Ruido

agosto 21, 2012 § Deja un comentario

¿Qué puede un ruido? El ruido significa la extinción de un régimen –no solo simbólico. Es una explosión de intensidad o de deseo que desactiva el canal, lo traslada a segundo plano. Semiotosis. La sonoridad rechazando portar una señal: el ruido transversaliza profundidades infinitas disolviendo los estratos en pedazos, rompiendo las cadenas semiótico-discursivas. También es puro devenir, el devenir-sonoro de un campo incorpóreo de virtualidad. Los elementos de uno o varios ensamblajes son forzados a entrecruzarse, iniciando así relaciones “contra-natura”. El ruido es la fricción, la resistencia de un ensamblaje contra sí mismo. El sonido siempre lucha contra una tendencia o poder que aspira a controlar el canal y recodificar el flujo de salida. El devenir-musical del ruido, otro acercamiento al problema, incumbe estructuras vorticiales –estableciendo ritmos como respuesta al caos, ritornelos como respuesta a la finitud de los estratos. Quizá sea por esto por lo que la música nos absorbe como si guardará relación con la brujería, el contacto directo con el Afuera, y el fin del juicio de Dios; los ritornelos y los ritmos acompañan a los nómadas y sus máquinas de guerra. [Tomado de Fractal Ontology: Sorcery]

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Ritmo

agosto 4, 2012 § Deja un comentario

 

El ritmo es originalmente un ritmo de los pies. Todo hombre camina, y como camina con dos piernas y golpea alternativamente el suelo con sus pies solo avanza si cada vez repite el mismo movimiento, así va produciendo, sea o no su intención, un ruido rítmico. Los dos pies nunca pisan con la misma intensidad. La diferencia entre ellos puede ser mayor o menor, según la disposición personal o el humor de cada cual. Pero también podemos caminar más deprisa o más despacio, podemos correr, detenernos bruscamente o saltar.

El hombre siempre ha prestado oído a los pasos de otros hombres, y seguro que estaba más pendiente de ellos que de los propios. También los animales tenían para él un modo de andar familiar. Muchos de ellos poseían ritmos más ricos y perceptibles que los de los hombres. Los ungulados huían en manadas como regimientos de tambores. El conocimiento de los animales que lo rodeaban, lo amenazaban y a los cuales daba caza fue el saber más antiguo del hombre. Aprendió a conocerlos por el ritmo de sus movimientos. La escritura más temprana que aprendió a leer fue la de las huellas: era una especie de notación musical rítmica que existía desde siempre; se imprimía espontaneamente en el suelo blando, y el hombre que la leía asociaba a ella el ruido de su origen.

Muchas de estas huellas aparecían en gran número y muy próximas entre sí. Los hombres, que originariamente vivían en pequeñas hordas, podían tomar conciencia, mediante la tranquila observación de esas huellas, del contraste entre el escaso número de su horda y aquel otro, enorme, de algunas manadas. Estaban hambrientos y siempre en busca de una presa; cuantas más presas, mejor para ellos. Pero también querían ser más. El hombre siempre ha sido extremadamente sensible a su propia multiplicación, lo que en ningún caso debe entenderse solo como aquello que se designa, usando una expresión insuficiente, con el nombre de afán de procreación. Los hombres querían ser más en un lugar y momento determinados. El gran número de la manada a la que daban caza, y su propio número, que deseaban ver acrecentado, se hallaban vinculados en su sentimiento de un modo muy particular. Y ellos expresaban todo esto mediante un estado de excitación común que definiré como masa rítmica o masa palpitante. [Elias Canetti, Masa y Poder]

El nacimiento de la tragedia tras el espíritu de la posmodernidad

diciembre 23, 2010 § 4 comentarios

El nacimiento de la tragedia tras el espíritu de la posmodernidad

Antropología estético-política (y gonzo) a partir de un festival folk

Nota introductoria
Por ser grandilocuente, en ocasiones los humanos(tm) tienen la posibilidad de vivir en un tiempo en que lo histórico y lo eterno se pliegan. En ocasiones participamos de aquello a lo que podemos llamar una “orgía”: ditirambos de dionisios. Un espacio donde todo aquello que parecía oculto, velado, incluso enterrado para siempre emerge con una fuerza estremecedora capaz de abrumarnos y disolvernos. No hace falta ser un metafísico para darse cuenta de ello, simplemente es una cuestión de adn y circuitos neuronales (para los positivistas) o de historia y filum maquínico (para los postestructuralistas). Me gustaría hablar en este breve texto a partir de una de estas experiencias. Y mantendré el nombre de la experiencia analizada al margen, me escudo en una determinada política del anonimato. Estos espacios pueden estar aquí y allí -da igual-, pueden también tener motivos y causas muy diversas, en este texto en concreto se relaciona con un festival de música folk.

Advertencia y método
Estamos a la moda: “La filosofía de esta alta modernidad punk solo puede ser autoteoría, experimentación de sí, autopenetración, pornología” (Beatriz Preciado). Lo que el autor presenta a continuación tiene pocos visos de estudio sistemático, coherente y académico alrededor de un acontecimiento estético-antropológico. Más bien se relatan las reflexiones que dicho acontecimiento generó en el autor al tiempo que se buscan herramientas -¿antropología filosófica DIY? ¿ciencia nómada? ojalá. De ahí gran parte del término “gonzo”, un adjetivo que quiere forzar ciertos límites de la filosofía al igual que lo hizo en el terreno del periodismo. Para el posible lector puede que muchas de sus partes sean simplemente carentes de interés, el autor sugiere que este lector salte directamente dichas partes. Para facilitar esta lectura indicamos que el ensayo se divide en tres grandes bloques y un anexo: 1. Relato-teoría acerca del “fin de una civilización” en un conflicto que enfrenta a Imperio y bárbaros. 2. “Estudio” sobre el MDMA. 3. Apuntes sobre la diferencia y la repetición, también sobre la música con una conclusión precipitada hacia el eterno retorno. ANEXO I. Notas sobre la doctrina (y el discurso) de guerra imperial.

Rosendo González Núñez
rosendo.gonzalez.nunez[arroba]gmail.com
La Mancha-Finisterrae. Verano de 2010. Versión 1.1 para su publicación.

Disponible en .pdf en:
El nacimiento de la tragedia tras el espíritu de la posmodernidad

Lain de la Red

agosto 19, 2008 § 8 comentarios

Lain Iwakura, una niña japonesa de catorce años, vive en un mundo que le es extraño, incluso muchas veces hostil. No logra relacionarse satisfactoriamente con sus compañeras de clase. Su madre solo tiene tiempo para el cuidado de su padre. Su hermana mayor, siempre fuera de casa, la trata como a un bicho raro. Mientras que su padre, trabajador a la japonesa durante el día y adicto a los ordenadores por la noche, es el único que le presta una mínima atención. Un retrato típico de generación post-alfa. Un día, una de sus pocas amigas -Chisa Yomoda- se suma a la lista de suicidios adolescentes japonesa. A partir de entonces empezarán a llegarle emails firmados por la difunta Chisa. Los correos le pedirán que se interese por el mundo virtual de la internet, Lain se sumergirá entonces en este mundo hasta ahora desconocido para ella…

…Este es el inicio de una de las mejores series anime cyberpunk y filosóficas -con permiso de Ghost in the shell y Neon Genesis Evangelion-, Serial Experiments Lain. Compuesta de trece episodios, nos habla sobre algunas de las más importantes problemáticas que la internet plantea en este nuevo milenio. A saber (intentando evitar spoilers al máximo):

I. Principio de realidad. El llamado mundo virtual parece no tan virtual, las acciones que se desarrollan en la internet resultan tener su impacto en la realidad, de hecho la realidad vive hoy gracias a la internet (donde se desarrolla la mayoría del intercambio económico, donde se generan nuevas formas de relaciones sociales y donde también se produce una ingente cantidad de cultura). La internet, un medio creado enteramente por el hombre, compuesto de bits, parece soportar el gran peso de la realidad fuera de ella. Entonces, ¿no resultará que la realidad no es tan exterior, tan objetiva a nosotros como pensábamos? ¿acaso la realidad tiene la misma naturaleza producida y virtual que posee la internet? En el mundo de Lain estás fronteras son aún más difusas. Chisa Yomoda abandonó este mundo -el “real”- porque se encontraba más cómoda en el virtual, de hecho para ella no había diferencia, o sí, el mundo virtual estaba ya por encima del “real”: lo virtual determina a lo real devenido hiperreal.

II. Gnosis 2.0. El punto anterior, la salida de Chisa, lleva a preguntarnos sobre el cuerpo. Para Chisa, este es algo totalmente innecesario. Cansada de su vida de marginada terrenal, de su valle de lágrimas, desea encontrar el descanso a través de su conversión en información pura, a través de su desmaterialización. La internet parece proponer la idea de que somos capaces de vivir sin nuestro cuerpo, dualismo materia/espiritu rememorado. No solo eso, sino que el cuerpo es solamente una limitación humana, para el siguiente paso evolutivo -teoría compartida por algunos transhumanistas– es necesario deshacerse de esta “cárcel de la carne”. Esta será una de las preocupaciones principales que rondaran la cabeza de Lain a lo largo de la serie. ¿Necesito de mi cuerpo? ¿que relación guarda con mi mente? El corazón late, las caricias existen, los besos también…

III. Identidad esquizo. Ocurre que Lain desarrolla progresivamente una identidad múltiple. Primero, una Lain en el mundo real y otra en el virtual; luego infinitas Laines. La esquizofrenia alcanza tal punto de que no es capaz de controlar sus diferentes identidades: llega a hacerse daño a sí misma y a los que la rodean. Finalmente se olvida incluso de quien es. La pregunta ¿Quien/que es Lain? recorre todo el anime. Lain divina, Lain tímida, Lain hacker, Lain malvada, Lain valiente, etc. La internet ofrece el acceso masivo a focos de subjetivización parciales. Librados de las limitaciones espacio/temporales somos capaces de acceder a modos de existencia totalmente desconocidos para nosotros. Y lo podemos hacer a un ritmo vertiginoso. Esto es una novedad, el mundo del obrero no era así, el mundo del campesino tampoco. También un problema, del que a día de hoy no sabemos bien el resultado, ni la salida. ¿Como beneficiarse de esta identidad múltiple -del juego de máscaras- sin perder la propia noción de existencia? Ya no hay marcha atrás por otro lado, justamente esta posibilidad ha abierto la caja de Pandora: no hay nada más allá de esas máscaras.

IV. Memoria actualizable. La identidad va directamente relacionada con la memoria -esto viene siendo una constante en filosofía, quizá relanzada especialmente por el empirismo inglés y tratada de manera profunda por Bergson. La memoria es algo que no se sabe bien como funciona. Está claro que la viejas explicaciones acerca de un tiempo lineal, con un pasado inamovible, un presente inmediado y un futuro por-venir, dejaron ya de funcionar. Lain sigue la linea de Bergson con un marco conceptual informático. El pasado puede borrarse y reconfigurarse, el presente continuamente actualiza el pasado y el pasado no por ser actualizado o borrado deja de ser real. ¿Quien son realmente esos padres distantes de Lain? Ya lo dijimos, el presente se actualiza a cada momento.

V. Animismo e idea de Dios. La sociedad japonesa guarda una relación muy particular con sus productos tecnológicos, muy diferente a la que tenemos aquí en Occidente. En Occidente tradicionalmente -legado judeocristiano- entendemos que el alma, que la existencia, la consciencia, no la pueden tener más que los hombres: “Dios dotó de alma al hombre”. Por ello son también seres racionales. O como mucho, y esto es un amplio y tradicional debate teológico, los animales también poseen este alma. Esta afirmación más o menos conscientemente ha inundado nuestro pensamiento hasta fechas muy recientes. Las máquinas nos parecen seres vacíos, intentar dotarles de alma es una simple obscenidad. Mientras, en Japón, bajo la concepción animista, el alma puede vivir dentro de objetos animados e inanimados. Quizá esta explicación sea muy determinista, sí, posiblemente lo sea, pero sin duda ayuda a entender las extrañas relaciones que la sociedad ultra-tecnófila japonesa entabla con sus máquinas. Bajo este punto de vista, Lain se pregunta sobre la existencia de un Dios de la internet. Un ser omnipotente y omnipresente, creado -y he aquí una de las paradojas que se desarrollarán en la serie- a partir de la existencia de internet. ¿Podría ser que la internet tuviera alma, consciencia de sí misma? ¿que significaría esto? Quizá sea interesante utilizarlo como un simple valor simbólico, quizá vaya más allá.

VI. Inconsciente colectivo y comunicación. Una hipótesis arriesgada: ¿y si resulta que siempre ha existido una trama global de comunicación, el inconsciente colectivo? ¿y si resulta que la internet solo es una expresión más material -por más visible- de esta red invisible de comunicaciones?. Lain explora las investigaciones de Jung sobre el inconsciente colectivo, también los experimentos de John C. Lilly y Timothy Leary (que aparecen en el anime) acerca de la comunicación “extra-sensorial”. La discusión ontológica está servida.

Todo esto y mucho más (teorías conspiratorias, hackers, drogas de diseño, protocolos de comunicación, cultura pop y un largo etcétera) ofrece Serial Experiments Lain

Serial Experiments Lain trailer

Postdata:
Mientras ningún Ramoncín nos sople en la nuca, la serie puede verse en streaming a través de youtube o también puede conseguirse a través de tu cliente p2p favorito.

Rethinking Evil | Evil Rethinking

agosto 17, 2008 § 3 comentarios

"Satán en su gloria" y "El Gran Dragón Rojo" de William Blake

“Los que señalan a Satán, lo revelan. Los que luchan contra Satán, le dan poder. Los que insultan a Satán le dan influencia. Los que hablan mucho de Satán, lo crean. Pero aquellos que veneran a Satán, lo dominan. Aquellos que pasivamente lo resisten, ganan su respeto. Aquellos que lo aceptan, reducen su influencia. Y aquellos que lo analizan, aprenden de su sabiduría.”
– Lionel B. Snell | The Satan Game –

“Pero, hermanos, este morderse las uñas acerca de la causa de la maldad es lo que me da verdadera risa. No les preocupa saber cuál es la causa de la bondad, y entonces, ¿por qué quieren averiguar el otro asunto?”
– Álex a sus drugos en La Naranja Mecánica –

“El mal no es un principio moral, sino de desequilibrio y vértigo, un principio de complejidad y extrañeza, de seducción, de irreductibilidad. No es un principio de muerte; al contrario, es un principio de vital desenlace.”
– Jean Baudrillard | La Transparencia del Mal –

“Pensar no es salir de la caverna, ni sustituir la incertidumbre de las sombras por los perfiles bien definidos de las cosas mismas, el resplandor vacilante de una llama por la luz del verdadero sol. Pensar es entrar en el laberinto.”
– Cornelius Castoriadis | Encrucijadas del laberinto –

Hay millones de mundos ocultos dentro de este

agosto 14, 2008 § 1 comentario

Huele, respira, saborea, observa, puedes notarlo. Solo hace falta que prestes atención en tu camino de vuelta a casa. Cada esquina, cada rincon de esa ciudad guarda tras de sí una puerta. Solo tienes que atravesarla. Coge una tiza, dibuja un cuadrado, un pomo… empuja. Ya está.

El capitalismo demasiado tardio abotarga la mente con su sensación de omnipresencia, pero solo una pequeña rasgadura tras las cortinas rojas permite traspasar la “ilusión que el hombre burgués considera como cierta” -lo que Hess llamó “la realidad”. El mundo es ya fractal, la realidad solo puede emitir reflejos de su triunfo. En neones anuncia el fin de la historia, pero nosotros sabemos: “Babilonia nunca existió, a Eros nunca le creció barba”. Ya eres un ser libre, el mundo está a tus pies.

La pregunta no es ¿que hacer después de la revolución? o ¿que hacer después del apocalipsis?. El siempre postergado deber-ser. Esa tensión que solo conduce a la apatía y a la miseria o en el peor de los casos al martilogio o a la auto-destrucción. La pregunta correcta es ¿que hacer ahora?. La verdadera revolución solo puede ser la del deseo. Moléculas agitandose, siempre moviendose, en direcciones que no comprenden de un mundo único.

El pensamiento más temido por Zaratustra: el “etorno retorno a lo mismo”. Pero, ¿que es lo mismo? que puede significar retornar siempre a un punto que no existe: no hay esencias, no hay realidad ontológica, ni geometría sagrada, ni verdad. Dios ha muerto después de todo. Ningún atractor extraño -o no tanto, sabemos demasiado sus nombres- que ate la vida. Zaratustra entonces descubre la alegría del etorno retorno. Este no es sino “eterno retorno de la diferencia”. El ser mismo del devenir. Tenemos asegurada la existencia de millones de mundos, no te preocupes de ello espíritu compañero. Descubre mundos, crealos, conéctalos: vive. Pues el muerto es simplemente aquel que ya no conoce el devenir, absorvido en un agujero negro.

Un ultimo secreto: tu ya eres el mayor de lo mundos secretos. Cada hombre y mujer es una estrella, también un principito viajando entre ellas.

*   *   *

Fantasmas, siempre fantasmas, en el post:
Meme: passion quilt. Inmanencia.
Hay un mundo oculto dentro de este. Crimethinc.
Besos para ellos!!! (k)

Corona negra y Rosa negra

agosto 7, 2008 § 5 comentarios

Corona negra y Rosa negra
Anarcomonarquía y anarcomisticismo
Comunicado de la AAO [+]

Al dormir tan solo soñamos con dos formas de gobierno -anarquía y monarquía-. La raíz primordial de la conciencia nunca juega limpio ni entiende de política. ¿Un sueño democrático? ¿Un sueño socialista? Imposible.

Ya traigan mis REM cuasi proféticas visiones pastorales o mera complacencia vienesa, sólo reyes y salvajes pueblan mis sueños. Mónadas y nómadas.

El pálido día (cuando nada brilla con luz propia) llega furtivo e insinuándose sugiere que nos comprometamos con una realidad triste y opaca. Pero en el sueño jamás nos gobiernan sino el amor o la brujería, que son las habilidades de caóticos y sultanes.

Entre un pueblo que no sabe crear o jugar, sino que sólo sabe trabajar, los artistas tampoco conocen otra elección que la anarquía o la monarquía. Al igual que el soñador han de poseer y de hecho poseen sus propias percepciones, y por ello han de sacrificar lo meramente social a una “musa tiránica”. El arte muere cuando se lo trata “con justicia”. El arte ha de gozar del salvajismo de un troglodita o si no le ha de llenar la boca de oro algún príncipe. Los burócratas y el personal de venta lo envenenan, los profesores lo mastican y los filósofos lo escupen. El arte es una especie de barbaridad bizantina sólo apta para nobles y paganos.

Si hubieras conocido la dulzura de la vida como poeta en el reino de algún corrupto, decadente, inepto y ridículo pachá o emir, de un sha de Qajar, de un Rey Farouk, de una Reina de Persia, sabrías que esto es todo lo que cualquier anarquista ha de desear. ¡Cómo amaban los poemas y pinturas, esos opulentos tontainas muertos, como absorbían todas las rosas y brisas frescas, todos los tulipanes y laúdes!

Detestar su crueldad y capricho, sí -pero al menos eran humanos-. Los burócratas, sin embargo, los que embadurnan las paredes de la mente con mugre sin olor -tan amables, tan gemutlich– los que contaminan el aire interior con anodinia, esos no son ni merecedores de odio siquiera. Apenas existen fuera de las ideas sin sangre a las que sirven.

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