Fuga(s) de la Ciudad TecniColor. Cyborgs, Magos, Anarquistas, Salvajes, Multitudes.

febrero 29, 2008 § 8 comentarios

Input: La ciudad tecnicolor®

Erase una vez una ciudad donde la gente vestía de todos los colores del arcoiris porque eran reflejos de todo lo que habían sido alguna vez. Estériles eran la gente que poblaban esta ciudad, perdidos tras la muerte de Dios, son incapaces de crear nada nuevo sin su fé. Está es en definitiva la ciudad del último hombre. Pero, ¿realmente han muerto todos los dioses? y quizá otra pregunta aún más interesante ¿hay algo más allá de la pantalla?…

¡Dios ha muerto! proclamó a finales del siglo XIX Nietzsche. Su grito no se refería unicamente a ese Dios católico que había dominado toda la cosmovisión occidental -para luego expandirse aún más allá-, sino que hacía referencia a la muerte de cualquier instancia transcendental que separara al hombre de la vida. Ninguna verdad a la que aferrarse, todo es finalmente cuestionado, todo lo que se consideraba “cierto” o “tradicional” había sido derribado. El hombre era ya cuerpo y carne y así se plantaba ante él un nuevo reto: la dimensión trágica de la existencia. “No hay devenir, ni revolución, ni lucha, ni sendero; tú ya eres el monarca de tu propia piel” (Hakim Bey, 1996: 1). Esta dimensión trágica no era sino una falta de finalidad, si nadie nos había colocado aquí, ¿para qué vivir? ¿a qué aferrarse? ¿qué conocer?. Está afirmación parece haber ganado con el paso del tiempo aún mayor rotundidad. La realidad se le escapa de entre las manos a nuestro tiempo. Las promesas de la Ilustración parecen haber acabado definitivamente en nada. Tras la segunda guerra mundial, los acontecimientos de los 60 y 70 y finalmente la caída del muro de Berlín todas estas promesas se han convertido en catástrofes: las guerras mundiales, la bomba atómica, Aushwitz, Chernobil, el gulag, etc. Parecemos movernos en una cascada de sentido sin sentido: eterna proliferación de lo mismo. Y así definitivamente podríamos describir el espíritu de nuestra época como nihilista. Nihilismo en su aspecto pasivo: perdida de todos los valores y hastio. Es la desaparición de cualquier proyecto humano y, en última instancia, de cualquier esperanza en que fundar éste: es el espíritu de la pesadez. No hay alternativas, no hay salidas, no hay propuestas. Benedicto XVI llora por lo considera el triunfo del relativismo moral, según él “en las cosas esenciales ya no tendremos una visión común”1. Pero Benedicto comparte esta visión con viejos -y no tan viejos- revolucionarios, la perdida de los metarelatos, de los puntos de unión, de la Verdad, no nos puede llevar sino a cierto pensamiento debil que es incapaz de cuestionar la realidad y superarla. Para ellos, al igual que para Benedicto, la salida pasa por volver a los valores de antaño cuando la familia o el proletariado estaba(n) unido(s), cuando las cosas estaban claras y los buenos/malos bien delimitados: ¡Ay! aquellos maravillosos años… En cambio, para Nietzsche se planteaba una salida otra: la creación del superhombre que aceptaría la dimensión trágica de la existencia e iría más allá, construiría a partir de la carne y la vida, no a partir de los viejos dioses. Para él, el hombre no era sino una etapa. Foucault aún iría (quizá) más allá y afirmaría que el hombre era un producto ha ser superado, un resultado de las Verdades de la Ilustración. Así para Nietzsche este tiempo de la muerte de Dios, que el representaba en la llamada ciudad multicolor2, era justamente su ciudad/época más querida: el superhombre solo podía nacer de la nada. ¿Pero realmente es la nuestra la ciudad multicolor? ¿Han muerto todos los dioses?

Posiblemente Nietzsche obviara la brutal emergencia de un nuevo Dios. Y ese dios tiene un nombre y su nombre es Dinero. “No puedes servir a Dios y al dinero”3 dice la biblia, y es justamente porque el dinero ha sido el encargado de dar el remate final al dios cristiano. El ya no es un Dios al uso, pero está en todas partes y es todo, su presencia es mucho más sutil pero también mucho más material -de ahí su mayor violencia psíquica también-: es un cuerpo lleno en donde vibran todas las relaciones humanas. El Dinero es de hecho un parricida, el nació en el templo, fue producto de Dios pero finalmente fue él quien lo asesinó. El dinero era deuda y más exactamente, deuda con Dios. Pero finalmente escapó de su cautiverio en el templo -la ética protestante, como sugeriría Max Weber, quizá tuviera bastante que ver- y empezó a desarrollar una lógica propia, tomo consciencia -o al menos, movimiento autónomo. El Capital se conformó así como una máquina que se establece sobre la descodificación de flujos, por consiguiente supone la ruptura de todos los códigos4 existentes. En cierta manera el capital es el inverso del resto de las sociedades, sociedades que se aposentaban sobre fuertes códigos que impedían la ruptura de lo social -como puede ser el tabú, el déspota o la inscripción sobre los cuerpos. Pero esta no es una simple ruptura o descodificación, sino que la máquina capitalista opera otro movimiento: de traducción del flujo descodificado a una axiomática capitalista, es decir al dinero. “Que una apariencia matemática reemplace aquí a los antiguos códigos significa, simplemente, que asistimos a una quiebra de los códigos y de las territorialidades subsistentes en beneficio de una máquina de otra clase, que funciona de otro modo. Ya no es la crueldad de la vida, ni el terror de una vida contra otra, sino un despotismo posmortem, el déspota convertido en ano y vampiro” (D&G, 2004: 235). Así la máquina capitalista no para de engullir, su supervivencia depende de ello. Continuamente creará nuevos axiomas para los nuevos territorios descubiertos. Su cuerpo lleno, es su axiomática -el Capital-, el único plano que mantiene su coherencia interna, no es nada más que eso pero también es todo eso. Su lógica se basa así en la universalización del intercambio económico y por lo tanto la necesidad de un lenguaje común. Ello es lo que le da su transcendencia, lo que lo aleja finalmente del mundo material. Ahora todo es cuantificable, todo es intercambiable, todo es traducible a un determinado valor, es el sueño de Adam Smith y de Francis Fukuyama. Hoy el Capital es Dios, no hay nada más que el, el ha despedazado todo lo que había.

Pero la máquina capitalista sufre de un problema de nacimiento: es incapaz de crear por ella misma. Requiere de movimientos exteriorizantes, de lineas que se le escapen y que pueda así capturar para continuar su engordamiento; y es que si un día parara de comer simplemente moriría. Un ejemplo: los movimientos que giraron alrededor de la estela simbólica del Mayo del 685. Esa serie de convulsiones que en cierta manera pusieron fin a una época -la del welfare state- y dieron inicio a otra. Una fuerte crisis sacudió así la máquina capitalista, la apuesta era por la creación de nuevos mundos, de nuevas subjetividades que rompieran con el hombre unidimensional y el modelo imperialista que caracterizaba a la época. El Capital para conseguir absorver estos nuevos flujos que pretendían romper su hegemonía se vio obligado a desarrollar nuevos modos de producción y consumo, era el nacimiento de lo que se ha venido a llamar capitalismo cognitivo o cultural. Este nuevo capitalismo, ayudado por la emergencia de los nuevos mass/media, de ahora en adelante ya no produciría bienes materiales sino que produciría la vida misma. El capitalismo cultural es una industria de producción de subjetividad -también un sistema de acumulación de esta. No solo imbuir al objeto de cierta aura que proporcione identidad (Naomi Klein), sino que la operación va más allá: su objetivo es directamente el modo de experiencia de la vida. Pero solo una interpretación de la vida, en cuyo seno profundo únicamente se haya el capital que es lo que único que le proporciona coherencia interna. Así individuos aislados, sin identidad, descodificados, sin conciencia -ni siquiera de si mismos ni de su historia- pueden aferrarse a esas nueva identidades pret-a-porter, pueden ver el mundo en la instantánea del sueño capitalista. Y así, en cierta manera, el Dios Capital encubre su existencia a través de la nada generada en el espíritu humano. Ocultado tras la muerte del resto de los dioses, se muestra mucho más peligroso por el sutil enmascaramiento de su victoria, su devenir-dios, su transcendencia. La ciudad multicolor que describíamos antes no es sino nuestra actual ciudad (que ahora más bien parece) tecnicolor, el Walt Disney del capital, en el que cada personaje oculta una única esencia -la única en pie-: la del dinero. Así en una procesión de simulacros espectaculares pretende instalarse como interfaz última ante la realidad. La ciudad tecnicolor quiere ser tus ojos, tu boca, tus oídos, tu tacto, tu gusto. Y quiere serlo para siempre…

Pero no todo han sido derrotas ni perfeccionamientos de la máquina capitalista. En cierta manera cada axiomatización de flujo es también una forma de contaminación. Este nuevo movimiento del capital también abre nuevas virtualidades, nuevos excesos a ser explorados. Ilusión y desilusión se mezclan de tal forma que parecen poner fin a las dicotomías. Hoy se nos presentan nuevas posibilidades. Posibilidades quizá mucho más radicales que las anteriores, después de todo, lo que esta hoy en juego es el cómo de la producción de la subjetividad sobre el planeta: la vida al desnudo. Algunos de estos nuevos excesos es lo que nos disponemos a explorar a través de la descripción de cinco arquetipos de esta ciudad tecnicolor. Las apuestas son grandes, y el juego es apasionante sin duda -¿alguna vez fue diferente?. Finalmente el superhombre aún puede salir victorioso, pero para ello debe realizar un acto último -o primero- de creacción, aquel que le permite salir de la máquina capitalista y crear más allá de su nada. Superar la dimensión trágica de la existencia pasa por matar al Dios Capital. Asesinar a este último dios a través de la invención para convertirse él, finalmente en un dios generador de vida, su propia vida.

1. El Cyborg

¿Que es eso? ¿Una máquina o un ser humano? Amalgama de cables y carne, su simple vista produce repugnancia. No tiene ni manos, ni pies, ni sexo; sino nuevos interfaces más allá de la epidermis. Es sin duda un engendro, producto de la colisión entre naturaleza y tecnología. Sus madres son pantallas, sus hijos, matrices. ¿Es quizá un nuevo adonis? Deseo, solo deseo…

La Ilustración fue todo un proyecto de transformación y mejora de la humanidad mediante el desarrollo de su propia naturaleza divina, ahora racional. A lo largo del siglo XVI y el siglo XVII, Europa se encontraba envuelta en la Guerra de los Treinta Años. Cuando la situación política se estabilizó tras la Paz de Westfalia y el final de la guerra civil en Inglaterra, existía un ambiente de agitación política/social/intelectual que tendió a centrar las nociones de fe y misticismo en las revelaciones individuales como la fuente principal de conocimiento y sabiduría. La Ilustración trató entonces de establecer una filosofía basada en el axioma y el absolutismo epistemológico como bases para el conocimiento y la estabilidad. El hombre poseía así una esencia que debía ser alcanzada y lo sería a través de la razón, aquello que nos distinguía de los animales y que guiaba el kosmos. Esta esencía residía en el intelecto humano, el cual permitía un acceso objetivo a la realidad y por lo tanto el desarrollo de una serie de absolutos en los que basar el conocimiento y con él la liberación humana. El hombre tenía así un destino que poder seguir, un camino, una senda. También podía iniciar un enorme proyecto de producción del saber que le ayudaría a recorrer esta senda, era el inicio de la ideología del progreso. Época del hombre como centro del universo: un hombre radiante, seguro de si mismo, poseedor de una ciega claridad. Pero todo esto ya se acabó. Las cosas resultaron ser mucho más complicadas. Nuestra época ha puesto en juego tres rupturas de fronteras que han provocado el derrumbe de todo este edificio ilustrado:

a) Animal/humano. Una premisa ilustrada: el hombre no es como el resto de los animales pues posee una razón que permite realizar su realidad objetiva. ¿Pero es realmente el hombre algo distinto de un animal? Ni el lenguaje, ni el uso de herramientas, ni el comportamiento social, ni los acontecimientos mentales logran establecer la separación entre lo humano y lo animal de manera convincente. Esta confianza y deposito de divinidad en el hombre parece corresponde más bien al propio correlato que le dio lugar: la emergencia de un nuevo sujeto en la historia, la humanidad unificada por medio de la razón. El hombre ya no es el centro del universo: el sol dejó de girar de nuevo alrededor de la tierra. Esta es la desaparición de cualquier humanidad o cualquier proyecto que determine al hombre.

b) Seres vivos/máquinas. Otra premisa ilustrada: el hombre a través del dominio de la naturaleza es capaz de avanzar en su progreso, eso es justamente lo que le permite escapar de su destino animal. ¿Pero, que es lo natural y que lo artificial? Posiblemente una de las definiciones de seres vivos mas acertadas fuera aquella de Humberto Maturana y Francisco Varela. Esta definición giraba sobre dos características básicas de los seres vivos, la autopoiesis y la autonomía. Podríamos definir la autopoiesis como la capacidad de los seres vivos de generarse a sí mismos. Esto significa que continuamente nos creamos acoples: desde células vivas que vienen a sustituir a las muertas, hasta la ropa que se establece como segunda piel, pasando por todas la cultura y practicas que realizamos en sociedad. Los seres vivos en definitiva son seres tecnológicos, no son nada sin estos acoples. Una vieja definición de Aristóteles decía que lo artificial era aquello que necesita de la ayuda de un artesano para su mantenimiento y su conceptualización. ¿Acaso los humanos no necesitamos la ayuda de artesanos para nuestro mantenimiento y conceptualización? artesanos como el sol, las células, las bacterias, los virus e incluso otros humanos. Todo esta vivo, todo es artificial, quizá estemos descubriendo algún tipo de nuevo animismo6, una vuelta del pensamiento paleolítico. Sin duda en esta nueva percepción de lo artificial y lo natural ha tenido gran peso el trasvase de unas máquinas “mecánicas” a unas máquinas “autónomas”, estas últimas parecen haber roto finalmente el sueño antropocentrista de la Ilustración al acercarse mucho más a lo que entendemos por “ser vivo”. Ya no máquinas de vapor sino IA’s.

c) Físico/no-físico. Una última premisa ilustrada: el hombre es capaz de acceder a una realidad objetiva, más allá de las apariencias. Sin duda el nuevo capitalismo cognitivo ha traído con él una nueva forma de ver el mundo. Este crea ahora mundos, identidades. Los nuevos acoples cibernéticos como la primitiva realidad virtual o el más simple ratón crean nuevos interfaces que nos dan acceso a una realidad diferente. Tratando directamente con el sistema cognitivo variamos nuestra visión de la realidad, y junto a ello la realidad misma. En cierta manera esto no es nada nuevo: místicos de todas las culturas ya han accedido a estados alterados de consciencia, a otras realidades. Pero si algo ha cambiado, es que el acceso a esta tecnología de la realidad se ha expandido y parece que lo seguira haciendo. Aún más si se cumplen las profecias sobre la irrupcion de la nanotecnología que permitiría una sumersión absoluta en un mundo ¿no-fisico?. La nanotecnología parece abrirnos “poeticamente” la puerta de la fisica cuantica, donde todo es posible y la física se torna aún mas relativa que con la relatividad de Einstein. Aveces somos ondas y otras corpusculos, para al momento desaparecer.

Así nace el hombre de la ciudad tecnicolor. Hombre que ya no es hombre, sino monstruo-cyborg; (pos)moderno prometeo. Es la hija bastarda del complejo militar-tecnológico: una irónica promesa. En la antigüedad los monstruos representaban los límites de lo permitido por la sociedad, límites establecidos a través de códigos que delineaban lo que era normal y lo anormal, ellos estaban más allá. Rozaban ese estado de naturaleza que la cultura conjuraba; de hecho no era ni una cosa ni otra; ni plenamente humano, ni plenamente salvaje: el monstruo subvertía ambos términos. Hoy, la cyborg se sitúa en ese límite, perdida toda su esencia, todo lo que le hacía humano, solo le queda su cuerpo: su carne, sus interfaces, y sus conexiones. La política del cyborg no es sino estas conexiones: fluir, cortar, conectar. Ella es una aberración, funciona contranatura, de ahí viene su encanto. La inautenticidad es la forma de su existencia, no la marca de una alienación o declive… no más falsas consciencias al fín. El cyborg es lo que queda de lo real. El cyborg se ha asomado al más profundo de los abismos, el del vacío existencial y ha venido de vuelta. Aunque jamás podrá ser ya la misma. Su feed-back es únicamente el deseo, solo deseo. No tiene sexo, para ella el género no existe, es una máquina queer: todos somos anormales. Para satisfacer su irrefrenable impulso incluso podría conectarse a animales o plantas: un nuevo tipo de bestialidad. Es en definitiva un Hedonista. Pero no es ninguna roca epicurea, este hedonismo no es ningún tipo de conformismo. Necesita de alcanzar potencias, de conectar, de desear. Esto está muy lejos de la carencia que le impone el capital. El consumismo no es ni mucho menos hedonismo sino desprecio del cuerpo, de la sexualidad, de la vida. El hedonismo necesita ser alegre, quiere “reacuñar la moneda” -según Diógenes- o “transmutar los valores” -según Nietzsche. Quiere transformar el mundo, abrazar la tierra con cables y carne generando un orgasmo cósmico. El cyborg no solo da lugar a una subjetividad anti-autoritaria y anti-esencialista sino que también propone formas más materiales de organización. No ya un ser mujer y por ser mujer estoy determinada de cierta manera y predispuesta a cierta cosas. Si no, un hago tal cosa y me conecto a tales cyborgs. Cyborg-sociedad, cyborg-lenguaje, cyborg-entorno: todo son conexiones. Ella es estas conexiones: ni Dios, ni Nación, ni Ser. Ya no…

2. El Mago

Él ha descubierto la ¿verdad? detrás de todas las semióticas, de todos los relatos. Es capaz de proyectar su deseo a través de un símbolo. En el tiempo de la Ciudad Tecnicolor® es el centro de la producción. A través de sus sociedades y laboratorios alquímicos recrea el mundo a su voluntad, genera nuevos monstruos, incubos o humanos, también se genera a si mismo. ¡Abracadabra! Igual que adentro es afuera…

Debord y los situacionistas siempre tuvieron fama de alquimistas. Pareciera que quisieran encontrar las palabras mágicas que transmutaran su tiempo en algo totalmente diferente, algo “real” como dirían ellos. Dentro de sus técnicas mágicas sin duda destacaba la derivee, esa especie de ritual chamánico: una búsqueda de un nuevo pacto con los dioses de la ciudad, para una refundación de esta. ¡Imaginación al poder! era un mantra gritado una y otra vez a través de la creación de situaciones, rituales capaces de cambiar el mundo y hacernos entender la ciudad de otra manera. Todo era transmutado. Una estación que ya no llevaba a ningún sitio sino que hacía perderte en un laberinto de ciudades y viajes. Calles oscuras donde poder realizar los más insospechados -y prohibidos- actos. Un reloj que no marcaba las horas, que no te decía que tenías que hacer en cada momento sino que simplemente anunciaba: ¡vive!7. La tergiversación también tenía algo de esta magía, esa reagrupación de símbolos para formar cosas totalmente diferentes, cut-ups destinados a abrir nuevos y extraños territorios en la consciencia, nunca explorados antes por un lenguaje serial proveniente de los grandes mass-media. Incluso la labor de futurólogo también les funcionó; escudriyando su época supieron oler sus potenciales devenires. Así empezaba La sociedad del espectaculo: “Toda la vida de las sociedades en las que dominan las condiciones modernas de producción se presenta como una inmensa acumulación de espectáculos”. Esta nueva sociedad era la del capitalismo cognitivo -nuestra Ciudad Tecnicolor®-, una sociedad donde la misma realidad era producida a imagen del capital, donde se actuaba sobre la psique humana directamente. Pero -quizá- los situacionistas cometieron al menos un gran error, para ellos “en el mundo realmente invertido -el del capitalismo actual- lo verdadero es un momento de lo falso”8 decían. Pero los nuevos magos han sacado otra lectura de esta “inversión”, para ellos ya no existe tal mundo invertido, pues primeramente no existío, nunca lo hizo, un mundo “vertido”. La simulación que nos ofrece la ciudad tecnicolor no es sino la realidad, no existe nada vivido directamente. Ya no existe la clásica diferencia entre copia y simulacro. Sin duda el capitalismo ha tomado buena cuenta de ello. Pero los magos también lo han hecho.

Hablemos ahora de un otro tipo de mago, un famoso kabbalista: Foucault. Los kabbalistas se dedican usualmente a estudiar el árbol de la vida, el nuestro estudia la historia, es una especie de arqueólogo. Son cosas muy parecidas: un conjunto de símbolos, acontecimientos y manuscritos. A través de ello pretende desenmascarar los misterios de la carne. Foucault, el kabbalista, ha logrado sin duda “descubrir” -en algo o gran parte- ese misterio, ha desvelado la construcción de la vida y el dios que se esconde trás ella. Quizá -para explicar su descubrimiento- lo mejor sea echar un pequeño vistazo a uno de sus manuscritos: La historia de la sexualidad I, la voluntad del saber. En él, Foucault, intenta desvelar nuestro origen sexual, descubrir nuestro género; para ello se remonta a finales del siglo XVII e inicios del XVIII, no hace falta irse más lejos después de todo. Durante esta época sucedió algo fundamental, en las iglesias se empezó a tener que confesar no solo los actos pecaminosos de uno, sino también los propios deseos pecaminosos. Hablar de sexo entre la gente común se convirtió en algo vergonzoso. Pero no ocurrió lo mismo en otras esferas. Por ejemplo, en la arquitectura: desde esa época se empezó a separar a los niños y niñas en las escuelas. Hasta entonces se consideraba que los niños eran demasiado jóvenes para el sexo, pero desde que el deseo sexual se había convertido en parte de los pecados de uno -o sea, en uno mismo- todas las personas estaban bajo sospecha. Pronto el discurso económico y político se ocuparía también del sexo: era el nacimiento de la familia malthusiana. Así poco a poco varias esferas del saber comenzaron a tratar el asunto, incluido los médicos con sus investigaciones sobre criminales, homosexuales, mujeres y pervertidos. El secreto de la sexualidad -el secreto de todo según afirmaban- salía a flote y se necesitaba saber más, siempre más. Así se hayó un nuevo objeto de estudio “la sexualidad” a través de la que se clasificarían y evaluarían los diferentes géneros y prácticas sexuales. También se determinaba por consiguiente que era normal y que anormal. El nuevo discurso insufló así estas nuevas categorías en la vida de la gente, que se veían convertidos ahora en seres sexuales. Figuras como el niño masturbador que debía ser perseguido o el pervertido que debido a su amoralidad debía ser encarcelado nacieron en esta época. Foucault situaría el nacimiento de lo que llamaría bio-poder en esta época. Si el poder hasta entonces había sido brutal y fundamentalmente represivo -como ejemplifican las respresentaciones de ejecuciones públicas de la época-, el nuevo poder sería mucho más sutil y se aplicaría en el día a día a través de toda una serie de mecanismos -dispositivos disciplinarios como la cárcel, la escuela, el psiquiátrico- destinados a corregir cualquier desviación del sujeto.

Este fue sin duda un primer paso en desvelarnos el gran secreto; el definitivo fue el advenimiento de lo que Debord llamó La sociedad del espectáculo, sin duda una triste revelación. El objetivo de la nueva sociedad ya no era únicamente corregir el sujeto sino que devenía aún más sutil, aún más molecular -principalmente ayudado de los medios maquínicos de producción de subjetividad- siendo ahora capaz de generar, de producir subjetividad trabajando sobre la vida al desnudo. El poder se había vuelto positivo, no solo reprime, sino que a través de la corrección forma al sujeto que desea en cierta manera. Este giro fue acompañado de una enorme restructuración a nivel de producción, si anteriormente el Capital se centraba sobre la producción material, ahora lo haría sobre la inmaterial -esa magía9 capaz de conformar la realidad. Era el nacimiento del capitalismo cognitivo. Esta resultó mostrar así que la sociedad no crea la cultura sino que es la cultura quien crea la sociedad en relación de feed-back. ¿Como? a base de metáforas, sígiles y prácticas. El capitalismo cognitivo funciona así de una curiosa manera, ya que el mismo es un muerto, un zombie, lo que en otras épocas se llamaba un lynch; necesita por lo tanto de la ayuda de otros magos para expandir su imperio. Tiene sin duda un gran poder de absorción, todo nuestra magia la vomita en forma de muerte, de dinero. Vacía de contenido, la magia se queda en nada, simple proliferación de lo mismo: la miseria. Pero no es así siempre, nuevas sociedades mágicas están surgiendo por doquier. El objeto de su estudio y práctica es lo que hoy llamamos biopolítica, o más bien bioresistencia mágica. Otro mago, Hakim Bey, experto en técnicas sufíes inventó un término para describirlas: Zonas Temporalmente Autónomas o en su acrónimo en inglés, TAZ. Las TAZ son pequeñas utopías piratas de nuestros tiempos donde poder producir vida, la nuestra, de forma inadvertida para el orden nigromántico. En ellas se experimentan con estados alterados de conciencia, con la magia, para así alcanzar una nueva vida y experimentar un nuevo mundo renacido. Todo ello bajo el terreno de la producción en común de algún tipo: bytes, afectos, saberes, etc. En realidad todo son semióticas y campos de experimentación donde dar rienda suelta a nuestros más locos experimentos. Lo de la imaginación al poder nunca ha resultado tan cierto. La realidad no es más que una alucinación compartida, y nosotros creamos así nuestra realidad. Pero nuestras prácticas están cifradas en un lenguaje esotérico, incapaz de ser descifrado por el lynch. Este lenguaje es el de la producción de lo común, algo tan simple jamás nos pareció tan complicado. Sin duda este -en su forma material- fue el primer robo del lynch, su respuesta fue la propiedad privada. Pero para el lynch la magía aún puede resultar peligrosa, no está familiarizada con su manejo. Así lo demuestran esas TAZ que son el software libre por ejemplo. Una nueva hermandad espiritual destinada a la creacción de nuevas interfaces informacionales. Pero a través de su práctica a nuevas formas de vida y comunidad más alegres. La magia sin duda debe ser libre, incluso al capitalismo nigromántico le cuesta encontrar excusas para un devenir-muerte de esta. ¿Como se puede privatizar algo que ni siquiera se pierde con su transferencia? ¿algo no material?. En cierta manera el lynch ha abierto su propia caja de Pandora. Si el saber es algo que no solo es multiplicable con la simple comunicación y su posterior desarrollo (no se pierde al darla), sino que también es producto de todos: ¿que pasa con esos otros objetos materiales? ¿aquellos que son productos del saber común?.

Parecería que estamos en el inicio de una nueva era y así por doquier han surgido apóstoles de la Gnosis 2.0. Llamados así por su tremenda confianza en las capacidades de la web 2.010, un paso más allá en el capitalismo cognitivo. Este nuevo tipo de interface nos proporcionará mayores posibilidades de participación dicen. Esta nueva red comunicacional, según ellos, también provocará la aparición (forzada e inevitablemente) de nuevas tramas comunes: ya todos seremos magos, ya todos consumiremos magia. Y así expectantes del desarrollo del capital creen que esta reformulación mágica provocará una forzosa automuerte al Lynch. De nuevo nos encontramos ante otro tipo de materialismo histórico, de nuevo ante otro determinismo económico. Sin duda no deja de resultarnos sospecha esta predicción, ¿porque un nuevo tipo de producción tiene que llevarnos a un estado de ruptura con el orden nigromántico? Realmente no hay nada inherente a la magia que nos proporciona nuestra liberación, de hecho su robo puede suponer uno de los mayores peligros a los que nos hayamos enfrentado. ¿No será acaso una simulación de participación por otro lado? ¿Necesitamos la web 2.0 para ser participes directos o siempre lo hemos podido ser?. Sin duda comparto con ellos en que esta es una época de enormes cambios y de enorme potencial, justamente por eso es tremendamente peligrosa. Hoy al igual que siempre, solo la resistencia y la creación nos salvará. Date prisa, crea magia, crea vida.


3. El Anarquista

Un hombre recorre una pequeña senda con la vista siempre fija al horizonte. Sus piernas temblorosas parecen ya no aguantar los milenios del peregrinaje. Pero él, a veces lenta y otras decididamente da un nuevo paso. Unas veces se le une multitud otras veces camina solo. Si algun día le preguntas hacía donde guían sus paso, el responderá con una sonrisa: al no-lugar, Utopía…

El anarquista es sin duda un soñador. El anarquista es también una irreductible diferencia. Podríamos hacer un poco de anarquismo ontológico y recordar aquello que Pierre Clastres definía como la sociedad contra el estado, una serie de dispositivos por los cuales se conjuraba la aparición de este en las sociedades “arcaicas”. Dispositivos destinados a dispersar el poder y evitar la acumulación. Sin duda lo que hemos venido a llamar anarquismo es uno de estos dispositivos, o quizá sea “el dispositivo” devenido moderno. Como trasmitido de generación en generación estas formas de resistencia parecen haber perdurado en el tiempo. Como si de alguna forma el afirmar la diferencia frente a la uniformidad de aparatos como el estado o la iglesia hubieran sido grabados en nuestra mente. Decía Nietzsche que somos voluntad de poder y parece que esta florece una y otra vez. Continuamente necesitamos expresar nuestra libertad, no queremos ser reducidos a una determinada representación. Ya sea en la rebeliones de los espíritus libres del primer milenio o el anarquismo de principios siglo XX, pasando por aquellas utopías piratas, siempre se oyó ese grito de ¡libertad!, libertad para crear, libertad para vivir como se quiera, libertad para ser feliz, libertad para desear. Y no estamos afirmando la creencia en una naturaleza humana buena o mala -como sí hicieron ciertos herederos de la ilustración-, no, sino simplemente afirmando la irreductibilidad de la vida: una continua negación de la realidad actual en favor de otro mundo posible, un eterno retorno a una diferencia radical -y por lo tanto criminal. Entonces esta emergencia anarquista, esta sociedad contra el estado, no ha sido ni mucho menos la misma a lo largo del tiempo, ¡todo lo contrario!, si el anarquismo es diferencia, si tiene relación con la realidad de su tiempo, el tipo de resistencia debe de ser también diferente, al igual que el nuevo mundo propuesto debe serlo. Así, con un pie en su época y otro en el mundo por venir -ese mundo nuevo que llevamos en nuestros corazones-, el anarquista ha navegado entre dos tiempos. Uno puede imaginar a esos espíritus libres de la edad media que aún bajo una mentalidad religiosa proclamaban el edén en la tierra, ¡Dios ya está aquí y eres tú!. Se puede imaginar a esos ludditas de finales del siglo XVIII que no querían ver su vida destruida por la aparición de los telares y la explotación capitalista, tomando así la decisión de destruir a ambos. Podemos también recordar el anarquismo “clásico” del siglo XIX apoyado sobre los ideales de la Ilustración y afirmando la necesidad de educación libre, de la destrucción del Estado y de otra forma radicalmente diferente de organización social. Algunas veces incluso estos movimientos han tenido fuertes puntos contradictorios, como en el caso de los ateos ilustrados de la modernidad y los místicos de la hermandad del espíritu libre. Bajo este punto de vista parece mostrarse un extraño proceso de feedback entre las formas de dominación y las formas de resistencia de cada época.

Por un lado ocurre que las políticas anarquistas se enfrentan a los problemas de una sociedad en concreto, pues esta es la única sociedad real podríamos decir, la de su tiempo. Y puesto que las esencias ya hace tiempo que las dejamos atrás, es imposible -y seguramente indeseable- imaginar algún tipo de anarquismo natural o absoluto que fuera conveniente y común a todas las épocas. Dicho de otra forma: para imaginar un nuevo mundo siempre se parte de un otro mundo, del que heredas un imaginario determinado, un ser-ahí -en el caso del espíritu libre es su cosmovisión religiosa por ejemplo. Pero por otro lado ocurre otra cosa quizá aún más interesante en este proceso de feed-back y es lo que se ha venido a llamar la inmanencia de lo social. Es decir, el entender a las fuerzas sociales como motor principal del cambio político. Una visión por otro lado extremadamente prometedora para un anarquista pues pone la mayor parte del potencial de cambio en manos de la gente. No más conspiranoias de organizaciones secretas, no más sociedades del espectáculo perfectamente planificadas. Dijéramos que en cierta manera la sociedad, la resistencia, es la que marca los posibles a las diferentes formas de dominación. Llegados a este punto es interesante ver como podemos teorizar este proceso en relación a la hegemonía del Estado/Capital, y para ello utilizaré el modelo propuesto por Deleuze y Guattari. D&G se basan inicialmente en los estudios de Dumezil sobre la mitología indo-europea comparada. Dumezil pretendía demostrar que la dominación tiene dos cabezas: La del rey/mago y la del sacerdote/jurista. Rex/Flamen, Rajá/Braman, Romulo/Numa, Mitra/Varuma, déspota/legislador, agavillador/organizador y en la actualidad Estado/Capital. El primero represente lo terrible, el “lazo” que captura y retiene, lo violento. Mientras que el segundo es lo regulado, el “pacto”, lo tranquilo. Los dos funcionas emparejados, alternativamente, no pueden vivir el uno sin el otro -aunque de vez en cuando uno reclame su supremacía sobre el otro. Así podemos hacernos de una idea de lo que sucede con los movimientos que se escapan. Primero el Estado reprime, retiene, no deja salir, es cruel; después cuando la bestia ha sido domada, reformada, aunque sigue intentando escapar, el capital la acoge sosegadamente, la acaricia y le dice: “tranquilo, ahora todo irá bien”. Pero el Capital también se calla una cosa: “todo irá bien, porque ahora eres mio, eres yo”. Hay algo que D&G recalcan una y otra vez y era esa inseparación de los dos aparatos de captura: el Capital necesita del Estado para domar a la bestia, reprimirla, hasta que todo este listo para la asimilación, listo para que todo vuelva a ser uno otra vez, para que todo sea representable. ¿Pero que quiere decir esa asimilación? Sin duda no se trata de una recuperación en los terminos situ-frankfurtianos -en donde todo exceso queda reducido a mero capital-, sino que también se produce una contaminación. El Capital y el Estado son carcasas vacias, nada exterior a nosotros, vienen predeterminadas por los flujos que capturan. No solo nos roban algo, son nosotros también: parte enajenada, puro escombro, pura representación ad unum de la multiplicidad; pero cierto reflejo de lo que en principio fue un movimiento, un exceso; cierto nuevo sustrato. En realidad poco importa meditar sobre las conquistas o perdidas, lo importante es ese nuevo suelo que nos permite nuevos excesos. Un ejemplo de este movimiento de captura podría ser la “revolución homosexual”. Inicialmente el homosexual se revela ante la sociedad, primero como un ser anti-sexual en cuanto que rechaza las sexualidades impuestas. Entonces actúa el Estado -leyes, discurso, rechazo, etc.- que machaca ese movimiento inicial hasta hacerlo irreconocible. Del posible inicial “libera al homosexual que llevas dentro” al posterior “igualdad legal de homosexuales y heterosexuales”, entonces actúa el Capital -el tranquilo, el amable- que ya es capaz de acojerlo, de darle un lugar: El circulo ha sido cerrado. ¿Pero que queda de esta captura? Sin duda una mayor libertad sexual pero encasillada en el modelo blanco, occidental, clase-media. También queda un sustrato subjetivo que hace posible otros ciertos movimientos. Ahora se trata de buscar nuevas alternativas que huyan a sus mecanismos de captura o al menos proporcionen mutaciones a nivel subjetivo realmente potentes y radicales. Y en esto parece que los anarquistas nos hemos quedado atrás, ya poco queda de nuestro nombre sino como sinónimo del gran perdedor de la Ilustración -que curiosamente nos autoimponemos-, aquel que ni siquiera pudo mostrar su proyecto al mundo -o al menos solo en breve periodos de tiempo. Aunque quizás no sea del todo así…

El anarquismo clásico/moderno se enfrentó al marxismo esencialmente a través de la afirmación de la independencia del dominio de lo político. Mientras que para los marxistas este venía determinado por la economía, para los anarquistas era necesario la destrucción del Estado pues actuaba como instancia de dominación. La sobredeterminación de lo político a lo económico dio lugar al comunismo de estado y a sus terribles consecuencias. En cambio el anarquismo jamás llegó a realizar sus objetivos plenamente, o al menos con ciertos visos de permanencia. Así trascurrieron los años, en lo que para los anarquistas (o la mayoría) ha sido derrota tras derrota. Pero tras la caída del muro soviético y ya en plena posmodernidad sucedió algo fundamental, el dinero reclamo su universalidad y se anunció el fin de la historia a través del triunfo del capitalismo (neo)liberal: sólo un bloque triunfante, sólo un (no-)mundo. Entonces de repente surgieron una serie de movimientos que empezaron a amenazar tímidamente este nuevo orden. Quizá el pistoletazo de salida lo diera el EZLN11 en 1994. Estos indígenas mexicanos, de una selva recóndita del mundo, estaban retando al nuevo orden mundial a través – y principalmente- de los medios de comunicación, una enorme creatividad y nuevos dispositivos tácticos. Posteriormente la replica se oyó en otros tantos sitios: en la revuelta de Seattle de 1999, en los movimientos alter-globalización posteriores, en las movilizaciones contra el estado de guerra global, etc. Y lo que parecen tener en común todos estos movimientos es su forma anarquista: asamblearia, horizontal y anti-autoritaria12. Mientras el marxismo se sintió incapaz de dar respuesta a los nuevos problemas debido a esa determinación económica y a su gran fracaso anterior; la forma anarquista se mantuvo vigente e incluso se extendió, el dominio político era todo un campo de pruebas, todo debe ser cuestionado. A nuevos tiempos, nuevas respuestas, el anarquismo parece que debe mutar otra vez. Sin duda estamos ante tiempos pre-revolucionarios de nuevo. El antiguo dispositivo de “la sociedad contra el estado” se ha vuelto a poner en marcha. Nuevas resistencias para una nueva forma de dominación.

4. El Salvaje

El Salvaje es parte del de la tierra, un millar de flujos que le dan la vuelta. Gaía está en su cabeza, en sus relaciones, en todo. De hecho Gaia no existe. Ella no es nada más allá que él y sus compañeros de viaje. Babilonia la grande ha caido -de hecho, nunca existió. Este es el reino de la opulencia y el exceso: ¿quieres unas nueces mongongo?…

La antropología moderna a lo largo de su historia ha servido en numerosas ocasiones como un potente dispositivo de colonización. Leer algunos de sus informes sobre “culturas primitivas” es similar a leer las noticias que los monjes españoles traían de las nuevas tierras descubiertas por los conquistadores allá por el siglo XVI. Las descripciones coinciden a menudo, hablar de pueblos arcaicos es para ellos hablar de costumbres embrutecedoras -canibalismo, violencia, guerra permanente, hambruna. Todo ello servía para legitimar la esclavitud de estos pueblos bajo el yugo del conquistador occidental que traería junto a el la modernización, el bienestar y las buenas costumbres de la civilización. La agricultura era considerada el primer paso hacia esta practica civilizatoria, ¿porque demonios estos salvajes no la habían aprendido aún? ¿porque no habían alcanzado ese estado evolutivo?. Algunos antropólogos pronto responderían que era debido a la superioridad de la raza -utilizo el vocablo con todo el peso que conlleva, para ser más fidedigno a los usos de la época- occidental sobre estos pueblos. Otros antropólogos simplemente prefirieron preguntar a los nativos el porque no usar la agricultura; así ocurrió con los Ju/’hoansi en el Kalahari, a lo que ellos respondieron: ¿Porque cultivar la tierra si hay tantas nueces de mongongo en el mundo?. Y razón no les faltaba, la nuez mongongo proporciona una dieta ideal y es tremedamente abundante. En otros pueblos se encontraron similares respuestas. Ante estas afirmaciones el antropólogo inteligente se pregunta entonces ¿eran ricos estos pueblos arcaicos? ¿eran mas o menos ricos que nosotros entonces, que hemos utilizado la agricultura y luego más tarde derivado hacia la producción industrial? ¿no necesitan evolucionar?. Pero sin duda el concepto de “riqueza” es esquivo y posiblemente en él hallemos de unos de los hitos fundacionales de nuestra actual sociedad. ¿Que significa riqueza para nosotros hoy día? Sin duda el poseer más dinero que nos da acceso a otras tantas cosas -y sobre todo a una mayor cantidad de tiempo libre, de mayor libertad para hacer lo que realmente nos plazca- pero también significa por lo tanto más trabajo y esfuerzo para conseguir ese dinero. Así en la actualidad el concepto de riqueza es indisoluble de ese otro de trabajo. Pero pasa que siempre vamos a poder ser más ricos, siempre vamos a tener que trabajar más. Este el espíritu de la escasez que define la mega-máquina capitalista. La misma ideología del progreso -que caracterizaría a las culturas arcaicas de las que hemos hablado como una etapa “primitiva”- se basa en este mismo concepto. El progreso necesita de producir por producir para alcanzar algún día un estado así de perfección absoluta. Así tanto la ideología del capital como la del progreso se han visto como aliadas y complementos naturales la una a la otra. Pero todos sabemos que ese estado, esa etapa, de felicidad y perfección donde todo el trabajo acumulado logré su propósito jamás llegará, sea como sea, siempre faltará algo. Lo que se produce es justamente lo contrario la inversión del concepto de riqueza y su conversión en pobreza. En vez de luchar por más tiempo libre, por más diversión, se lucha por más trabajo -menos tiempo par uno mismo por lo tanto. En realidad todo parece un simple estado psíquico, las condiciones materiales -como diría Marx, ahora tergiversado- siempre han estado ahí: ya lo tenemos todo, el mundo está lleno de nueces mongongo.

Pero la ideología del progreso y el capital ha supuesto muchas otras cosas. Hoy nos encontramos ante una crisis de lo social, de lo psíquico y de lo ambiental. Una enfermedad como la depresión se ha hecho endémica en el mundo occidental, la crisis ecológica producida por el industrialismo y el afán de progreso parece insuperable y lo social simplemente ha dejado de existir: ni familia, ni clan, ni ningún tipo de grupo etario. Ya no tenemos ningún territorio -existencial/social- en que apoyarnos, sumergidos en una continúa espiral de desterritorialización no sabemos que será de nosotros y de nuestro mundo. Hoy, en definitiva, el ser humano se enfrenta a una problemática de gran escala que incluye muchos y diferentes dominios. Frente a ello el capital únicamente ofrece las herramientas de la economía política, hora divinizadas. El dinero ha venido a sustituir a todos los antiguos dioses -el sol, la tierra, la luna, el cuervo, la brisa…- provocando una catástrofe polisémica del sentido. Si uno de los primeros proyectos de la ilustración fue la atomización y separación de los dominios de la producción de saber, la nueva etapa posmoderna a operado un movimiento contrario. Todo esos dominios se han visto entremezclados de nuevo. Hoy, por ejemplo, es imposible diferenciar la ética de la estética o la teoría del arte. Todo está conectado. No es por lo tanto paradójico que en la época del capitalismo y la ecodestrucción triunfante, teorías como la del caos o los fractales tomen mayor importancia que nunca. Todas las reglas han sido rotas y todo repercute en todo ahora: Una mariposa puede provocar la creación de un huracán o el derrumbamiento de un mundo. En cierta manera esta es una vuelta del pensamiento del paleolítico. Los mitos arcaicos que originalmente fueron considerados como un tipo de religiosidad bajo la lupa del antropólogo-conquistador, hoy se desvelan como algo mucho más complejo. Esos antiguos mitos eran códigos que regían la vida en sociedad, eran también códigos que regían las relaciones con el medio. La ruptura de esos tabúes era la ruptura de la sociedad. Si algo definía particularmente a la multiplicidad de máquinas salvajes era esta fuerte codificación a la que se veían sometidas -todo se hallaba conectado y fuertemente entrelazado. Quizá tuvieran una sabiduría mucho mayor que nosotros sobre la repercusión de los discursos, símbolos y mitos. Sabían -o al menos practicaban- que los dominios psíquicos, sociales y ambientales eran todo uno. Así a través de los diferentes rituales o el arte provocaban conscientemente la ontogénesis de los miembros de la tribu. Hoy se nos habré de nuevo ese potencial, el del entendimiento del mundo de una forma más unitaria. Pero los salvajes de hoy en día ya no queremos más códigos fijos -empezando por el del capital- sino que queremos experimentar con ellos -con los mitos, con las ideas- sabiendo la plena repercusión que tienen. Así, como primer paso, derrocar al dios dinero y al dios progreso, porque sabemos que no son -jamás lo fueron- neutrales. Solo así podremos salir de la crisis en que nos vemos sumergidos.

Entonces surge un segundo movimiento paleolítico: ya no hay ninguna naturaleza reificada, exterior a nosotros, sino que parte de nosotros, nuestra subjetividad actúa en proceso de feed-back con ella. “Así como existe una ecología de las malas hierbas existe una ecología de las malas ideas”13. Esto es la ecosofía, esto es la fusión con la naturaleza; el reconocer la necesidad de una ecología de las ideas que fpueda favorecer los flujos deseantes. Que estos flujos se retro-alimenten entre sí, evitando el colapso. Humberto Maturana tenía un ejemplo gráfico de ello, decía: “Cuando en el posible origen de la cultura patriarcal, en una familia, se excluye al lobo al posible acceso a los animales de los cuales nosotros disponemos. Se hace, los adultos lo hacen, desde el entendimiento de que ese es un hacer que viola la coherencia del mundo natural. En lo natural el lobo come y come por supuesto matando a un animalito, pero al excluirlo se viola esta coherencia del mundo natural y si soy consciente de ello hago alguna ceremonia de conservación de conciencia, un rito de conservación de conciencia como diciendo ‘lobo te excluyo, porque tengo miedo a quedarme sin comida, yo se que esto no es legitimo, no lo volveré a hacer en lo posible, se que esto no es fundamentalmente apropiado’, entonces conservo en mi conciencia el que al excluir al lobo significa esto. Pero si me olvido y mis hijos no aprenden a practicar ese rito, estan aprendiendo que el excluir al lobo es legitimo. Y cuando se le pregunte sobre ello, se inventará una teoría que lo justificará.”14 Pero esto no trata de Tecnología sí o Tecnología no -Después de todo (y como dijo el cyborg) ¿Que es lo tecnológico?- sino de psiquismo, y las relaciones que establece. De hecho un discurso sobre “lo natural” ya sería un discurso sobre la dominación de la naturaleza. Simplemente se trata se saber que emnte, sociedad y naturaleza son inseparables una de la otra. La enfermedad y destrucción de uno es también la del otro. La economía política debe ser suprimida. Gaia ha muerto, ¡larga vida a Gaia!

Output: La Multitud

Mi nombre es legión. Antiguo enemigo de la representación. Desbordo todas las copas, jamás lograrás capturarme. Soy Mago, Cyborg, Anarquista y Salvaje a la vez. Soy un tubérculo también. Un hijo bastardo de la Ilustración. Me escondo en todos los sitios, soy tú y yo, a veces carnaval, a veces insurrección, aveces TAZ. Soy diferencia y existencia: soy acracia…

En el centro del torbellino político -con una soberanía en crisis- del siglo XVII se produce un debate fundamental entre dos conceptos opuestos, el resultado de este conflicto y su posterior desenvolvimiento teórico/práctico vendría a marcar irremediablemente todo el proyecto de la modernidad política. Estamos hablando del enfrentamiento entre “el pueblo” y “la multitud”. Dos son los máximos exponentes de este debate: Hobbes por el lado del pueblo y Spinoza por el de la multitud. Ambos giran sobre la problemática de la representación. El pueblo es la reducción al uno, “tiene una voluntad única y por lo tanto se le puede atribuir una voluntad única”15. Es ese atribuir al que le corresponde también una soberanía única alejada de la voluntad singular de los integrantes del pueblo. Es ese atribuir lo que da origen a un aparato de captura, el Estado, que actúa como representación de los deseos del pueblo. Una representación que puede ser vista como un mecanismo de share o encuesta o elecciones actual. El pueblo es en definitiva lo que puede ser gobernado. Como decía Hobbes: “si es Estado es Pueblo” y viceversa. Frente a ella se erguía la multitud spinoziana, una “pluralidad que persiste como tal en la escena pública, en la acción colectiva, en la atención de los asuntos comunes, sin converger en un Uno, sin evaporarse en un movimiento centrípeto”. La multitud es ingobernable. Según palabras de Hobbes, “esta rehuye toda unidad política, se opone a la obediencia, no acepta pactos duraderos y no alcanza jamás el status de persona jurídica pues nunca transfiere sus derechos naturales al soberano” (Virno, 2003:). Para Spinoza era un tipo de estado natural que se podía constituir en una especie de -lo que el llamaba- democracia absoluta. Aboluta por se capaz de expresar los deseos de todas sus singularidades. Del enfrentamiento entre estas dos diferentes formas de constitución política salió finalmente victorioso el pueblo Hobbesiano, representado en toda la modernidad a través de la figura de los Estados-Nación, que operan un doble movimiento. Primero otorgando una identidad a la multitud, que deviene ahora pueblo a través de la idea de volk o espiritu de una nación. Segundo, conformando una soberanía política a través de esta idea de pueblo, ya sea mediante el uso de democracias representativas o de sistemas autoritarios. Tanto movimientos revolucionarios, como conservadores, han reclamado para sí mismo está idea de pueblo.

Pero hoy parece ocurrir algo diferente, los sistemas representativos han entrado en crisis. Por un lado, en su libro Imperio, Michael Hardt y Toni Negrí, argumentaban que el Capital en su devenir esquizofrénico había roto con la antigua supremacía del Estado-Nación. Ya no más economías nacionales -estatatalmente reguladas-, sino flujos capitalistas globales dominados por nuevas potencias: las multinacionales y los diferentes lobbies empresariales. Lo que supone una nueva forma de representación, de la democracía representativa al supuesto consumidor inteligente y responsable. Por otro lado la desconfianza hacía los sistemas representativos clásicos -Estado, partido y sindicato- ha ido en ascenso provocada por la ruptura definitiva entre unos ciertos intereses del pueblo y los de estas instituciones que se suponía les representaban -¿acaso fue posible alguna vez el acuerdo?. Ya no más representación, sino que la autonomía de la soberanía se ha hecho realmente patente, desligada ya totalmente de lo social y apegada ahora, mucho más, a los devenires del capital global. Aunque hay que recordar que este analisis de Negri, fue escrito en 2000, época del Capital triunfante, cuando estas dinámicas parecían imparables. Ahora bien, desde entonces han ocurrido muchas cosas, que han dado lugar a nuevas tensiones y actores. Por un lado la emergencia de un polo paranoico, que aunque latente en años anteriores, toma mayor fuerza al final de la decada de forma pararela a la crisis de la new economy. Hablamos de fundamentalistas de diversa indole, desde los neocon bushistas hasta los integristas islámicos. Un gran movimiento reaccionario que ante la esquizofrenia en marcha, ante el temor de la ruptura con las antiguas instituciones, con los valores conservadores, incluso con una posible ruptura de la máquina capitalista, reaccionan violentamente. Como decían los neocon en uno de sus informes “Estados Unidos ante el nuevo milenio”, lo que necesitaban era de un nuevo Pearl Harbour para conseguir revivir la idea de Nación a través de la creacción de un enemigo exterior a ellos, de un otro. Y este nuevo Pearl Harbour llegó un 11 de Septiembre: la caida de las torres gemelas supuso la emergencia de un nuevo dispositivo paranoico que daría lugar a un estado de guerra global. Así, sumergidos en oscuro proceso de feed-back -terror contra terror-, los fundamentalistas -islamistas, bushista, etc- conseguían alimentar de nuevo el deseo por un nuevo tipo de fascismo. En este escenario el objetivo de la política exterior ya no parece ser el de evitar la guerra sino gestionarla, porque la guerra sirve de sustento al espiritu nacional y al capital -la vieja alianza rememorada. En guerra, el pueblo está unido por una causa común -la nación-, en guerra puede someterse a las más extremas tareas de control -como la abobinable Patriot Act que fue aprobada bajo la excusa de la guerra contra el terrorismo. En guerra, también, es cuando una mayor produccion es necesaria; los índices económicos se disparan -Potlach del terror . Hoy, el Imperio solo es entendible bajo esta nueva forma, la de la guerra global que sirve de dique de contención a la esquizofrenia capitalista.

Ahora bien, toda esta restructuración global ha dado lugar a un nuevo actor. En cierta forma estamos reviviendo los acontecimientos políticos que predecieron a la modernidad. Frente al Imperio vuelve a surgir la multitud, de hecho podriamos hacer una interpretación ontológica del concepto y pensar que realmente siempre estuvo allí: ya sea en las comidas comunales o en las asociaciones para tejer colchas americanas, pasando por distintas muestras carnavalescas. Pero aún más allá la multitud parece perfilarse hoy como proyecto político. La hemos visto así en la revuelta de Seattle por ejemplo, donde una fuerza heterogenea rompía los cristales de las multinaciones -y por lo tanto del entramado psicológico que representan: un mind-fuck global- al tiempo que gritaban “otro mundo es posible”. Aunque quizá más adecuado sería decir “otros mundos son posibles”, pues el grito no era por la destrucción de un mundo único para la implantación de otro nuevo mundo unico sino que era por la proliferación de infinitos mundos. Este es el nuevo paradigma que nos ofrece la multitud, un paradigma etico-estético frente al anterior productivista-capitalista. Ético, en sentido amplio, donde se apueste por una relación de reciprocidad y convivialidad con otras singularidades -animales, humanas, maquínicas, terraqueas. Estético en cuanto a que vuelve a resituar en el plano ambiental/social/psiquico la cuestión de la creación frente al inmovilismo. Ético-estético entonces en cuanto a reinvidicación de una subjetividad mutante que enriquezca sus relaciones con el medio, es decir, que las singularidades sean capaces de dialogar y enriquecerse mutuamente. Y esto es esencial, pues es lo que da cuerpo a la multitud, la creación de un cuerpo común -ese “entre” singularidades-, un territorio sísmico donde se experimentan nuevas formas de vida, donde uno es capaz de acceder a la otredad -a un foco de enunciación parcial- y sumergirse así a un nuevo devenir. En realidad “la multitud”, de esta cierta forma, se podría ver como un simple mecanismo de adaptación ecológica; aquel que nos permite librarnos de la catástrofe adonde nos ha conducido la ideología capitalística. Aquel que se asienta sobre el caos y el devenir y es capaz de asimilar la multiplicidad de la vida. El super-hombre no puede ser sino multiple, el super-hombre no puede ser sino legión…

¿Escape from the XIX century?

Rosendo González Núñez
A Coruña, Enero 2008
Versión 1.0

Notas

1. Benedicto XVI. Zenit, 1.XII.02.

2. Ciudad de la vaca multicolor para ser exactos (y según las versiones). Friedrich Nietzsche. Así Habló Zaratustra.

3. Autores varios. La Biblia. Mateo, 6, 24.

4. Con códigos hago referencia -simplificando- a principios o reglas concretas que regulan relaciones especificas entre gente. Estos pueden ser el matrimonio, la jefatura, la amistad, el amor, etc.

5. Hablo de los movimientos anticoloniales, estudiantiles, feministas, anti-guerra, etc. que plagaron el mundo durante esa época. Desde los hippies, beatnicks y SDS americanos hasta los provos holandeses pasando por las revueltas en Argelia y los sucesos del Mayo del 68 francés.

6. Esto explicaría en gran parte la especial relación que mantienen los japoneses con sus máquinas.

7. Para profundizar sobre está ciudad “imaginada” se puede echar un vistazo a Formulario para un nuevo urbanismo de Ivan Chtcheglov, miembro en el inicio de la Internacional Situacionista. Disponible en: http://caosmosis.acracia.net/?p=178 (consultado el 24 de Agosto de 2007)

8. La cursiva es del autor.

9. Una vieja definición de magia, obra de Aleister Crowley, decía que era el “arte y ciencia de provocar cambios conforme a la voluntad”.

10. En esta nueva Web la red digital deja de ser una simple vidriera de contenidos multimedia para convertirse en una plataforma abierta, construida sobre una arquitectura basada en la participación de los usuarios. Los mayores ejemplos de estos dispositivos 2.0 son nodos como flickr, los blogs o youtube. En ellos se produce un doble movimiento de selección y producción de contenido dando lugar a lo que se ha venido a llamar prosumidor (productor+consumidor).

11. Ejercito Zapatista de Liberación Nacional.

12. Para profundizar en este carácter anarquista de los nuevos movimientos sociales se puede echar un vistazo al artículo de David Graeber, Los nuevos anarquistas, disponible en: http://caosmosis.acracia.net/wp-content/uploads/2007/07/los-nuevos-anarquistas.pdf. (Consultado el 28 de Agosto de 2007).

13. Gregory Bateson dixit.

14. Entrevista a Humberto Maturana en “La belleza del pensar”. En el canal ARTV a finales de diciembre de 1995: minuto 30:45. Transcripción en: http://blogs.mit.edu/CS/blogs/cmoffat/articles/1116.aspx. Consultado el 19 de Agosto de 2007. También diponible en video vía P2P.

15. Thomas Hobbes en De Cive. La cursiva es mía.

Alguna bibliografía utilizada

Baudrillard, Jean
2001. La Transparencia del mal: ensayos sobre fenómenos extremos. Anagrama: Barcelona.
2005. Cultura y simulacro. Kairos: Barcelona.

Bey, Hakim
1996. La Zona Temporalmente Autónoma. Talasa: Madrid.

Debord, Guy
1976. La sociedad del espectáculo. Castellote: Madrid.

Deleuze, Gilles
2004. Conversaciones. Pre-textos: Valencia.

Deleuze, Gilles y Guattari, Félix
2006. Mil mesetas. Pre-textos: Valencia.
1985. El Anti-Edipo. Paidos: Barcelona.

Foucault, Michel
2004. Historia de la sexualidad I. La voluntad de saber. Siglo XXI: Madrid.

Haraway, Donna
1995. Manifiesto para cyborgs. Episteme: Valencia.

Hobbes, Thomas
1992. El Leviatán. Universidad de Valencia: Valencia.

Guattari, Félix
1992. Caosmosis. Manantial: Buenos Aires.
2004. Las tres ecologías. Pre-textos: Valencia.

Klein, Naomi
2000. No Logo. Paidos: Barcelona.

Lash, Scott
Sociología de la Posmodernidad.

Lyotard, Jean Françoise
1998. La condición postmoderna. Catedra: Madrid.

Maturana, Humberto y Varela, Francisco
1998. De máquinas y seres vivos. Autopoiesis: la organización de lo vivo. Universitaria: Santiago de Chile.

Negri, Toni y Hardt, Michael.
2005. Imperio. Paidós: Barcelona.
2006. Multitud. DeBolsillo: Madrid.

Nietzsche, Friedrich
2006. Nihilismo: Escritos póstumos. Península: Barcelona.
1999. Así habló Zaratustra. Alianza: Madrid.

Sahlins, Marshall
1987. Economía de la Edad de Piedra. Akal: Madrid.

Spinoza, Baruch
1966. Tratado Teológico político – Tratado político. Tecnos: Madrid.

Virno, Paolo
2003. Grámatica de multitud. Traficantes de Sueños: Madrid.

Weber, Max
1998. La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Istmo: Madrid.

Anuncios

§ 8 respuestas a Fuga(s) de la Ciudad TecniColor. Cyborgs, Magos, Anarquistas, Salvajes, Multitudes.

  • jon dice:

    Hola,

    queria felicitarte por el articulo y preguntarte de donde has sacado los referentes del cyborg, el mago, el anarquista,… asi como la ilustracion de este singular tarot.

    Salud

    jOn

  • Buenas jOn,

    Gracias por la felicitación :D. Es agradable saber que alguien lee esto. La bibliografía utilizada viene al final del documento, ahí puedes mirar de donde saque mucha de las referencias. Basicamente, por resumir: cyborg (manifiesto cyborg de donna haraway y cultura_RAM de Jose Luis Brea) : Magos (lecturas sobre capitalismo cognitivo/post-fordista/cultural) : Salvajes (Pierre Clastres, McLuhan, Scott Lash, antropología variada) : Anarquista (teoría anarquista clásica, Hakim Bey, David Graeber, Saul Newman) : Multitud (Autonomos italianos como Negri, Virno, etc.). El Tarot no se de donde lo saqué la verdad…

    Besikos***
    MilenioEsquizo

  • jose dice:

    Buenas!! El texto me parece muy bueno, y señala muy bien esa posibilidad de ser Harry Haller’s modernos: albergar miles de formas, multitudes, venenos, en el cuerpo, y por eso el mágico post-anarquismo es tan saludable, por esa gran salud que es la alegre experimentación. Con tantos personajes ilustres, cómo no desear, no devenir…
    Por otro lado, los videos que subes son interesantísimos.
    Saludos!!

    José.

  • nosce dice:

    Buah. Pedazo ensayo que conecta con tantísimos otros cerebronanismos del menda lerenda. Esto merece imprimirlo y degustarlo con calma. Justito cuando me veo inmerso en plena lectura del Multitudes. La putada es que voy a tener que venir por aquí a echarle un vistazo a este blog más a menudo, porque no se te ha ocurrido anunciarlo por ninguna parte! ¿O sí? :P

    Sigue escribiendo. Con que te lea alguien como er muá, es suficiente, of course. Aquí todo se aprovesha! :P

    Dejo por aquí un enlace al Foro-conversación que sin duda conocerás sobre el Multitudes, del que se está haciendo una lectura conjunta en Reality Sandwich:

    http://www.realitysandwich.com/multitude_reading_group

    Salud!

  • milenioesquizo dice:

    Iepa Nosce!

    Que alegría tenerte por aka. Los animos vienen en el momento justo, gracias ;). Multitud para mí es un pedazo de libro. Es la segunda parte -no se si lo sabes- de “Imperio”, otro libro también muy recomendable que trata cosas como la inmanencia de lo social o el paso del Estado-nación moderno al Imperio posmoderno. Todos estos libros van muy, muy conectados con Mil Mesetas -y con el postestructuralismo- del que ya te hable algunas veces. Negri & Hardt cogen las herramientas que ofrece lo mezclan con filosofía política y analisis crítico contemporaneo dando lugar a estos dos libros. Resumiendo: Tio, tienes que pillar Mil Mesetas, te lo recomiendo encarecidamente.

    Hay una editorial, Traficantes de sueños (http://traficantes.net/) que publica todos sus libros con copyleft y deja descargarlos de la web. Tienen muchos sobre autonomia italiana (del sustrato que proviene Negri) que tratan muchos temas de estos. Estan por ejemplo “La fábrica de infelicidad” de Bifo que para mí es posiblemente el mejor teórico (crítico) de la comunicación vivo. Castells (por ejemplo) está bien, pero está peña vive realmente en los margenes, en las luchas y saben lo que se está moviendo. También tienes otro llamado “Grámatica de la multitud” de Paolo Virno que profundiza en el concepto de Multitud, muy interesante.

    En Caosmosis tienes también un porrón de artículos relacionados. Por ejemplo sobre Negri (con dialogos con Deleuze o Guattari): http://caosmosis.acracia.net/?cat=20. Incluido “Imperio”: http://caosmosis.acracia.net/?p=78.

    Besikos y Ciaos.
    MilenioEsquizo.

  • Loby dice:

    ¿Por que no hay mujeres con las que hablar de “esto” o creadoras de “estos” especiales textos?
    Si hay alguna mutante así que me avise joder…

  • milenioesquizo dice:

    Mmmm,

    Una de las inspiradoras del texto [la aprte sobre cyborgs] es justamente una mujer, Donna Haraway.

    Abrazos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo Fuga(s) de la Ciudad TecniColor. Cyborgs, Magos, Anarquistas, Salvajes, Multitudes. en La Ciudad TecniColor.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: