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Huele, respira, saborea, observa, puedes notarlo. Solo hace falta que prestes atención en tu camino de vuelta a casa. Cada esquina, cada rincon de esa ciudad guarda tras de sí una puerta. Solo tienes que atravesarla. Coge una tiza, dibuja un cuadrado, un pomo… empuja. Ya está.

El capitalismo demasiado tardio abotarga la mente con su sensación de omnipresencia, pero solo una pequeña rasgadura tras las cortinas rojas permite traspasar la “ilusión que el hombre burgués considera como cierta” -lo que Hess llamó “la realidad”. El mundo es ya fractal, la realidad solo puede emitir reflejos de su triunfo. En neones anuncia el fin de la historia, pero nosotros sabemos: “Babilonia nunca existió, a Eros nunca le creció barba”. Ya eres un ser libre, el mundo está a tus pies.

La pregunta no es ¿que hacer después de la revolución? o ¿que hacer después del apocalipsis?. El siempre postergado deber-ser. Esa tensión que solo conduce a la apatía y a la miseria o en el peor de los casos al martilogio o a la auto-destrucción. La pregunta correcta es ¿que hacer ahora?. La verdadera revolución solo puede ser la del deseo. Moléculas agitandose, siempre moviendose, en direcciones que no comprenden de un mundo único.

El pensamiento más temido por Zaratustra: el “etorno retorno a lo mismo”. Pero, ¿que es lo mismo? que puede significar retornar siempre a un punto que no existe: no hay esencias, no hay realidad ontológica, ni geometría sagrada, ni verdad. Dios ha muerto después de todo. Ningún atractor extraño -o no tanto, sabemos demasiado sus nombres- que ate la vida. Zaratustra entonces descubre la alegría del etorno retorno. Este no es sino “eterno retorno de la diferencia”. El ser mismo del devenir. Tenemos asegurada la existencia de millones de mundos, no te preocupes de ello espíritu compañero. Descubre mundos, crealos, conéctalos: vive. Pues el muerto es simplemente aquel que ya no conoce el devenir, absorvido en un agujero negro.

Un ultimo secreto: tu ya eres el mayor de lo mundos secretos. Cada hombre y mujer es una estrella, también un principito viajando entre ellas.

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Fantasmas, siempre fantasmas, en el post:
- Meme: passion quilt. Inmanencia.
- Hay un mundo oculto dentro de este. Crimethinc.
Besos para ellos!!! (k)

Corona negra y Rosa negra
Anarcomonarquía y anarcomisticismo
Comunicado de la AAO [+]

Al dormir tan solo soñamos con dos formas de gobierno -anarquía y monarquía-. La raíz primordial de la conciencia nunca juega limpio ni entiende de política. ¿Un sueño democrático? ¿Un sueño socialista? Imposible.

Ya traigan mis REM cuasi proféticas visiones pastorales o mera complacencia vienesa, sólo reyes y salvajes pueblan mis sueños. Mónadas y nómadas.

El pálido día (cuando nada brilla con luz propia) llega furtivo e insinuándose sugiere que nos comprometamos con una realidad triste y opaca. Pero en el sueño jamás nos gobiernan sino el amor o la brujería, que son las habilidades de caóticos y sultanes.

Entre un pueblo que no sabe crear o jugar, sino que sólo sabe trabajar, los artistas tampoco conocen otra elección que la anarquía o la monarquía. Al igual que el soñador han de poseer y de hecho poseen sus propias percepciones, y por ello han de sacrificar lo meramente social a una “musa tiránica”. El arte muere cuando se lo trata “con justicia”. El arte ha de gozar del salvajismo de un troglodita o si no le ha de llenar la boca de oro algún príncipe. Los burócratas y el personal de venta lo envenenan, los profesores lo mastican y los filósofos lo escupen. El arte es una especie de barbaridad bizantina sólo apta para nobles y paganos.

Si hubieras conocido la dulzura de la vida como poeta en el reino de algún corrupto, decadente, inepto y ridículo pachá o emir, de un sha de Qajar, de un Rey Farouk, de una Reina de Persia, sabrías que esto es todo lo que cualquier anarquista ha de desear. ¡Cómo amaban los poemas y pinturas, esos opulentos tontainas muertos, como absorbían todas las rosas y brisas frescas, todos los tulipanes y laúdes!

Detestar su crueldad y capricho, sí -pero al menos eran humanos-. Los burócratas, sin embargo, los que embadurnan las paredes de la mente con mugre sin olor -tan amables, tan gemutlich- los que contaminan el aire interior con anodinia, esos no son ni merecedores de odio siquiera. Apenas existen fuera de las ideas sin sangre a las que sirven.

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LA AAO SE DECLARA oficialmente aburrida del Fin del Mundo. Su versión canónica viene siendo utilizada desde 1945 para mantenernos encogidos de miedo a la Mutua de la Destrucción Asegurada y en gimoteante servidumbre a nuestros políticos superhéroe (los únicos capaces de manejar la mortífera kriptonita verde)…

Qué significa haber inventado una forma de destruir toda la vida en la tierra? Poca cosa. Hemos soñado esto como un escape de la contemplación de nuestras propias muertes individuales. Hemos creado un emblema para que sirva de reflejo especular a una inmortalidad descartada. Como dictadores dementes nos embriagamos con el pensamiento de llevárnoslo todo con nosotros al Abismo.

La versión extraoficial del Apocalipsis implica una lasciva añoranza del fin, y de un edén post holocausto donde los Survivalistas (o los 144,000 Elegidos del Apocalipsis) puedan permitirse orgías de Histeria Dualista, interminables confrontaciones finales con un mal seductor…

Hemos visto el fantasma de René Guenon, cadavérico y tocado con un fez (como Boris Karloff en el papel de Ardis Bey en La momia) conduciendo una funérea banda no wave de ruido industrial con estentóreos cantos zumbones de mosca para los muertos de la Cultura y el Cosmos: el fetichismo elitista de patéticos nihilistas, la autorepulsión gnóstica de los intelectualoides “post sexuales”.

¿Acaso no son estas terribles baladas simples reflejos de todas las mentiras y tópicos sobre el Progreso y el Futuro, retransmitidas desde cada altavoz, zapeadas como ondas cerebrales paranoicas desde cada libro de texto y TV del mundo del consenso? La tanatosis de los Milenaristas a la Ultima supura como podre desde la falsa salud de los Paraísos de Consumidores y Trabajadores.

Cualquiera que sea capaz de leer historia con los dos hemisferios del cerebro sabe que un mundo se acaba a cada instante -las olas del tiempo sólo dejan al retirarse secos recuerdos de un pasado cerrado y petrificado- memoria imperfecta, ya moribunda y otoñal. Y cada instante ve nacer también un mundo -a pesar de las confutaciones de filósofos y científicos cuyos cuerpos se han vuelto insensibles- un presente en el que todas las imposibilidades se han renovado, donde la culpa y la premonición se desvanecen en presencia de un hologramático gesto psicomántrico.

El pasado “normativo” o la futura muerte calórica del universo significan tan poco para nosotros como el PIB del año pasado o la disolución del Estado. Todos los ideales pasados, todos los futuros que aún no han pasado, simplemente obstruyen nuestra conciencia de presencia vívida total.

Ciertas sectas creen que el mundo (o “un” mundo) ya ha llegado a su fin. Para los Testigos de Jehová ocurrió en 1914 (sí amigos, ahora estamos viviendo en el Libro del Apocalipsis). Para ciertos ocultistas orientales, ocurrió durante la Gran Conjunción de los Planetas en 1962. Joaquín de Fiore proclamó la Tercera Era, la del Espíritu Santo, que reemplazaba a las del Padre y el Hijo. Hassan II de Alamut proclamó la Gran Resurrección, la inmanentización del escatón, el paraíso en la tierra. El tiempo profano se acabó en algún momento de la alta edad media. Desde entonces hemos estado viviendo en tiempo angélico; sólo que la mayoría de nosotros no lo sabe.

O adoptar una posición monista aún más radical: el tiempo nunca empezó en absoluto. Caos nunca murió. El Imperio jamás se fundó. Ni ahora ni nunca hemos sido esclavos del pasado o rehenes del futuro.

Sugerimos que el Fin del Mundo sea declarado un fait accompli; la fecha exacta no importa. Los Ranters en 1650 sabían que el Milenio sobreviene ya en cada alma que despierta a sí misma, a su propia centralidad y divinidad. “Alégrate, criatura compañera”, era su saludo.;Todo es nuestro!”

No quiero parte en ningún otro Fin del Mundo. Un muchacho me sonríe en la calle. Un cuervo negro se sienta en un árbol de magnolia rosa, graznando mientras el orgón se acumula y descarga en un microsegundo sobre la ciudad… empieza el verano. Puedo ser tu amante… pero escupo en tu Milenio.

Comunicado número 4 de la Asociación de la Anarquía Ontológica.
Post-Primavera 1986.

Entrevista a Michel Onfray Por Cecilia Bembibre [Extractos]
Entrevista completa en Caosmosis.
Más artículos de Michel Onfray en Caosmosis.

-¿Hay un malentendido con la figura del hedonista?

–Se cree que el hedonista es aquel que hace el elogio de la propiedad, de la riqueza, del tener, que es un consumidor. Eso es un hedonismo vulgar que propicia la sociedad. Yo propongo un hedonismo filosófico que es en gran medida lo contrario, del ser en vez del tener, que no pasa por el dinero, pero sí por una modificación del comportamiento. Lograr una presencia real en el mundo, y disfrutar jubilosamente de la existencia: oler mejor, gustar, escuchar mejor, no estar enojado con el cuerpo y considerar las pasiones y pulsiones como amigos y no como adversarios.

[...]

–Y nunca siguió sus consejos. ¿Cuál es su posición frente a la ciencia?

–Encuentro a la ciencia limitada e incapaz de incorporar todo lo que no es inmediatamente cuantificable, aunque la respeto. La ciencia no puede incorporar el placer; piensa que es deseable medicar a alguien para que el colesterol baje, sin pensar que eso puede ser terrible para la salud de una persona, porque está obligada a considerarse a sí mismo un enfermo. La ciencia debería poder integrar una dimensión psicológica de la medicina: sabemos que a veces el tratamiento con placebos lleva a curaciones.

[...]

–Pero hay sentidos privilegiados, ¿cómo se llega a esta jerarquización?

–No es la sociedad la que privilegia: ciertos sentidos se ven privilegiados según una lógica de la supervivencia. Cuando el hombre caminaba en cuatro patas, estaba más en posición de oír y olfatear que de ver, al convertirse en bípedo existe la posibilidad de un mayor desarrollo del cerebro. La jerarquía de los sentidos se modifica y es la vista la que ocupa un primer lugar. Esto va cambiando con los siglos y con el desarrollo de la urbanización masiva. En la vida rural la gente tenía otra relación con la naturaleza; en la sociedad urbana actual se huele y se oye menos. Las sociedades consideran que hay bellas artes o sentidos nobles, relacionadas con la vista y el oído y otras menos nobles, relacionadas con el olfato o el gusto. Difícilmente se da la posibilidad de oler o gustar a otro fuera de la intimidad. Mi propuesta consiste en que los cinco sentidos deben ser considerados de manera igualitaria, y que debe ser otorgado a la gastronomía el mismo status que a la pintura o la música.

El Cuerpo Hedonista

El (no)cuerpo del último hombre: deshilachado, descompuesto, con moleculas esparcidas por el piso, desbordadas por una cascada de sentido, absorción infinita de este. Ningún atractor extraño que las fije, ninguna instancia transcedente que las ate. Solo flujos, solo agujero negro, descontrolado, incapaz de crear por sí mismo. Materia desatada, nihilismo explicito y pasivo. Solo un sueño, la destrucción del mundo, la destrucción del todo: es lo único que marcaría una diferencia. Tetsuo ya no es un hombre, sino mitad maquina mitad humano, la agonía provocada por la confusión se expande al infinito. El es un cierto límite esquizofrénico, la furia de los años ha sido desatada. Finalmente el legado judeo-cristiano se pliega sobre sí mismo. Tenía que haber un final y el final es ahora. Ahora y aquí, en nuestra CiudadTecniColor.

Pero ya no más Tetsuo. La carne, los circuitos, el kaosmos deviene cuerpo finalmente. Ahora es Akira, ahora es una celula, un hedonista. Todo es perfectamente real ya, no 100% materia, sino 100% transcendencia. Todo es diferencia y la diferencia crea el mundo. Akira es un tipo de constructivista radical, poco más que la pragmática del Deseo le interesa. Una alegría que delata su sonrisa. La esquizofrenia ha sido contenida en la esquizofrenia misma: yo no soy yo, pero yo me construyo. Una nueva adoración al cuerpo y a la vida. No basada en ningún tipo de contemplación, sino en la pura y simple creacción, en la experimentación. Akira sueña con alcanzar potencias. Akira sueña con alegres encuentros entre cuerpos. Nunca permanece en un sitio, es un nomada cuyo cuerpo es recompuesto a cada instante. Siempre entre el filo de la absoluta descomposición y el riesgo de la inmovilidad. Una nueva busqueda sin final ni objeto, solo deseo. ¿quien sabe de lo que es capaz un cuerpo?

Akira