4GW: Conociendo la doctrina de guerra imperial

agosto 1, 2010 § 3 comentarios

4GW: Conociendo la doctrina de guerra imperial

Empecemos por una introducción clásica. La guerra de cuarta generación (Fourth Generation Warfare – 4GW) es una doctrina de guerra que vive una popularidad creciente en estados como China, EEUU, Israel o Venezuela y que en movimientos sociales/antagonistas ha venido a generalizarse bajo el concepto de “guerra global permanente”. Igualmente guarda similitudes con los términos de guerra asimétrica, guerra cibernética, conflicto de baja intensidad, guerra contra el terrorismo, etc. La discusión acerca de la guerra de cuarta generación se inicia en 1989 con la publicación de El rostro cambiante de la guerra: hacia la cuarta generación por William Lind1 (ejercito EEUU). Así, y originalmente, la guerra de cuarta generación se basa en una hipótesis de conflicto post-guerra fría, es decir, en el “fin de la historia” (Fukuyama) y la época del Imperio global (Negri, Tiqqun, etc). Por anteriores generaciones de la guerra se entienden2:

Guerra de primera generación3. Arranca con la aparición de las armas de fuego y el monopolio de los estados sobre el uso de la violencia, alcanzando su máxima expresión en las guerras napoleónicas. Las formaciones lineales y el “orden” en el campo de batalla constituyen sus principales rasgos y el enfrentamiento entre masas de hombres, su esencia.

Guerra de segunda generación4. Comienza con el advenimiento de la Revolución Industrial proporcionando la capacidad de desplazamiento de grandes masas de personas y el desarrollo de maquinaria bélica. El enfrentamiento de potencia contra potencia y el empleo de grandes recursos, constituye el rasgo esencial de esta generación. La Primera Guerra Mundial es su ejemplo paradigmático y el ejercito clockwork (como mecanismo de relojería, al igual que en una fábrica) su forma característica. Al autor le gusta definirla como “carne para la picadora”.

Guerra de tercera generación5. Se caracteriza por la búsqueda de neutralización de la potencia del enemigo mediante la detección de flancos débiles con la finalidad de anular su capacidad operativa, sin necesidad de destruirlo físicamente. La Guerra de Tercera Generación fue desarrollada por el Ejercito Alemán en la segunda guerra mundial y es comúnmente conocida como “guerra relámpago” (Blitzkrieg). No se basa en la potencia de fuego, sino en la velocidad, la maniobrabilidad y la sorpresa.

Hasta aquí la explicación clásica. A la hora de definir la guerra de cuarta generación nos encontraremos con más problemas debido a la cantidad de autores que participan hoy en día en el debate. El autor de este texto intentará dar su propia definición basada en la de los actores que ya participan de esta guerra. Así, las principales características que definirían la guerra de cuarta generación6 serían:

1. Asimetría. Por asimetría entendemos un conflicto en que sus actores cuentan con diferentes objetivos -que pueden ya no pasar por la ocupación o anexionamiento de un territorio que caracterizaba a las otras guerras, incluso situarse fuera de reinvidicaciones propias de la modernidad- y recursos. En el caso que enfrenta ejércitos estatales con tropas irregulares (que es el paradigmático de la guerra de cuarta generación) esta asimetría resulta especialmente ilustrativa. Ejemplo, el ejercito estatal necesitará por su lado los tremendos recursos económicos de los que dispone para movilizar sus tropas -al igual que puede contar con el apoyo que le ofrece la legalidad- mientras que las tropas irregulares contarán con el apoyo de las poblaciones locales o el conocimiento del espacio como uno de sus principales recursos.

2. Biopolítica. Por biopolítica entendemos un gobierno sobre las poblaciones que se preocupa más por “hacer vivir y dejar morir” que por la vieja expresión soberana de “hacer morir y dejar vivir” (Foucault). Un giro -por explicarlo brevemente- que tiene su base en que la vida es puesta ahora a producir, es decir, entra dentro de los circuitos de valorización capitalista. Lo que se pone en conflicto, por lo tanto, son los “modos de vida” (del griego bios). La biopolítica vendría a lo largo del siglo XIX y XX a ocupar una posición central en el ejercicio del poder a través de diversos mecanismos (de nuevo, Foucault) que inicialmente podrían incluir instituciones disciplinarias (escuela, familia, ejercito, psiquiátrico, cárcel, etc) pero progresivamente se desplazan hacía dispositivos llamados de control (gestión del riesgo y seguridad). Así esta biopolítica vendría a ser una pieza fundamental de la guerra de cuarta generación, donde ahora ya no cuenta tanto el enfrentamiento armado (armas de fuego o destinadas a “dar muerte” se entiende) como otro tipo de armas destinadas a modular -y producir en lo posible- los modos de vida (desde los medios de comunicación -gestión de la información- hasta la policía), pensemos por ejemplo en el american way of life. De ahí -por ilustrativo- la importancia creciente de miembros procedentes de las ciencias humanas, traductores y policías militares en los ejércitos regulares contemporáneos.

3. Nuevas tecnologías. Por nuevas tecnologías entendemos los medios digitales y la “forma red”. Más importante -aún- que las novedades introducidas por los sistemas digitales en la gestión de la información son estas nuevas formas de organización en “red”. Frente a las estructuras jerárquicas, los grandes bloques y los “modos de propagación” lineales que caracterizan los ejércitos clásicos -y a sus posibles oponentes- la guerra de cuarta generación tiende a privilegiar la autonomía, las alianzas y la comunicación en red -viral (Negri y Hardt).

4. Guerra civil/total. Todo ello nos lleva a dos conclusiones, por un lado la importancia creciente de la población civil en el conflicto que ya no es capaz de huir de este y que por lo tanto sufre igualmente sus efectos -viéndose obligado a participar de ella hasta tal punto que la distincción civil/militar tiende a desaparecer. Por otro lado, la extensión del espacio de guerra a todo el territorio en conflicto y no simplemente a una linea del frente. Si quisiéramos poner un símil con los juegos de guerra, la 4GW privilegia el go sobre el ajedrez.

Démosle un par de vueltas más al asunto. La guerra de cuarta generación, entendida estatal y gubernamentalmente, dirige inevitablemente a la catástrofe. Me explico, muchas veces la intelligentsia militar estadounidense la denomina como conflicto de larga duración. Bajo su punto de vista es de larga duración debido a las tareas de búsqueda que se tienen que dar dentro de un territorio hostil, la dificultad de establecer un gobierno estable en la región y a las maniobras de desgaste que la insurgencia o las guerrillas producen. Mi punto de vista va por otro lado y dice tal que así, “desde la ocupación de Europa del Este por parte de de la URSS en el avance contra el tercer reich (2ªGM) ningún estado-nación ha sido capaz de ocupar el territorio de otro estado nación” y ello se debe, fundamentalmente, a la caída de las mitologías modernas (y universalistas) y a la paulatina descomposición de los estados-nación (Negri y Hardt). Básicamente la guerra de cuarta generación nos dice que es prácticamente imposible volver gobernable un territorio tras su ocupación por parte de una potencia extranjera. Esta linea de argumentación nos llevaría directamente a una “ingobernabilidad global progresiva” -según fueran surgiendo enemigos o intereses- que no favorecería, de hecho, a los propios estados-nación. Se apoyaría así la hipótesis de ciertos analistas del ejercito estadounidense que ven en la guerra de cuarta generación la vuelta a una guerra y política pre-moderna. Al igual que podemos prefigurar la imagen de una “guerra global permanente” -aunque este concepto (proveniente de los movimientos sociales) vaya más allá, admitiendo que la guerra de cuarta generación es ya una guerra global que se juega con diferentes intensidades a lo largo del mundo. Podríamos decir: los estados-nación pierden la batalla sí o sí.

No ocurre lo mismo con los aliados de los estados-nación. Especialmente con los intereses económicos (empresas) transnacionales. En Imperio, Negri y Hardt defienden que estos estados-nación han perdido su papel como formación política primaria para dejar lugar a un mecanismo global de poder difuso y descentralizado compuesto por diferentes actores constituidos en red, a ello es a lo que llaman, precisamente, Imperio. Estos actores incluyen a los propios estados-nación, a organismos como las ONGs y los medios de comunicación de masas y a las mencionadas empresas transnacionales. Irak quizá nos resulte el caso más visible de esta composición, donde un ejercito regular (y fuertemente privatizado, hasta tal punto que parte de el equipamiento de los propios soldados tienen que comprarlo ellos mismos a las multinacionales; por no hablar de los intereses que mueven estos ejercitos) colabora con todo tipo de mercenarios (subcontratas de subcontratas de subcontratas) y lleva, allí donde vaya, la ética y cultura americana/neoliberal (biopolítica). Y en Irak precisamente se confirma la hipótesis de que los estados-nación pierden y las empresas transnacionales ganan, pues mientras que el primer actor no consigue cumplir sus objetivos (ya sea la presunta “lucha contra el terrorismo” o la instauración de un gobierno democrático) y actúa únicamente como espectro, el segundo consigue mantener el dinero fluyendo -y explotar “nuevos nichos de mercado”. Un escenario distópico el que nos presenta la guerra de cuarta generación bajo este punto de vista -que el autor se permite suponer una tendencia importante dentro del Imperio. Un mundo sumido en la guerra y la ingobernabilidad, en el que una multiplicidad de actores se enfrentan -o “se arrodillan buscando redención” (biopolítica) y devienen ciudadanos del Imperio (Tiqqun)- a los intereses de corporaciones y gobiernos títeres. Podríamos resumirlo en la expresión “que el resto del mundo se hunda mientras nosotros nos forramos, da igual”. Un futuro, por llamarlo de alguna manera, ciberpunk.

Y la guerra apenas ha comenzado…

Notas

1 El mismo que se encargó de formar en guerra de tercera generación (Blitzkrieg) al anticuado ejercito estadounidense.

2 No consideremos, de cualquier manera, esta periodización como exacta y/o excluyente. Pueden darse diferentes generaciones/formad de hacer la guerra en un mismo conflicto.

3 Ejemplos. Guerra de sucesión española, Guerra de los siete años, Guerra de la independencia de los EEUU, guerras napoleónicas, etc.

4 Ejemplos. Guerra de los Boer, Primera Guerra Mundial, Guerra greco-turca, Guerra polaco-soviética, etc.

5Ejemplos. Segunda guerra mundial, Guerra de los seis días, Guerra del Yon Kippur, Guerra del golfo, Invasión (inicial) de Irak, etc.

6 Ejemplos. Guerra civil china, guerra de Vietman, Guerra civil de Angola, Guerra cilvil de Somalia, Alzamiento zapatista en Mexico, Guerra contra el terrorismo, etc.

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