El espacio de los escorpiones (grimorio para una insurrección)

enero 18, 2017 § Deja un comentario

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EL ESPACIO DE LOS ESCORPIONES (DESCARGAR PDF)

1. y bien… la guerra. 2. underground. 3. hay millones de mundos ocultos dentro de este. 4. ética de la insurrección. 5. la tierra hueca. 6. ingeniería de plaga. 7. brujería. 8. notas para una ecología terraquea trans-histórica post-apocalíptica rebautizada como oikopolítica. 9. manifiesto de la asociacion de astronautas autonomos. 10. 4gw. conociendo la doctrina de guerra imperial. 11. lecciones de ur-politika

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Y bien, ¡la guerra!

noviembre 26, 2015 § Deja un comentario

En todo hay que comenzar por los principios. La acción justa se sigue de ellos.

Cuando una civilización está arruinada, le hace falta reventar. No se hace la limpieza en una casa que se derrumba.

Los objetivos no hacen falta, el nihilismo no es nada. Los medios están fuera de duda, la impotencia no tiene excusa. El valor de los medios se relaciona con su fin.

Todo lo que es, es bueno. El mundo de las quelipot, el Espectáculo, es completamente malo. El mal no es una sustancia, si lo fuera sería bueno. El misterio de la efectividad del mal se resuelve en el hecho de que el mal no es, pero que es una nada activa.

El mal radica en no distinguirlo del bien. La indistinción es su reino, la indiferencia su poder. Los hombres no aman el mal, aman el bien que hay en él.

En el Tiqqun, el ser regresa al ser, la nada a la nada. El cumplimiento de la Justicia es su abolición.
La historia no ha terminado, para hacerlo requeriría nuestra aprobación.

Un solo hombre libre basta para probar que la libertad no ha muerto.

La cuestión jamás es “vivir con su tiempo”, sino a favor o en contra de él. Eso no depende.

Todo lo que se jacta de ser un avance temporal admite con eso mismo que no está por encima del tiempo.

Lo nuevo no es más que la coartada de lo mediocre. Hasta ahora, el progreso sólo ha designado un determinado incremento en lo insignificante. Lo esencial se ha quedado en la infancia. Los hombres se han envuelto de costumbres, pero aún no las han pensado. Ésta es una negligencia de la cual ya no tienen los medios. En este punto, la historia comienza.

Las catástrofes de la historia no demuestran nada en contra del bien. No son los movimientos revolucionarios los que han suspendido “el curso normal de las cosas”. Invirtamos. Es este curso ordinario el que es la suspensión del bien. En su encadenamiento, los movimientos revolucionarios componen la tradición del bien, o hasta ahora: la tradición de los vencidos. La nuestra.

Toda la historia pasada se resume en la figura de que una gran ciudad fue asediada por reyezuelos. Inexpugnable, el resto permanece.

Absolutamente antes del tiempo está el sentido.

Hay un reloj que no suena. Suya es la realeza.

Es preciso actuar como si fuéramos hijos de nadie. Su filiación verdadera no les está dada a los hombres. Ésta es la constelación de la historia que conseguirán reapropiarse. Es conveniente tener un panteón. No todos los panteones se encuentran al final de una calle Soufflot.

Los lugares comunes son la cosa más bella del mundo. Hay que repetirse. La verdad siempre ha dicho la misma cosa, de mil maneras distintas. En ocasiones, los lugares comunes tienen el poder de hacer tambalear los mundos. El universo mismo nació de un lugar común.

Este mundo no está adecuadamente descrito porque no está adecuadamente discutido, y viceversa. Nosotros no buscamos un saber que dé cuenta de un estado de hecho, sino un saber que los cree. La crítica no debe temer ni a la pesadez de los fundamentos ni a la gracia de las consecuencias.

Esta época es tan furiosamente metafísica que trabaja incesantemente para olvidarlo.

La Metafísica Crítica: al repelerla, se la abraza.

Algunos han encontrado que la verdad no existe. Son castigados por ello. No escapan de la verdad, y sin embargo la verdad se les escapa. No la entierran, y sin embargo ella los enterrará.

No queremos saber nada de lloriqueos, no le haremos a nadie el favor de una revuelta moderada. Tienen que empezarlo todo de nuevo por ustedes mismos. Este mundo tiene necesidad de verdad, no de consolaciones.

Hay que criticar la dominación, porque la servidumbre domina. Que haya esclavos “felices” no justifica la esclavitud.

Han nacido. Quieren vivir. Y siguen destinos mortales. Alguna vez se cansan y entonces dejan hijos, para que nazcan otros muertos, y otros destinos mortales.

Ha llegado el tiempo de las larvas, las cuales incluso escriben libritos de los que se habla en sus criaderos.

Desde que hay hombres, y desde que éstos leen a Marx, se sabe lo que es la mercancía, pero nunca hasta ahora se ha acabado prácticamente con ella. Algunos, que en otro tiempo ejercieron la profesión de criticarla, incluso anuncian que se trataría de una segunda naturaleza, más bella y legítima que la primera, y que nosotros tendríamos que someternos a su autoridad. Sus metástasis han alcanzado los confines del mundo; sería bueno recordar que un organismo completamente cancerado se derrumba en corto tiempo.

Las alternativas y los litigios antiguos están exhaustos. Nosotros imponemos otros nuevos.
Rechaza los dos lados por igual. No ames más que al resto. Sólo el resto será salvado.

Los hombres son responsables del mundo que no han creado. No se trata de una idea mística, es un dato. Sólo sorprenderá a quien esté preparado para ello.
De ahí la guerra.

El enemigo no tiene la inteligencia de las palabras, el enemigo las pisotea. Las palabras anhelan su lugar.

La felicidad nunca ha sido sinónimo de paz. Es preciso hacerse una idea ofensiva de la felicidad.
La sensibilidad ha sido durante mucho tiempo una mera disposición pasiva al sufrimiento, ahora tiene que devenir el medio mismo del combate. Arte de convertir el sufrimiento en fuerza.

La libertad no tiene nada que ver con la paciencia, más bien es la práctica en acto de la historia. Inversamente, las “liberaciones” no son más que el opio de los malos esclavos. La crítica nace de la libertad, y le da a luz.

Los hombres están más seguros de liberarse cuando se desprenden, que de acceder a la felicidad cuando reciben.

Persigue la libertad, todo lo demás te vendrá con ello. Quien quiera mantenerse a salvo se irá a la ruina.
Al igual que todo aquello cuya existencia debe ser previamente probada, la vida que obedece a este tiempo tiene poquísimo valor.

Un orden antiguo subsiste en apariencia. En realidad, sólo está ahí para ser descrito en todas sus perversiones.

Se dice que no hay punto de peligro en tanto no se produzcan motines; se dice, considerando que no hay desorden material en la superficie de la sociedad, que la revolución está muy lejos de nosotros. Lo que ocurre, realmente, es que las fuerzas aniquiladoras están comprometidas en un camino muy distinto de aquel donde primero se esperaría encontrarlas.

Sepan, jóvenes imbéciles, pequeños hocicones realistas, que hay más cosas en el cielo y sobre la tierra de las que sueñan sus solipsismos inconsecuentes.

Esta sociedad funciona como un llamado incesante a la restricción mental. Sus mejores elementos le son extraños. Éstos se rebelan en su contra. Este mundo gira alrededor de sus márgenes. Su descomposición lo excede. Todo lo que continúa viviendo vive en contra de esta sociedad.

Abandona el barco, no porque se hunda, sino para hacer que se hunda.

Quienes no comprenden hoy tienen ya desplegada toda su fuerza desde ayer, para no comprender. En su fuero interno, el hombre está al tanto del estado del mundo.

Todo se radicaliza. Tanto la estupidez como la inteligencia.

El Tiqqun desprende las líneas de ruptura dentro del universo de lo indiferenciado. El elemento del tiempo se reabsorbe dentro del elemento del sentido. Las formas se animan. Las figuras se encarnan. El mundo es.
Cada nuevo modo del ser arruina el modo del ser precedente, y es sólo entonces, sobre las ruinas del viejo, que el nuevo comienza. Y esto es llamado los “dolores del parto”, a fin de designar un período de grandes tumultos. Parece que el viejo modo del ser será arruinado dentro del mundo, algo que cambiará diversas cosas.

Un día, una sociedad intentó, por medios innumerables y repetidos sin cesar, aniquilar a los más vivos de entre sus hijos. Estos hijos sobrevivieron. Ahora desean la muerte de esta sociedad. No sufren de ningún odio.

Ésta es una guerra que no está precedida por ninguna declaración. Por lo demás, nosotros no la declaramos, la revelamos solamente.

Dos campos. Su desacuerdo yace en la naturaleza de la guerra. El partido de la confusión querría que no hubiera más que un campo. Lleva consigo una paz militar. El Partido Imaginario sabe que el conflicto es padre de todas las cosas. Vive disperso y en exilio. Fuera de la guerra, no es nada. Su guerra es un éxodo, en el que las fuerzas se componen y las armas se descubren.

Deja a este siglo los combates entre espectros. No se batalla contra los ectoplasmas. Se los aparta, para despejar el blanco.

En un mundo de mentira, la mentira no puede ser vencida por su contrario, sino únicamente por un mundo de verdad.

La complacencia engendra odio y resentimiento, la verdad aproxima a los hermanos.

“Nosotros”, en otras palabras nosotros y nuestros hermanos.

La inteligencia tiene que volverse un asunto colectivo.

And the rest is silence.

Original de Tiqqun

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Ética de la insurección

julio 26, 2015 § Deja un comentario

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No hay más vida que aquella que busca la máxima intensidad en cada momento. Más allá solo existe el reino de los muertos vivientes, la forma última de gobierno. El clinamen es la forma ontológica de oposición al gobierno.

La única afirmación que cabe hacer sobre los cuerpos es ¿Qué puede un cuerpo? Cualquier pregunta sobre la identidad, cualquier constitución del cuerpo en órganos solo dirige al gobierno, la muerte y a la inhibición del clinamen.

La única imagen de la que cabe que nos dotemos es la de la presencia. No se entenderá más cesión a la sociedad del espectáculo que una cesión táctica. Cualquier otra cesión al espectáculo será una cesión al mundo de los muertos. Cualquier otra cesión, nos alejará más del clinamen y nos acercará más al gobierno. No puede existir otra postura política respecto al espectáculo que no sea la de la iconoclastia.

No hay más verdad en la imagen que aquella que se nos da en la presencia. La única verdad posible es aquella que se deriva del clinamen. Cualquier otra imagen que consideremos verdadera es una mentira a la que dotamos el contenido de verdad, un espectro.

La mediación es la condena a la vida vivida como espectro. La espectrolagía es la renuncia última al mundo y por tanto la renuncia última a la creacción del mundo. Las épocas que han abdicado ante la espectrología no han hecho sino que abdicar al mundo.

¿Qué es la felicidad? El sentimiento de que la potencia crece, de que un obstáculo está a punto de ser superado. El máximo de intensidad solo puede derivarse del máximo de potencia y viceversa. Este es el climax y escatología, si es que existe, de la insurrección.

<3

Más Guerra Sónica [Video]

febrero 6, 2013 § Deja un comentario

Sigo preparando la traducción de Guerra Sónica. Sonido, afectos y ecología del miedo de Steve Goodman. Para amenizarla he creado junto a Jorge Catoira (@Garou_cuac) un vídeo de presentación de la edición en castellano. Aquí os lo dejo :)

GUERRA SÓNICA de Steve Goodman [Introducción]

diciembre 18, 2012 § 5 comentarios

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Actualmente trabajo en la traducción de Sonic Warfare, el fantástico libro sobre filosofía de la música, guerra sónica y dub de Steve Goodman. Como presentación publico la versión preliminar en castellano de su introducción.

GUERRA SÓNICA.
SONIDO, AFECTOS y ECOLOGÍA DEL MIEDO.
Manuscrito original de Steve Goodman AKA Kode9
Traducción de Rosendo González Núñez

INTRODUCCIÓN

Es de noche. Estás dormido, soñando tranquilamente. De repente, el suelo comienza a temblar. Poco a poco la vibración aumenta hasta que te desvelas, intentando, en ese momento, agarrarrarte a cualquier sitio para no caerte. Sientes las ondas a través de tu cuerpo, constriñendo tus órganos internos hasta que golpean tu pecho y garganta, haciéndote imposible respirar. Cuando estas a punto de asfixiarte, el suelo se abre ante ti, absorbiéndote en un oscuro abismo. Gritando silenciosamente tiemblas y caes, sobrevolando lo que parece un pozo sin fondo. Después, sin previo aviso, tu descenso se detiene en la dura superficie del suelo. En el doloroso momento del impacto, de manera anticipada, te despiertas definitivamente. Pero no sientes alivio, en ese preciso instante experimentas un intenso sonido que te golpea en tu ser más profundo. Miras alrededor pero no ves destrozo alguno. Te levantas, das vueltas a la habitación. Pero de nuevo no encuentras ningún daño. ¿Que ha ocurrido? La único que tienes por seguro es que ya no serás capaz de volver a dormir porque todavía estas resonando con el reciente encuentro. « Leer el resto de esta entrada »

Ritmo

agosto 4, 2012 § Deja un comentario

 

El ritmo es originalmente un ritmo de los pies. Todo hombre camina, y como camina con dos piernas y golpea alternativamente el suelo con sus pies solo avanza si cada vez repite el mismo movimiento, así va produciendo, sea o no su intención, un ruido rítmico. Los dos pies nunca pisan con la misma intensidad. La diferencia entre ellos puede ser mayor o menor, según la disposición personal o el humor de cada cual. Pero también podemos caminar más deprisa o más despacio, podemos correr, detenernos bruscamente o saltar.

El hombre siempre ha prestado oído a los pasos de otros hombres, y seguro que estaba más pendiente de ellos que de los propios. También los animales tenían para él un modo de andar familiar. Muchos de ellos poseían ritmos más ricos y perceptibles que los de los hombres. Los ungulados huían en manadas como regimientos de tambores. El conocimiento de los animales que lo rodeaban, lo amenazaban y a los cuales daba caza fue el saber más antiguo del hombre. Aprendió a conocerlos por el ritmo de sus movimientos. La escritura más temprana que aprendió a leer fue la de las huellas: era una especie de notación musical rítmica que existía desde siempre; se imprimía espontaneamente en el suelo blando, y el hombre que la leía asociaba a ella el ruido de su origen.

Muchas de estas huellas aparecían en gran número y muy próximas entre sí. Los hombres, que originariamente vivían en pequeñas hordas, podían tomar conciencia, mediante la tranquila observación de esas huellas, del contraste entre el escaso número de su horda y aquel otro, enorme, de algunas manadas. Estaban hambrientos y siempre en busca de una presa; cuantas más presas, mejor para ellos. Pero también querían ser más. El hombre siempre ha sido extremadamente sensible a su propia multiplicación, lo que en ningún caso debe entenderse solo como aquello que se designa, usando una expresión insuficiente, con el nombre de afán de procreación. Los hombres querían ser más en un lugar y momento determinados. El gran número de la manada a la que daban caza, y su propio número, que deseaban ver acrecentado, se hallaban vinculados en su sentimiento de un modo muy particular. Y ellos expresaban todo esto mediante un estado de excitación común que definiré como masa rítmica o masa palpitante. [Elias Canetti, Masa y Poder]

T.emporary A.utonomous Z.one: El fenómeno Rave

marzo 5, 2012 § Deja un comentario

La siguiente presentación fue confecionada por motivo de la exposición Arde la calle de Miguel Trillo el pasado Viernes, 2 de Marzo, en el centro Agora de A Coruña. Obra de Martín Cebreiro, Rosendo González y Jah Shaka.

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