a los problemas que ello supone…
Así visto la nación parece un concepto mucho menos reaccionario que el que proporcionaba la modernidad. Incluso podría ocurrir una otra cosa, una suma de naciones, que unos y otros territorios físicos/mentales abiertos al devenir fueran enriquecidos en un movimiento ecosófico. Seducción -y no guerra- entre ellas. Quizá incluso el apátrida se viera beneficiado por este movimiento. La apuesta es un por un paradigma ético-estético para la nación. Naciones de multitudes.
Saul Williams & Matisyahu – Black Stacey
Anexos:
- Nació de la multitud, multitud de nacions | Raimundo Viejo Viñas
- Micropolítica y Segmentaridad | Deleuze y Guattari
Dedicado a un gran amigo, su creatividad sintomática inspiró este texto ;)
Una noticia: “Unos cangrejos están hundiendo una isla a base de agujerearla”. Si traslamos de una escala cangrejil (¿se escribirá así?) a una humana podrías poner la siguiente noticia “Humanos hunden la isla de Japón a base de agujerearla”. De esta noticia podriamos deducir según los argumentos de la ecología romántica que los cangrejos son realmente antinatura, no hacen más que alterarla, agujerearla, destruir sus ecosistemas. Aún poniendo en peligro su propia supervivencia. ¿Acaso los cangrejos jamás oyeron de la defensa ecológica? ¿Jamás oyeron de esa gaia primigenia perfectamente equilibrada e idílica? ¿Del jardín del Edén acaso?
Un pequeño giro: Todo esto me recuerda mucho a los argumentos esgrimidos por muchos ecologistas profundos que consideran que volver al estilo de vida del paleolítico o principios del neolítico (principalmente anterior a la aparición de la agricultura) es la única salida para que el ser humano pueda vivir en paz con en medio. Esta forma de ver el mundo es en realidad muy parecida a aquella de ciertos nacionalistas. Situar un punto exacto en el tiempo que es considerado el ideal y se cree compone la esencia del ser humano (en el caso nacionalista ligado a un territorio). Para los nacionalistas este punto se puede situar hace unos siglos, en el caso de la ecología romántica hace unos milenios. No hay diferencia.
Afortunadamente los cangrejos no piensan así, el resto de seres vivos tampoco. Antes de la aparición del hombre ya se produjeron desapariciones de animales, extinciones masivas, desbarajustes ambientales y un largo etcetera de catastrofes ecológicas. La vida, la naturaleza, no es más que cambio, ¡devenir! como decía aquel filósofo. El cangrejo no sabe lo que es la tecnología, tampoco sabe lo que es “la naturaleza” o “lo natural”. No desea la congelación de un tiempo inventado. Es apertura a posibles.
Cuestiones ético-políticas: ¿Pero entonces como pensar la ecología? Si todo está permitido: ¡destruyamos todas las islas, quememos el amazonas, agotemos todas las minas! con ello nos construiremos unos bonitos ipods, también podremos ver todo el proceso vía satélite: disfrutandolo como un goce estético.
Pero pongamos ahora una otra salida a ese “Si todo estuviera permitido”: Si todo está permitido, pensemos como mejorar nuestra vida, pensemos como “vivir bien”. La Eu-topía (buen lugar) como objetivo. Es decir -y en el caso ecológico- empecemos a considerar como los cambios ambientales influyen en nuestras relaciones, también en nuestra psique. Pensemos al estilo de Félix Guattari en Las tres ecologías: Los hombres son hierba.
Un documental: Manufactured Landscapes de Jennifer Baichwal. En él se muestra en pararelo el modo de producción (también el modo de vida) Chino actual junto a la explotacción y alteración de sus territorios. China, como recordaba Slavoj Zizek en Tibet no es Shangri-la , vive hoy un tremendo proceso de acumulación capitalista similar al vivido por el “Occidente” de los siglos XVI-XIX. Claro está con sus peculiaridades entre las que pueden destacar el desarrollo tecnológico actual, el sistema de gobierno y el número de la población chinos. La visión del documental es clara aunque carente de cierto juicio moral. Por un lado, minas enormes a cielo abierto, paisajes de desechos hasta donde se extiende el horizonte, megalopolis, nubes químicas, enormes proyectos arquitectónicos, etc. Por otro lado, desarraigo extremo, prohibido sonreir y prohibido hablar en las fábricas, relaciones sociales destrozadas, un fuerte proceso de indidualismo y competencia enfrentado a ese especial sentido de comuniodad chino (mediado ahora totalmente por el Estado). Por lo tanto, dos caras totalmente dependientes una de la otra.
Conclusión, ahora sí: “Paisajes transformados” es un pleonasmo. Como nos relacionamos con el medio es también como nos relacionamos con nosotros mismos. Más nos vale pensar una nueva ecología y una nueva relación con el medio y con nosotros mismos o acabaremos como los cangrejos de la susodicha isla.
Apendice:
- Documental Paisajes Transformados subtitulado al castellano
Llevo tiempo intentando subir este video completo a video.google pero no lo consigo (se sube unicamente la mitad del video), así que aquí dejo esa primera parte…
Con todos ustedes el biologo lokuelo chileno hablando de Nietzsche y Heiddeger, Saber y conocer, y algunas cosas más…
Libros y textos de Maturana en Caosmosis.
“El concepto de gran compasión, en la tradición mahaiana es un concepto muy cercano al del amor universal del pensamiento cristiano. Pero mientras el amor cristiano se funda sobre el común origen divino de los seres humanos, en el pensamiento budista la pertenencia a un mismo género tiene una tonalidad más concreta, una tonalidad que podemos denominar sensual. Nuestro cuerpo no es más que un terminal del continuo viviente de la humanidad, así que no podemos dejar de sufrir por el sufrimiento del otro, a menos que matemos en nosotros mismos cualquier sensibilidad. La gran compasión no es un deber ético como creen las religiones sacrificiales. La compasión es el compartir perceptivo del sufrimiento de los demás porque los demás son continuación de nuestro cuerpo y de nuestro inconsciente. La compasión es el modo de ser natural del organismo sensible, porque la sensibilidad significa precisamente continuidad sensual entre los diez mil seres. La ausencia de compasión tan evidente en la ciudad de la modernidad tardía no es una culpa moral, es una enfermedad psíquica. No somos ya capaces de reconocer el cuerpo del otro como coextensivo al nuestro, porque ya no sabemos sentir nuestro cuerpo.”
– Franco Berardi Bifo : La Fabrica de Infelicidad (puedes descargarlo en el enlace) : pag. 185
El documental que sigue, obra de Werner Herzog, recoge las grabaciones realizadas por Timothy Treadwell durante sus último cinco años de convivencia con osos. Treadwell es el típico americano que perteneciendo a una clase favorecida -con dinero, blanco, buen aspecto y activo- cae en desdicha, volviendose alcoholico y cayendo en una espiral auto-destructiva. Es entonces cuando se encuentra con los osos y decide dedicar su vida a su protección, para ello vivirá durante 13 años con ellos. Y será junto a ellos como superará su alcoholismo y se convertirá en toda una figura de la defensa ecológica. Pero finalmente él junto a su última novia moriran comidos y despedazados por uno de estos osos. Una historia de auto-superación a la americana se transforma así en algo mucho más tenebroso, pero también mucho más profundo. Aún más en manos de un director como Herzog.
Herzog, a través de estos retazos que Treadwell nos dejó, plantea la mitopoiesis de un personaje Treadwell y también el devenir-animal en que se ve inmiscuido este -salpicado, todo sea dicho, con excesivas dosis de ecología profunda y new age. Treadwell hace así de personaje Rousseano mientras que Herzog actúa de contrapartida Hobbesiana. Uno, amparado en el idealismo de una naturaleza armoniosa se ve sacudido por la pierna de una cría de osa, producto de las ganas por copular de los osos más adultos. También por el canibalismo entre osos en épocas de escasez. Herzog da entonces su respuesta: comer es lo primero, la naturaleza trata de ello, es cruel.
En cierta manera si el encuentro entre cuerpos y el entendimiento viene dado por las semioticas usadas, sin duda el devenir-oso de Treadwell parecería abocado al fracaso desde el principio. Demasiada distancia había entre su mundo y el de los osos. El mundo de los osos con los que se relaciona tiene un código muy diferente al que Treadwell suponía. ¿Quizá Treadwell pretendía más bien -aunque inconscientemente- un devenir-humano del oso? ¿Quizá fuera su acercamiento algo ingenuo (al igual que lo es la respuesta de Herzog)? ¿O quizá simplemente Treadwell se hayará entre la encruzijada de dos mundos, fascinado por el devenir-animal pero atado a un idealismo humano?. Esta doble trampa posiblemente le llevara a su personal paranoia: no pudo, no supo, volver del otro lado.
Aún así, más allá de la experiencia de este -y en cierta manera revelado por esta- quiza quepa un otro acercamiento al devenir-animal, un acercamiento “chamánico”: aquel que pretende traer algo del código animal al código humano, tender puentes entre estos dos mundos. Aún sabiendo que está en juego su propia vida, pero sabiendo también que de este contacto depende su supervivencia (paradojicamente) como ser humano. Romper barreras semióticas, no aceptar las fronteras, tocar el caos animal. El chaman no olvida este caos, lo intenta de hecho traer de vuelta, para así hacerse una vida que no desdeñe de su entorno, que no se encierre en si misma. Que no idealice en definitiva ni una cosa, ni la otra; ni un mundo, ni otro. Permitiendo la comunicación y el devenir.
Todos somos animales potenciales, todos nos movemos en el caos, todo es natural ya, ahora solo nos queda vivir con ello, y también que ello nos ayude a vivir.
Grizzly Man
Por Félix Guattari
“Así como existe una ecología de las malas hierbas existe una ecología de las malas ideas”
Gregory Bateson
EL PLANETA TIERRA vive un período de intensas transformaciones técnico-científicas como contrapartida de las cuales se han engendrado fenómenos de desequilibrio ecológico que amenazan, a corto plazo, si no se le pone remedio, la implantación de la vida sobre su superficie. Paralelamente a estas conmociones, los modos de vida humanos, individuales y colectivos, evolucionan en el sentido de un progresivo deterioro. Las redes de parentesco tienden a reducirse al mínimo, la vida doméstica está gangrenada por el consumo «mass-mediático», la vida conyugal y familiar se encuentra a menudo «osificada» por una especie de estandarización de los comportamientos, las relaciones de vecindad quedan generalmente reducidas a su más pobre expresión… La relación de la subjetividad con su exterioridad ya sea social, animal, vegetal, cósmica se ve así comprometida en una especie de movimiento general de implosión y de infantilización regresiva. La alteridad tiende a perder toda aspereza. El turismo, por ejemplo, se resume con frecuencia a un viaje in situ en el seno de las mismas redundancias de imágenes y de comportamiento.



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