Ética de la insurección

julio 26, 2015 § Deja un comentario

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No hay más vida que aquella que busca la máxima intensidad en cada momento. Más allá solo existe el reino de los muertos vivientes, la forma última de gobierno. El clinamen es la forma ontológica de oposición al gobierno.

La única afirmación que cabe hacer sobre los cuerpos es ¿Qué puede un cuerpo? Cualquier pregunta sobre la identidad, cualquier constitución del cuerpo en órganos solo dirige al gobierno, la muerte y a la inhibición del clinamen.

La única imagen de la que cabe que nos dotemos es la de la presencia. No se entenderá más cesión a la sociedad del espectáculo que una cesión táctica. Cualquier otra cesión al espectáculo será una cesión al mundo de los muertos. Cualquier otra cesión, nos alejará más del clinamen y nos acercará más al gobierno. No puede existir otra postura política respecto al espectáculo que no sea la de la iconoclastia.

No hay más verdad en la imagen que aquella que se nos da en la presencia. La única verdad posible es aquella que se deriva del clinamen. Cualquier otra imagen que consideremos verdadera es una mentira a la que dotamos el contenido de verdad, un espectro.

La mediación es la condena a la vida vivida como espectro. La espectrolagía es la renuncia última al mundo y por tanto la renuncia última a la creacción del mundo. Las épocas que han abdicado ante la espectrología no han hecho sino que abdicar al mundo.

¿Qué es la felicidad? El sentimiento de que la potencia crece, de que un obstáculo está a punto de ser superado. El máximo de intensidad solo puede derivarse del máximo de potencia y viceversa. Este es el climax y escatología, si es que existe, de la insurrección.

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Postales desde Francia III: ¿Que te espera al final de la linea?

julio 3, 2015 § 1 comentario

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La linea de la viña

Notas sobre figuras abstractas y formas de habitar el espacio/tiempo

“There is geometry in the humming of the strings, there is music in the spacing of the spheres.” – Pythagoras

Tercera temporada en La Londe Les Maures apunto de acabar: Ole!, sobrevivimos. Afectos que van y vienen. Afectos a distancia también. Disciplina del trabajo. Convivencias obreras. Relaciones laborales heredadas del medievo. Sensaciones de inmigrante. Aprendizajes sobre la tierra que habitamos (y cultivamos). Veniamos del apocalipsis y acabamos en la migración transhumante de la revolución global (y agrícola). Algunas han sido las nuevas inscripciones que he hecho sobre mi cuerpo durante estos años: ¡Gracias Linet!. Lo llaman tatuajes. Hoy me gustaría destacar dos. Dos formas abstractas, dos motivos geométricos, que yo he querido dotar de contenido filósofico y antropológico. Dos formas que han acompañado a la humanidad durante su historia y que pueden ser incluso opuestas: la linea y el círculo. Me grabe ambos símbolos para nunca olvidarme de ellos.

Mi linea está compuesta de tres cuadrados consecutivos en el antebrazo. La linea es el tiempo lineal: Cronos, el calendario, el reloj. La flecha o la lanza que traza una trayectoria hacia un objetivo. Tambien la contracción del cuerpo y de la respiración del cazador, del deportista, del que recorre esa linea hasta el final. La trayectoria de una voluntad que dirige a un determinado sitio. Una voluntad prometeica que deja su estela sobre la tierra: el obrero y el arquitecto entienden mucho de lineas. Un antes y un despues, la linea ve la vida como algo que se encuentra entre el nacimiento y la muerte. Una cosa despues de la otra, como los cuadrados que componen y conforman mi tatuaje, las unidades que miden el tiempo y el espacio. Todo muy humano. Algo que también tiene mucho que ver con nuestra agricultura, especialmente moderna y tremendamente significativa en la viña que trabajo, compuesta de una linea tras otra, una parcela cuadrada tras otra.

Por otro lado, mi circulo se encuentra bajo la clavícula y cerca del corazón. Este círculo es el tiempo circular, el eterno retorno, los ciclos, el tiempo eterno, Kairos. Los antropologos primitivistas o tradicionalistas dirán que el estado o la iglesia vino a instaurar el tiempo lineal (El reloj aparecio primero en las torres de las iglesias y el calendario se formo tras la observación de la estrellas durante miles de años en Babilonia) pero ambos tiempos y formas han estado siempre presentes de una manera u otra, con unas intensidades u otras. Como ya dijimos, el cazador ya contaba con su lanza. A todos nos gusta correr en algún momento, por el simple placer de hacerlo. El círculo, al igual que la linea es también una forma de respiración, un ritmo y una de-contracción de los musculos. Me encanta bucear en el agua por esa sensación, posiblemente tenga que ver con el útero materno y su forma circular. La respiración es tremendamente importante, regula el ritmo del corazón y los límites del cuerpo. No podemos controlar la tensión cardiaca ni la sudoración, pero si podemos controlar el ritmo y la forma de la respiración. Frente a la tensión de la linea y la caza, el círculo es la relajación y la meditación, algo que la filosofía orientalista supo comprender rápido: Budha es un enorme círculo. Frente a las lineas que marcan límites, trayectorias, objetivos y voluntades, el círculo tiende más bien a lo contrario: es otra forma de habitar el espacio y el tiempo que tiene que ver con la la unidad y la disolución del ego.

Hoy llego al final de una linea, la linea de la temporada y el trabajo, compuesta de muchas otras lineas, las de las viñas que tienes que recorrer todos los días. Tengo la sensación de llevar muchos años recorriendo lineas, especialmente estos últimos. Una linea despues de la otra. Como un loco. Acabo un trabajo en un sitio y voy a otro: vida de seasonnier por toda la Francia. Recojo las uvas o podo las viñas de una riga y paso a la siguiente. Luego voy corriendo a España. Luego vuelvo. Galicia-Albacete-Perpignan-Marsella-Lyon. Luego ahorro para un coche. Luego busco una casa. Luego busco, por supuesto, ¡una novia para habitar con ella la casa!. Y así todo el rato, pensando siempre en llegar al objetivo y en el próximo objetivo. Con la ansiedad soplándome en la nuca y el cuerpo siempre en tensión. Es lo que nos enseñaron nuestros padres y puede que la modernidad tenga especial predilección por las lineas. La modernidad tardía nos dice: estudios-trabajo-coche-casa-familia-muerte. Todos sabemos esta historia, no cuento nada nuevo, es algo incluso remanido. Ahora bien ¿Que pasa cuando el pelo se te empieza caer de la ansiedad que provoca la contración de la respiración? ¿Que pasa cuando se te inflama un diente por el estress que supone recorrer con el cuerpo en tensión una linea tras otra? ¿Que pasa cuando no alcanzamos nuestros objetivos? ¿Cuando no logramos el reconocimiento? ¿Que pasa cuando nos quedamos en los huesos por perseguir objetivos y no alcanzarlos? ¿Que pasa cuando un sistema, como el nuestro (moderno capitalista occidental), basado en las lineas y la consecuención de objetivos colapsa? ¿Que pasa con esa frustracción? ¿Que pasa cuando la maquinaria peta? Mi generación, cuanto menos y seguro que no somos los únicos, sabe mucho de estas últimas cosas.

«¿Que te espera al final de la linea?» es una frase sarcastica que aprendi de dos de mis compañeras jornaleras, Elodie, la portuguesa, y Josefina, la mama española. De hecho, la frase resume cierto espíritu trágico del jornalero y de la consecución infinita de lineas. En su versión tradicional contiene ya dos respuestas que ellas ya sabían y me dieron: «solo los ojos para llorrar» y «otra linea». La primera vez que las oí, hace ya casi dos años, sonaron como una revelación en medio de la viña que me llevó a la carcajada. No hay salvación ninguna al final de linea alguna.

Momento de aprender a respirar. Debe ser el espíritu veraniego. Quizá debamos aprender a vivir el tiempo y el espacio de otra manera, combinar y utilizar ambas figuras geométricas. Dejar de tensionar en sobre-exceso hacia al futuro y los objetivos. Aprender a decontraer el cuerpo. Disfrutar el presente, aunque este tópico este muy manido: Doblar la linea que habitamos (la vida, la riga, la temporada) hasta convertirla en un círculo. Por nuestra salud y la de los que vendrán. Alegrate espíritu compañero, no busques la redención, el mundo es ya nuestro.

¿Dónde estoy?

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