El espacio de los escorpiones (grimorio para una insurrección)

enero 18, 2017 § Deja un comentario

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EL ESPACIO DE LOS ESCORPIONES (DESCARGAR PDF)

1. y bien… la guerra. 2. underground. 3. hay millones de mundos ocultos dentro de este. 4. ética de la insurrección. 5. la tierra hueca. 6. ingeniería de plaga. 7. brujería. 8. notas para una ecología terraquea trans-histórica post-apocalíptica rebautizada como oikopolítica. 9. manifiesto de la asociacion de astronautas autonomos. 10. 4gw. conociendo la doctrina de guerra imperial. 11. lecciones de ur-politika

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Manifiesto de la Asociación de Astronautas Autónomxs

noviembre 4, 2015 § Deja un comentario

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“¡Este hombre tiene una vida maravillosa! Cuando era niño leía con interés libros e historias sobre astronomía; con su primer dinero compró un telescopio… el nombre de su hija es Astra, el nombre de su hijo es Mercurio. Cada pensamiento, cada paso, manifiesta su aspiración de un viaje interplanetario”

24 de Mayo de 1962: John Glenn, un piloto Estadounidense, se transforma en el segundo norteamericano en órbita. Utiliza casi toda su reserva de combustible para lograr una buena posición desde la cual sacar fotos de la salida solar; al hacer esto recibe serias reprimendas por parte de la NASA.

Las agencias espaciales gubernamentales son incapaces de organizar programas de exploración espacial exitosos. La NASA es un dinosaurio monolítico, dogmática y de mente estrecha y en última medida condenada a la irrelevancia por ser incapaz de formar parte de la evolución humana.

No tiene sentido que un grupo “élite” de Astronautas Autónomos llegue al espacio, nuestras trayectorias deben estar abiertas para todxs.

No poseemos un mapa del futuro que esperamos tomar del estante cuando sea el momento. Tenemos una idea limitada de como se verán las comunidades espaciales en sus comienzos, ni siquiera avizoramos como serán cien años después de haber sido establecidas. Descubrir es generalmente la mejor parte, el gran punto de nuestros juegos. Nos preocupamos por las posibilidades y la experimentación, no nos importa estar en la “línea correcta”, o tener razón en retrospectiva.

La dificultad reside en la necesidad de ir más allá de las nociones tradicionales de viaje espacial sin rechazar los conceptos más relevantes. No alcanza con entender que la NASA y sus contrapartes europeas no tienen relación alguna con lo que intentamos alcanzar. Es necesario comprender que cosas han cambiado en los últimos 60 años y que aspectos de su tecnología pueden ser adaptados a la luz de la situación presente.

Las comunidades de gravedad cero están al alcance de la mano, sólo la inercia de la sociedad previene que sean formadas, pero su base ya está creada y nosotrxs desarrollaremos la propulsión necesaria.

La red de grupos de la AAA es un reflejo de este paso. Toda persona que esté leyendo esto puede contribuir. Hemos sido condicionados por la prensa a través de los últimos 70 años para poner nuestras esperanzas en el espacio exterior, pero solo la AAA ha tomado en serio este reto. Como individuos estamos aislados, atomizados. Hemos sido estafados, guiados a que los gobiernos y las fuerzas armadas lleguen al espacio a expensas nuestras. Ocasionalmente ellos nos otorgan pequeños trozos de este viaje, como “vida en Marte” o “hielo en la Luna”, pero no desean cambiar la realidad. Resulta evidente que sus intereses están en contraposición con los nuestros. Ahora es el tiempo para todxs, para que todxs lo hagamos por nosotrxs mismxs y por lxs demás.

Cada hombre y cada mujer es un Astronauta Autónomo

Original de la Asociación de Astronautas Autonomos

Postales desde Francia III: ¿Que te espera al final de la linea?

julio 3, 2015 § 1 comentario

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La linea de la viña

Notas sobre figuras abstractas y formas de habitar el espacio/tiempo

“There is geometry in the humming of the strings, there is music in the spacing of the spheres.” – Pythagoras

Tercera temporada en La Londe Les Maures apunto de acabar: Ole!, sobrevivimos. Afectos que van y vienen. Afectos a distancia también. Disciplina del trabajo. Convivencias obreras. Relaciones laborales heredadas del medievo. Sensaciones de inmigrante. Aprendizajes sobre la tierra que habitamos (y cultivamos). Veniamos del apocalipsis y acabamos en la migración transhumante de la revolución global (y agrícola). Algunas han sido las nuevas inscripciones que he hecho sobre mi cuerpo durante estos años: ¡Gracias Linet!. Lo llaman tatuajes. Hoy me gustaría destacar dos. Dos formas abstractas, dos motivos geométricos, que yo he querido dotar de contenido filósofico y antropológico. Dos formas que han acompañado a la humanidad durante su historia y que pueden ser incluso opuestas: la linea y el círculo. Me grabe ambos símbolos para nunca olvidarme de ellos.

Mi linea está compuesta de tres cuadrados consecutivos en el antebrazo. La linea es el tiempo lineal: Cronos, el calendario, el reloj. La flecha o la lanza que traza una trayectoria hacia un objetivo. Tambien la contracción del cuerpo y de la respiración del cazador, del deportista, del que recorre esa linea hasta el final. La trayectoria de una voluntad que dirige a un determinado sitio. Una voluntad prometeica que deja su estela sobre la tierra: el obrero y el arquitecto entienden mucho de lineas. Un antes y un despues, la linea ve la vida como algo que se encuentra entre el nacimiento y la muerte. Una cosa despues de la otra, como los cuadrados que componen y conforman mi tatuaje, las unidades que miden el tiempo y el espacio. Todo muy humano. Algo que también tiene mucho que ver con nuestra agricultura, especialmente moderna y tremendamente significativa en la viña que trabajo, compuesta de una linea tras otra, una parcela cuadrada tras otra.

Por otro lado, mi circulo se encuentra bajo la clavícula y cerca del corazón. Este círculo es el tiempo circular, el eterno retorno, los ciclos, el tiempo eterno, Kairos. Los antropologos primitivistas o tradicionalistas dirán que el estado o la iglesia vino a instaurar el tiempo lineal (El reloj aparecio primero en las torres de las iglesias y el calendario se formo tras la observación de la estrellas durante miles de años en Babilonia) pero ambos tiempos y formas han estado siempre presentes de una manera u otra, con unas intensidades u otras. Como ya dijimos, el cazador ya contaba con su lanza. A todos nos gusta correr en algún momento, por el simple placer de hacerlo. El círculo, al igual que la linea es también una forma de respiración, un ritmo y una de-contracción de los musculos. Me encanta bucear en el agua por esa sensación, posiblemente tenga que ver con el útero materno y su forma circular. La respiración es tremendamente importante, regula el ritmo del corazón y los límites del cuerpo. No podemos controlar la tensión cardiaca ni la sudoración, pero si podemos controlar el ritmo y la forma de la respiración. Frente a la tensión de la linea y la caza, el círculo es la relajación y la meditación, algo que la filosofía orientalista supo comprender rápido: Budha es un enorme círculo. Frente a las lineas que marcan límites, trayectorias, objetivos y voluntades, el círculo tiende más bien a lo contrario: es otra forma de habitar el espacio y el tiempo que tiene que ver con la la unidad y la disolución del ego.

Hoy llego al final de una linea, la linea de la temporada y el trabajo, compuesta de muchas otras lineas, las de las viñas que tienes que recorrer todos los días. Tengo la sensación de llevar muchos años recorriendo lineas, especialmente estos últimos. Una linea despues de la otra. Como un loco. Acabo un trabajo en un sitio y voy a otro: vida de seasonnier por toda la Francia. Recojo las uvas o podo las viñas de una riga y paso a la siguiente. Luego voy corriendo a España. Luego vuelvo. Galicia-Albacete-Perpignan-Marsella-Lyon. Luego ahorro para un coche. Luego busco una casa. Luego busco, por supuesto, ¡una novia para habitar con ella la casa!. Y así todo el rato, pensando siempre en llegar al objetivo y en el próximo objetivo. Con la ansiedad soplándome en la nuca y el cuerpo siempre en tensión. Es lo que nos enseñaron nuestros padres y puede que la modernidad tenga especial predilección por las lineas. La modernidad tardía nos dice: estudios-trabajo-coche-casa-familia-muerte. Todos sabemos esta historia, no cuento nada nuevo, es algo incluso remanido. Ahora bien ¿Que pasa cuando el pelo se te empieza caer de la ansiedad que provoca la contración de la respiración? ¿Que pasa cuando se te inflama un diente por el estress que supone recorrer con el cuerpo en tensión una linea tras otra? ¿Que pasa cuando no alcanzamos nuestros objetivos? ¿Cuando no logramos el reconocimiento? ¿Que pasa cuando nos quedamos en los huesos por perseguir objetivos y no alcanzarlos? ¿Que pasa cuando un sistema, como el nuestro (moderno capitalista occidental), basado en las lineas y la consecuención de objetivos colapsa? ¿Que pasa con esa frustracción? ¿Que pasa cuando la maquinaria peta? Mi generación, cuanto menos y seguro que no somos los únicos, sabe mucho de estas últimas cosas.

«¿Que te espera al final de la linea?» es una frase sarcastica que aprendi de dos de mis compañeras jornaleras, Elodie, la portuguesa, y Josefina, la mama española. De hecho, la frase resume cierto espíritu trágico del jornalero y de la consecución infinita de lineas. En su versión tradicional contiene ya dos respuestas que ellas ya sabían y me dieron: «solo los ojos para llorrar» y «otra linea». La primera vez que las oí, hace ya casi dos años, sonaron como una revelación en medio de la viña que me llevó a la carcajada. No hay salvación ninguna al final de linea alguna.

Momento de aprender a respirar. Debe ser el espíritu veraniego. Quizá debamos aprender a vivir el tiempo y el espacio de otra manera, combinar y utilizar ambas figuras geométricas. Dejar de tensionar en sobre-exceso hacia al futuro y los objetivos. Aprender a decontraer el cuerpo. Disfrutar el presente, aunque este tópico este muy manido: Doblar la linea que habitamos (la vida, la riga, la temporada) hasta convertirla en un círculo. Por nuestra salud y la de los que vendrán. Alegrate espíritu compañero, no busques la redención, el mundo es ya nuestro.

Postales desde La Mancha: Geofilosofía, dignidad, lengua y nacionalismo

marzo 1, 2014 § Deja un comentario

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Colectivización agraria en Albacete 1936-1937

«Verde el campo y fructífero; hombres y rebaños igualmente holgados sobre la novísima tierra; igualmente adheridos a la fuerza de la colina, a la población audaz y laboriosa; aquí, en el interior, un país paradisíaco […] Por entero me entrego a este designio, que esa es la última palabra de la sabiduría; sólo merece libertad y vida quien diariamente sabe conquistarlas. Transcurran aquí de ese modo sus activos años, cerrados de peligro, el niño, el hombre adulto y el anciano. Un gentío así querría yo ver y hallarme en terreno libre con un libre pueblo» [Fausto, Goethe: 11563-11580]

Hace ya un mes que abandoné Albacete camino de nuevo a la viña francesa (sic). Aún así escribo una postal como si aún estuviera allí pendiente de una otra que todavía me quedó en el tintero. Albacete es la tierra en la que me crié y en la que se supone que la mayoría de mis conexiones neuronales y mis formas de entender el mundo se desarrollaron. Son muchos los años que han pasado desde que dejé de vivir allí y mucho el tiempo en que no la visitaba de manera profunda. Supongo que otra mucha gente ha pasado por muchos más sitios que yo, no voy a hacer recuento de ellos ni a presumir, no me interesa. Si me interesa en este caso particular mi estancia en Valencia (Cataluña) y especialmente Galicia. parte de la «perifería nacionalista del estado español». Dos territorios, especialmente este último, que ya forman también parte de mi cuerpo y, por supuesto, mi corazón. No en vano, en Albacete no pocos amigos me llaman el gallego de La Roda (por la consiguiente entonación melódica y alargada gallega), mientras que paradojicamente en Galicia me recuerdan que aún conservo un cierto acento castellano (manchego). Llega a hacer gracia, aunque a veces te haga pensarte como no perteneciente a ningún sitio, es la propia historia grabada en la lengua.

Y me resulta curiosa esta fijación en la lengua y el lenguaje. Para cualquiera de los habitantes independentistas y nacionalistas de los territorios que he habitado (España, Galicia, Cataluña, Valencia, Francia) viene a conformarse como un elemento central de identidad. Y son palabras todas estas: identidad, lengua, nacionalismo (soberanía) que tienen su origen en la modernidad y no dejan de resonar con ella. No se si inocentemente pero muchas veces pienso que todas estas palabras son tonterías, codificaciones que de un periodo (muy) concreto de la historia nos dimos los humanos para nuestra organización política, cultural y social. ¿Es hora de situarse un poquito más allá? Los niños de los sitios que he habitado suelen aprender como primeras palabras siempre cosas parecidas: papa, mama, caca, pipi. Al igual que pienso que existe una especie de lenguaje universal (entre muchos otros) que permite en primer lugar una comunicación entre especies más allá de los límites de las gramáticas modernas, la normalización lingüística y las reales academias de la lengua. Una comunicación que tiene que ver con el movimiento, la química, la mirada, lo no verbal, el olfato, la entonación, el sonido, etc. La búsqueda de un lenguaje universal y común debería empezar antes que por el esperanto por los animales, las plantas y la materia inorgánica. Ahí creo que encontraríamos verdadera comunciación y verdadera sabiduría y quizá también encontraríamos una Nueva Tierra, un nuevo nacionalismo si se quiere.

Y he dicho inocente porque bien es sabido por todos la relación que el lenguaje ha tenido con el poder. No hace falta irse a lecturas posmodernas de Foucault y Buttler sobre la performatividad del lenguaje, muchas han sido las historias de vida que a lo largo de mi camino he oído sobre traumas relacionados con la utilización de ciertas lenguas como la gallega o el euskera. Por un lado la identificación entre el gallego y el paleto de pueblo por otro la relación entre el euskera y el nacionalismo (y también los paletos de pueblo). Las lenguas de la «periferia española» se han conformado así como un instrumento de resistencia frente al imperialismo y los afanes absolutistas. Algo lleno de una profunda dignidad y merecedor de una gran admiración por todos nosotros. Ahora bien, la lengua y el poder no han ejercido solo su influencia en los territorios de la «periferia española»: los mapas son mucho más complejos que una serie de retículas cuadriculadas sobre un papel en dos dimensiones. Sólo hace falta visitar el agro albaceteño o ver a los españoles (muchos andaluces y castellanos) que trabajan en el campo francés para comprobarlo: muchos son analfabetos y muchos otros muestran serios problemas con las lenguas y normativas imperiales. No todos los habitantes de Castilla son hidalgos del medievo o grandes terratenientes al igual que los habitantes de Galicia pueden ser igualmente absolutistas a través de normativas que devienen (nuevamente) imperiales. No. Tampoco el flamenco es una lengua imperial, sino una lengua nómada y gitana que se vive en los «peores tugurios» de Albacete y Andalucía, al igual que ocurre con el jazz (por mucho que ambas hayan querido ser capturadas por la alta cultura). Incluso, voy a decir más, si realmente a lo material y económico nos referimos vamos a encontrar mucha más pobreza y desempleo a lo largo de la modernidad en el sur (españolista) del Reino de España que en el norte (nacionalista periférico). Mucha ha sido la pobreza y miseria que me han relatado los abuelos manchegos (al igual que, repito, su analfabetismo) y mucha es la pobreza que muestran los mapas del paro en la actualidad en el sur de España. Incluso si miramos al nivel de la política representativa, mientras que las luchas socialistas han estado muy presentes en lugares como La Mancha o Andalucía, lo han estado menos en otros lugares como Galicia. En la historia de la «democracia española» ha gobernado durante mucho tiempo en un sitio el PSOE y en otro el PP por poner solo un ejemplo númerico.

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Mapa del paro en España 2013

Sinceramente, muchas veces no entiendo como los habitantes del «norte nacionalista» del Reino de España pueden echar la culpa de sus problemas a esta panda de desharrapados, que lejos de los estereotipos, no han hecho a lo largo de su historia más que trabajar y «tirar pa’lante» en gran parte como jornaleros en los grandes latifundios de estas tierras. Incluso es normal que a veces se vea con resentimiento esta visión de los «norteños» como cierto mecanismo de defensa de los propios intereses por encima de los de los sureños. No he parado de oír este argumento en Albacete, por cierto. La geofilosofía define a la gente del sur como más vaga, más callejera, más animal, más irracional, más corporal frente a los norteños que son más racionales, organizados, cabeza cuadradas, etc. Una división que se repite en un pais y otro o un territorio y otro, de forma relativa: España, Francia, Europa, Estados Unidos, el mundo, asociado generalmente al territorio (y su organización) y al clima. Si bien esta clasificación puede tener tintes de ser cierta no se pùede negar su enorme capacidad de esfuerzo y trabajo a los territorios sureños, junto a su enorme dignidad, al igual que tampoco se puede hacer más que comprobar empíricamente la mayor riqueza económica de los territorios norteños. Un pensamiento perverso de un Albaceteño podría llegar a decir: esta gente tiene más dinero, nosotros llevamos toda la vida dejándonos la espalda y la vida en el trabajo y aún así ¡van de víctimas!

Y así nos va (sic), buscando una salida a la modernidad (y la modernidad lingüística), los unos echan parte de sus culpas a los otros, y viceversa, mientras unos pocos se benefician de las miserias de los demás, cada vez más tras el fin de la clase media y el establecimiento de nuevas categorías sociales. Una cosa le diría especialmente a mis amigos gallegos al igual que también hay que recordársela a mis amigos albaceteños: no son pocas las ocasiones en que buscamos enemigos exteriores y ocurre que muchas veces el enemigo es interior. Los gallegos deberían preguntarse, entre muchas otras cosas, porque durante la historia de la democracia española ha ganado el PP en sus territorios. Los manchegos y andaluces deberíamos preguntarnos por que seguir aguantando con resignación y estoicismo esta situación de desigualdad social y económica, también por qué valoramos ciertas formas culturales más propias del patrón, del amo (así se sigue llamando al patrón en el agro rodense) y del señorito que del hombre de a pie.

Y es que tenemos mucho por construir. El éxodo hacia la nueva tierra no ha hecho más que comenzar. Es hora de alegrarnos <3

El espacio de los escorpiones

enero 15, 2014 § Deja un comentario

Un nómada del desierto no migra, puesto que está minimamente expuesto a los factores climáticos. El nómada del desierto escava tuneles, fabricandose nichos dentro del desierto, cruzando las dimensiones de los espacios lisos y estriados, explotándolos y traicionándolos a partes iguales. Los escorpiones no son arquitectos. Los escorpiones toman prestado, no construyen en base a composiciones solidas o vacias, no se mueven sin descanso. Los escorpiones devoran volumenes y arrancan espacios. Para ellos el espacio agujereado no es solo una mina (un lugar del que extraer materiales), ni un lugar donde residir (un nicho a ocupar). Para ellos el espacio agujereado, es sobre todo, La Casa de la Guera (dâr al-harb), el espacio agujereado de la caza indiscriminada.

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Ruido

agosto 21, 2012 § Deja un comentario

¿Qué puede un ruido? El ruido significa la extinción de un régimen –no solo simbólico. Es una explosión de intensidad o de deseo que desactiva el canal, lo traslada a segundo plano. Semiotosis. La sonoridad rechazando portar una señal: el ruido transversaliza profundidades infinitas disolviendo los estratos en pedazos, rompiendo las cadenas semiótico-discursivas. También es puro devenir, el devenir-sonoro de un campo incorpóreo de virtualidad. Los elementos de uno o varios ensamblajes son forzados a entrecruzarse, iniciando así relaciones “contra-natura”. El ruido es la fricción, la resistencia de un ensamblaje contra sí mismo. El sonido siempre lucha contra una tendencia o poder que aspira a controlar el canal y recodificar el flujo de salida. El devenir-musical del ruido, otro acercamiento al problema, incumbe estructuras vorticiales –estableciendo ritmos como respuesta al caos, ritornelos como respuesta a la finitud de los estratos. Quizá sea por esto por lo que la música nos absorbe como si guardará relación con la brujería, el contacto directo con el Afuera, y el fin del juicio de Dios; los ritornelos y los ritmos acompañan a los nómadas y sus máquinas de guerra. [Tomado de Fractal Ontology: Sorcery]

Ritmo

agosto 4, 2012 § Deja un comentario

 

El ritmo es originalmente un ritmo de los pies. Todo hombre camina, y como camina con dos piernas y golpea alternativamente el suelo con sus pies solo avanza si cada vez repite el mismo movimiento, así va produciendo, sea o no su intención, un ruido rítmico. Los dos pies nunca pisan con la misma intensidad. La diferencia entre ellos puede ser mayor o menor, según la disposición personal o el humor de cada cual. Pero también podemos caminar más deprisa o más despacio, podemos correr, detenernos bruscamente o saltar.

El hombre siempre ha prestado oído a los pasos de otros hombres, y seguro que estaba más pendiente de ellos que de los propios. También los animales tenían para él un modo de andar familiar. Muchos de ellos poseían ritmos más ricos y perceptibles que los de los hombres. Los ungulados huían en manadas como regimientos de tambores. El conocimiento de los animales que lo rodeaban, lo amenazaban y a los cuales daba caza fue el saber más antiguo del hombre. Aprendió a conocerlos por el ritmo de sus movimientos. La escritura más temprana que aprendió a leer fue la de las huellas: era una especie de notación musical rítmica que existía desde siempre; se imprimía espontaneamente en el suelo blando, y el hombre que la leía asociaba a ella el ruido de su origen.

Muchas de estas huellas aparecían en gran número y muy próximas entre sí. Los hombres, que originariamente vivían en pequeñas hordas, podían tomar conciencia, mediante la tranquila observación de esas huellas, del contraste entre el escaso número de su horda y aquel otro, enorme, de algunas manadas. Estaban hambrientos y siempre en busca de una presa; cuantas más presas, mejor para ellos. Pero también querían ser más. El hombre siempre ha sido extremadamente sensible a su propia multiplicación, lo que en ningún caso debe entenderse solo como aquello que se designa, usando una expresión insuficiente, con el nombre de afán de procreación. Los hombres querían ser más en un lugar y momento determinados. El gran número de la manada a la que daban caza, y su propio número, que deseaban ver acrecentado, se hallaban vinculados en su sentimiento de un modo muy particular. Y ellos expresaban todo esto mediante un estado de excitación común que definiré como masa rítmica o masa palpitante. [Elias Canetti, Masa y Poder]

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